El aumento al Predial ¿Chispa del incendio?

*NEMESIS.

/Fernando Meraz Mejorado /

La semana pasada fue intensa y agitada por debates y protestas levantadas por anuncios de gobiernos municipales anunciaron nuevos aumentos, especialmente al impuesto predial.
Y es que cuando un gobierno ensombrecido y cuestionado, anuncia nuevos aumentos a los impuestos,
el aire en las ciudades se torna más denso, como si la población contuviera el aliento.
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Billetes y monedas, esas pequeñas lunas domésticas,
tiemblan en carteras, bolsillos
y cuentas bancarias aprenden el lenguaje del miedo.
No caen aún, pero presienten la noche que se anuncia.
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El impuesto o los aumentos no llegan como un trueno,
llega como la humedad: entre nubes de
silencios, persistente,
colándose por las grietas de la vida cotidiana.
En el pan, en la luz, en el tiempo.
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Los ciudadanos de los municipios y entidades afectados caminan como árboles podados,
con raíces intactas pero ramas casi secas, cansadas.
El trabajo se vuelve un reloj que gotea esfuerzo
y el salario, un vaso de cristal con fisuras invisibles.
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El gobierno dice “necesidad”,
pero el pueblo oye “Más sacrificio”.
Dice “futuro”,
pero el presente encoge los hombros
y aprieta los dientes.
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Entonces sucede algo más hondo:
la esperanza cambia de forma.
Ya no es un pájaro,
es una semilla enterrada a la fuerza,
esperando que la tierra —o la rabia—
decida cuándo romperla.
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Porque cuando un gobierno ignorante sube impuestos, sin idea del quehacer político, ni cultura,
no solo recauda dinero. También
cobra paciencia,
hipoteca confianzas,
y mide, sin saberlo,
cuánta luz le queda aún a la gente
antes de aprender a arder.
Porque a ese ritmo no está lejos la chispa del incendio no estará lejos. – oOo-