- Mis proyecciones en el espejo
/ Por Paula Roca /
Un plumaje brillante se apodera de mí, llevándome a sentir, en ese rosado baile, la sensación más auténtica que existe.
La armonía de sus alas y el equilibrio de su postura me hipnotizan; los flamingos me invitan a sentir el fuego de un atardecer colorido.
Descubro que su danza no es solo belleza, sino un ritual: un lenguaje para elegir pareja, para alimentarse, para vivir.
Esa danza, tan auténtica e inolvidable, me recuerda el camino de quien decide bailar por la vida con alas de fuego, en un equilibrio que solo se revela cuando una mirada te atrapa y el alma se estremece.
Ahí comprendo que el universo es mágico.
Solo hay que sentirlo y bailar al estilo flamenco —no con taconeos ni palmas en un tablao—, sino en los amaneceres y atardeceres de la vida misma.
Porque vivir es eso: un baile sagrado entre las olas del alma y los colores del presente.












