El FITU busca dialogar sobre problemas de las nuevas generaciones

A Fuenteovejuna de ida y vuelta. Foto: Teatro UNAM.
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*Con propuestas de Argentina, Chile, España y México, se lleva a cabo del 3 al 13 de septiembre el Festival bajo el concepto de la Ternura Radical: el afecto y el cuidado como resistencia

Roberto Frías / CulturaUNAM /

Del 3 al 13 de septiembre se llevará a cabo la edición 33 del Festival Internacional de Teatro Universitario (FITU), organizada por Teatro UNAM, que desplegará 57 funciones, 12 obras de exhibición y 25 propuestas estudiantiles en competencia bajo el poderoso concepto de la Ternura Radical.

“Más allá de un optimismo hueco, pensamos que es una forma de resistencia el situarnos en lugares mucho más amables: desde los afectos, los cuidados, la responsabilidad de lo que estamos diciendo”, explicó Jaqueline Ramírez, coordinadora general del Festival. La noción surgió al mirar una sociedad polarizada y recordar que el teatro sólo existe en colectivo.

Las 161 propuestas recibidas, de seis países y 23 entidades, confirmaron la intuición: Ramírez identifica en ellas tres líneas recurrentes, la búsqueda de una identidad, las violencias del presente y las maneras de sostener los vínculos. Los grupos de teatro funcionan como un refugio, donde esas generaciones encuentran voces que les resuenan.

“No programamos lo más obvio, los artistas mainstream que ellas y ellos pueden ver fácilmente en otros festivales”, señaló la coordinadora a propósito de las obras en exhibición, y sobre una curaduría que prefiere creadores cercanos en edad y lenguaje al público universitario.

“Ahí empieza nuestra gran declaratoria de amor a las personas”, dijo Ramírez sobre Caperucita en Manhattan, la obra inaugural: la novela de Carmen Martín Gaite en versión de la española Lucía Miranda, producida por el Teatro de La Abadía. Miranda, subrayó la coordinadora, dirige además el programa para infancias del Centro Dramático Nacional de España.

“Puedes tener un universo tan amable como el de Caperucita en Manhattan, pero también tienes PLAY, que es un golpe a lo que vemos cuando abrimos cualquier red social”, advirtió. PLAY (Un atlas sobre el odio), del argentino Matías Umpierrez, es una conferencia-performance que cartografía los conflictos dentro y alrededor de la escena. Su atlas se prolongará en las dos charlas de “Conversaciones sobre el odio”, donde Umpierrez dialogará en la Sala Carlos Chávez con Daniela Rea, Didanwy Kent, Miguel Zapata, Emanuela Borzacchiello y Sofía Jiménez Poiré.

De Chile llegan dos piezas del Colectivo Cuerpo Sur, firmadas por creadores jóvenes: Reminiscencia, que sigue las leyendas escritas en las coladeras de Santiago hasta levantar una cartografía de la ciudad, y Minga de una casa en ruinas, sobre la tradición de trasladar casas por el río, que Ramírez lee como una forma antigua de migrar. Completan el bloque La fuerza de la gravedad, de Martín Flores Cárdenas, sobre las amistades del teatro, y La conquista de lo inútil, cruce de circo y escena.

“Saber que un proyecto universitario se puede sostener nos importa mucho: al final, las que soportan todo son las compañías”, indicó Ramírez sobre la Organización Teatral de la Universidad Veracruzana (ORTEUV), la compañía teatral pública más antigua del país, que llega con Peer Gynt en versión de Luis Mario Moncada y dirección de Mario Espinosa. Le interesa que los estudiantes vean ahí un elenco estable capaz de forjar un lenguaje propio.

La Liga Teatro Elástico estrenará A Fuenteovejuna de ida y vuelta, donde el verso del Siglo de Oro se cruza con figuras animadas, jaranas y zapateado, para que los adolescentes lleguen al clásico por el oído y no por obligación. El Carro de Comedias traerá Ubú Rey, y la generación 2023 del Centro Universitario de Teatro presentará Bosques, recién montada por David Olguín.

A Ramírez le importa ese contraste: el trabajo de este director es conocido en las salas profesionales, pero pocas veces se ve lo que hace con estudiantes. Esas funciones tendrán además un foco especial: el Reconocimiento Luisa Josefina Hernández a la docencia teatral distinguirá este año a Olguín, por el Centro Universitario de Teatro; y a Óscar Armando García Gutiérrez, por el Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras.

Historias amorosas no tan ejemplares, de Paola Izquierdo, y La casa de empeños, de Christian Nájera Jiménez, surgidas de la residencia de nuevas dramaturgias del teatro clásico hispánico, viajarán después al festival LA Escena, en Los Ángeles.

“Como labor de la Universidad y de la educación pública y gratuita, nos es muy importante que estos talleres sean accesibles”, afirmó la coordinadora. Los nueve talleres académicos, impartidos por creadores de Argentina, Chile, España y México, serán gratuitos; entre ellos “Ocupar el Ágora, gritar en voz baja”, que la compañía española Visitants dedicará al teatro de calle, una práctica poco frecuente en México, e incluirá una salida pública.

A esto se suman la conferencia “El don de lenguas”, en la que el cineasta francés Érik Bullot trata el idioma como materia deformable, y cuatro pícnics literarios en los que los clásicos, vueltos cuento, se leerán para las infancias.

Todo esto, recordemos, de cara a la gran final, que se llevará a cabo el domingo 13 de septiembre a las 19 horas en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón.