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19.03.2026 Irán .- El régimen de Irán ejecutó públicamente al joven luchador Saleh Mohammadi, de 19 años, junto con otros dos jóvenes detenidos durante las protestas antigubernamentales registradas a inicios de 2026, en un hecho que ha generado una ola de reacciones internacionales y renovadas denuncias por violaciones a los derechos humanos.
De acuerdo con reportes de agencias internacionales y medios globales, la ejecución se llevó a cabo en la ciudad de Qom mediante ahorcamiento público, como parte de las primeras sentencias capitales vinculadas a las manifestaciones que sacudieron al país en enero.
Las autoridades iraníes sostuvieron que los jóvenes fueron condenados por el asesinato de dos policías durante las protestas y por el delito de “enemistad contra Dios”, figura legal utilizada en el sistema judicial iraní para castigar acciones consideradas como amenazas al Estado. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos han cuestionado la legitimidad de los procesos judiciales.
Según estas organizaciones, el joven atleta fue detenido cuando tenía 18 años tras participar en las movilizaciones y posteriormente habría sido obligado a confesar bajo tortura.
“Su confesión fue obtenida bajo coerción y no tuvo un juicio justo”, han denunciado observadores independientes que siguieron el caso desde su inicio.
Saleh Mohammadi era considerado una promesa del deporte iraní, con participación en competencias internacionales y una medalla en torneos juveniles, lo que hizo que su ejecución generara especial impacto tanto dentro como fuera del país.
“El uso de ejecuciones públicas contra jóvenes manifestantes es una herramienta para sembrar miedo en la sociedad”, señalaron activistas citados en reportes internacionales, quienes calificaron el caso como parte de una estrategia más amplia de represión.
El contexto de estos hechos se remonta a las protestas masivas que estallaron en Irán a finales de 2025 y principios de 2026, impulsadas por una crisis económica, el aumento del costo de vida y el descontento político. Las manifestaciones se extendieron a múltiples ciudades y fueron respondidas con una fuerte represión por parte de las fuerzas de seguridad.
Diversos reportes indican que miles de personas fueron detenidas durante las protestas y que decenas de casos han derivado en sentencias de muerte, muchas de ellas bajo procedimientos judiciales acelerados.
En ese contexto, la ejecución de Mohammadi se convirtió en uno de los casos más emblemáticos por tratarse de un joven atleta con visibilidad pública.
La reacción internacional no se hizo esperar. Activistas, organizaciones deportivas y gobiernos han condenado el hecho y han pedido sanciones contra Teherán. “Es un asesinato político destinado a silenciar a una generación”, declaró un activista citado en medios extranjeros, al referirse al impacto simbólico del caso.
El caso ha sido comparado con el de Navid Afkari, otro luchador iraní ejecutado en 2020 tras participar en protestas, lo que refuerza las acusaciones de que el régimen ha utilizado casos de deportistas para enviar mensajes disuasivos a la población.
Hasta ahora, las autoridades iraníes han defendido las ejecuciones como parte del cumplimiento de la ley y han reiterado que los acusados fueron responsables de actos violentos. No obstante, organismos internacionales insisten en que estos casos reflejan un patrón de represión sistemática, uso de confesiones forzadas y ausencia de garantías judiciales.
La ejecución de Saleh Mohammadi y otros jóvenes ha intensificado la presión internacional sobre Irán, mientras crece la preocupación por posibles nuevas sentencias capitales contra manifestantes detenidos en el contexto de las protestas, en un escenario que continúa marcado por la crisis política y social dentro del país.
Agencias.













