*La primera Encuesta Nacional sobre Dolor Crónico revela que 22 por ciento de las mujeres adultas vive con este padecimiento.
/ Escrito por Georgina Monroy Vázquez /
El dolor crónico también tiene una dimensión de género. En México, las mujeres adultas reportan este padecimiento con mayor frecuencia que los hombres, de acuerdo con los resultados de la primera Encuesta Nacional sobre Dolor Crónico en México, presentada este 17 de septiembre por el Observatorio del Dolor.
El estudio, realizado durante julio de 2026 en 4 mil 200 hogares de todo el país, encontró que 22 por ciento de las mujeres adultas vive con dolor crónico, frente a 15.8 por ciento de los hombres.
La diferencia forma parte de un panorama en el que 17.5 por ciento de las personas adultas en México vive con dolor crónico, mientras que 19.4 por ciento reporta dolor continuo.
La encuesta, que incluyó hogares de zonas urbanas y rurales, distintos niveles socioeconómicos y personas usuarias de servicios públicos y privados de salud, busca dimensionar por primera vez a nivel nacional la presencia del dolor continuo y crónico entre la población adulta.
Mujeres, con mayor prevalencia de dolor
Los resultados muestran una diferencia entre mujeres y hombres que coloca al género como una dimensión que debe considerarse al hablar de atención y tratamiento del dolor.
Las causas más reportadas se relacionan con padecimientos óseos, articulares y degenerativos, así como con consecuencias de accidentes y cirugías. Las principales zonas donde se presenta el dolor son las extremidades y las articulaciones.
Sin embargo, la encuesta no solo permite observar cuántas personas viven con dolor, sino también las consecuencias que tiene en su vida cotidiana. El 70.8 por ciento de las personas con dolor enfrenta al menos una dificultad para realizar sus actividades diarias.
La prevalencia también aumenta conforme avanza la edad: entre las personas mayores de 75 años alcanza 45.9 por ciento.
Estos datos adquieren particular relevancia para las mujeres, quienes además de presentar una mayor prevalencia de dolor crónico, históricamente han enfrentado procesos de atención médica en los que sus síntomas pueden ser minimizados o normalizados.
Más que asumir que las mujeres “soportan” mejor el dolor, la diferencia registrada por la encuesta abre preguntas sobre las condiciones sociales y médicas que pueden estar detrás de esta mayor prevalencia y sobre la manera en que se reconoce, diagnostica y atiende el dolor de las mujeres.
Atención que no siempre resulta eficaz
Vivir con dolor no solo implica una afectación física. También puede limitar la autonomía, el trabajo, las actividades cotidianas y la calidad de vida.
De acuerdo con los resultados presentados por el Observatorio del Dolor, solo una de cada cuatro personas adultas considera que el tratamiento que recibe es muy eficaz o completamente eficaz.
A esto se suman desigualdades relacionadas con las posibilidades de acceder a atención oportuna y de calidad. La encuesta identifica diferencias vinculadas con el lugar donde viven las personas, su nivel socioeconómico y el tipo de servicio de salud al que recurren, ya sea público o privado.
Otro dato relevante es el desconocimiento sobre los cuidados paliativos: únicamente 19.5 por ciento de las personas con dolor crónico dijo conocer este tipo de atención.
El dolor también alcanza a quienes cuidan
La problemática no termina en quienes padecen dolor. La encuesta también visibiliza a las personas cuidadoras, particularmente en hogares donde viven personas adultas mayores.
La doctora Amparo Espinosa Rugarcía, fundadora de Derecho a Morir con Dignidad (DMD), llamó la atención sobre el hecho de que en los hogares mexicanos puede existir más de una persona adulta mayor con dolor que requiere cuidados.
De acuerdo con los resultados, 70 por ciento de las personas cuidadoras realiza estas tareas todos los días, mientras que 8.8 por ciento lo hace varios días a la semana.
Las labores incluyen desde apoyar en las tareas del hogar hasta alimentar, bañar y atender otras necesidades personales de quienes viven con dolor.
La distribución de estas tareas también plantea una dimensión de género que requiere ser observada, particularmente en un país donde las labores de cuidado recaen de manera desproporcionada sobre las mujeres.
DMD plantea el debate sobre muerte médicamente asistida
La presentación de la encuesta se realizó en el marco de la agenda de DMD, asociación civil que desde 2009 impulsa en México la discusión sobre la legalización de la muerte médicamente asistida.
Para la organización, los resultados permiten ampliar el debate sobre las alternativas para las personas que viven con dolor y sobre las condiciones en las que reciben atención médica.
La asociación sostuvo que “nadie merece vivir con dolor” y señaló que los datos de la encuesta evidencian la necesidad de discutir la atención de quienes viven con dolor crónico, así como la posibilidad de avanzar en la legalización de la muerte médicamente asistida.
La encuesta, no obstante, muestra una problemática más amplia: millones de personas adultas viven con dolor que puede limitar sus actividades cotidianas, mientras una proporción reducida considera completamente eficaz el tratamiento que recibe.
En el caso de las mujeres, la mayor prevalencia registrada plantea además la necesidad de incorporar la perspectiva de género en la investigación, diagnóstico y atención del dolor, para evitar que vivir con él sea considerado una condición inevitable o que sus manifestaciones sean minimizadas.

