Egresadas UV abren camino para mujeres en el sector agrícola.

*Dos ingenieras en Agronomía compartieron los retos que han enfrentado para ser visibles en un ámbito históricamente masculinizado.

*Expusieron sus experiencias vinculadas con discriminación, liderazgo, comercialización y la necesidad de construir autonomía profesional .

David Sandoval Rodríguez /Fotos: Luis Fernando Fernández/

08/04/2026, Xalapa, Ver.-En un sector donde todavía persisten inercias de desigualdad, dos egresadas de Ingeniería en Agronomía de la Universidad Veracruzana (UV) compartieron los obstáculos que han enfrentado para abrirse paso en el ámbito agrícola y las estrategias que les han permitido sostenerse, crecer y construir nuevas posibilidades profesionales. 

Dentro del Foro “Participación laboral de las mujeres en el sector agrícola”, efectuado en el Auditorio “Santiago Mario Vázquez Torres” y dirigido a estudiantes de la Facultad de Ciencias Agrícolas, Anette Lizeth Méndez Durán y Denisse Hernández Ceballos reflexionaron sobre su inserción laboral en el agro, un campo que sigue representando retos particulares para las mujeres, no solo por la exigencia técnica del trabajo, sino por las barreras culturales, laborales y de reconocimiento que aún persisten. 

Desde su experiencia en acompañamiento técnico y producción agroecológica, Anette Méndez relató que uno de los principales desafíos ha sido hacerse visible profesionalmente en espacios donde con frecuencia se asume que la voz técnica sigue siendo masculina. 

Narró que, aun teniendo mayor experiencia en campo que algunos compañeros, en varias ocasiones las y los productores dirigían las preguntas al ingeniero varón, mientras ella era percibida solo como asistente o acompañante. 

“Como mujer, a veces es complicado posicionarte en campo”, expresó al recordar que en distintas jornadas de trabajo las recomendaciones técnicas que ella generaba eran inicialmente ignoradas o desplazadas. 

Frente a ello, dijo, una de las soluciones ha sido sostenerse desde la preparación, la congruencia y la experiencia, además de fortalecer la confianza en su propio conocimiento. 

Méndez Durán también ha encontrado en el trabajo con mujeres rurales una dimensión más amplia de la agronomía, donde la asistencia técnica se cruza con la escucha, el cuidado y el acompañamiento comunitario. 

Afirmó que en esos espacios ha constatado que son las mujeres quienes con frecuencia sostienen los procesos organizativos, productivos y familiares, al participar en reuniones, llevar registros, cuidar parcelas, atender cosechas y, al mismo tiempo, asumir tareas domésticas y de cuidado. 

La joven compartió que otro de los desafíos más complejos ha sido transformar el conocimiento técnico en una alternativa económica viable, especialmente fuera de esquemas temporales de contratación o convocatorias institucionales. 

En ese proceso ha comenzado a desarrollar, junto con otros actores, insumos agroecológicos elaborados a partir de harina de huesos de cerdo, una línea de trabajo que le ha permitido explorar otra vía de inserción profesional, vinculada con la producción sustentable y el emprendimiento rural.

Denisse Hernández lidera equipos de ventas en una empresa del ramo agrícola con sede en Guadalajara

Denisse Hernández lidera equipos de ventas en una empresa del ramo agrícola con sede en Guadalajara

 

Explicó que este insumo se utiliza por su aporte de calcio y fósforo, nutrientes importantes para el desarrollo de los cultivos, y forma parte de una lógica de aprovechamiento de materiales orgánicos que busca reducir desperdicios y generar alternativas menos agresivas para el suelo y el entorno. 

Sin embargo, señaló que el reto no ha sido únicamente producirlo, sino lograr su posicionamiento en el mercado; entre las dificultades que ha enfrentado, mencionó la necesidad de explicar con claridad su utilidad, modificar la presentación comercial del producto y romper ciertos prejuicios o asociaciones inmediatas que surgen con el término “harina de hueso”, especialmente entre quienes no están familiarizados con este tipo de insumos agrícolas. 

Comentó que una de las estrategias que actualmente explora es replantear la manera en que se nombra y presenta el producto, privilegiando una comunicación más clara sobre sus funciones agronómicas y su valor nutricional para las plantas, a fin de hacerlo más comprensible y aceptable para potenciales usuarios. 

A ello se suma otro aprendizaje que consideró central y que pocas veces se aborda con suficiente profundidad en la formación profesional: la administración de costos y la viabilidad económica de un proyecto. Explicó que emprender en el ámbito agroecológico también implica calcular insumos, envases, traslados, tiempos de producción, canales de distribución y márgenes de rentabilidad. 

Reconoció que una parte importante del desafío ha sido aprender a traducir la experiencia técnica de campo en una propuesta económicamente sostenible, sin perder de vista los principios de congruencia ambiental que orientan su práctica. 

Por su parte, Denisse Hernández, actualmente representante comercial en la empresa Agro Orgánicos Nacionales, relató que su trayectoria profesional comenzó a los 20 años, cuando aún era estudiante y se trasladó a Guadalajara para incorporarse al sector empresarial. 

Compartió que una de sus primeras lecciones fue descubrir que el ámbito agronómico no solo exige conocimiento técnico, sino también habilidades de venta, liderazgo, negociación y gestión de equipos, capacidades que, afirmó, pocas veces se abordan con suficiente claridad durante la formación universitaria. 

Hoy encabeza procesos comerciales y coordina a colaboradores de mayor edad que ella, experiencia que la ha llevado a desarrollar herramientas de liderazgo, comunicación e inteligencia emocional para posicionarse en un entorno donde las jerarquías suelen construirse desde el género, la edad o la trayectoria previa. 

Sin embargo, también ha enfrentado expresiones abiertas de discriminación y recordó que durante una visita de trabajo un técnico agrícola se negó inicialmente a tratar con ella por el simple hecho de ser mujer. 

Puntualizó que esta situación le permitió dimensionar con mayor claridad una brecha que muchas profesionistas del agro viven cotidianamente: la dificultad para ser reconocidas con la misma legitimidad técnica y profesional que sus pares varones.

Ante alumnos de Agronomía, ambas reconocieron que el mayor desafío no solo es ingresar al agro, sino permanecer, ser reconocidas y crecer en él

Ante alumnos de Agronomía, ambas reconocieron que el mayor desafío no solo es ingresar al agro, sino permanecer, ser reconocidas y crecer en él

 

Pese a trayectorias distintas, ambas egresadas coincidieron en que una de las principales herramientas para avanzar ha sido construir redes de apoyo, mentoría y formación continua, tanto dentro como fuera de la universidad. 

Hernández Ceballos destacó el papel de profesoras y profesores que acompañan el desarrollo de sus estudiantes más allá del aula y que, en muchos casos, se convierten en referentes decisivos al momento de tomar decisiones profesionales. 

También subrayó la importancia de que las y los estudiantes identifiquen con claridad en qué área desean especializarse, cuáles son sus fortalezas y qué tipo de trayectoria quieren construir dentro de un sector cada vez más exigente. 

Tanto para Anette Méndez como para Denisse Hernández, el desafío para las mujeres en el agro no se limita al ingreso laboral, sino a la posibilidad de permanecer, crecer, ser visibles y ejercer liderazgo en condiciones de mayor equidad.