El grito que nos recuerda que estamos vivos..

*Proyecciones en el espejo
/ por: Paula Roca       /
Mientras México vibra con la fiesta del fútbol y miles de personas disfrutan de nuestro país, también hay otra realidad que no podemos ignorar.
Hoy México tampoco es la excepción. Hay familias que viven con el dolor de un ser querido desaparecido, de la violencia, de la inseguridad, de la injusticia y de hogares que quedaron incompletos. Son miles los mexicanos que cada mañana encuentran fuerzas para seguir adelante, aun cuando el dolor no se ha ido.
Quizá por eso es tan difícil explicar lo que significa ser mexicano. Detrás de un grito de ¡gol!, de una celebración o de una plaza llena de alegría, hay un pueblo que ha aprendido a levantarse una y otra vez.
Yo viví dos terremotos. Escuché gritos de auxilio, vi cadenas humanas y descubrí que la mayor fortaleza de México no está en un estadio, sino en el corazón de su gente. Ese corazón que, cuando alguien cae, siempre encuentra la forma de tender la mano.
Por eso gritar ¡gol! es mucho más que celebrar un partido. Quizá es la manera de sentir fuerza, de recordar que pertenecemos, de encontrar el pretexto para abrazarnos por algo que nos une, en un día a día donde muchas veces hace falta esa esperanza.
Así que hoy, si celebras un gol, grítalo con toda el alma. Que se escuche fuerte. Porque tal vez ese grito también represente la fuerza que muchas personas necesitan para seguir atravesando su propio dolor.
El mundo necesita fuerza. Necesita pueblos que no olviden lo que han vivido y que, precisamente por haber conocido el sufrimiento, sean capaces de acompañar a otros.
Esa es la fuerza de México: un corazón de fuego, un águila que siempre vuelve a levantar el vuelo y una bandera que, aun en la adversidad, nos abraza y nos recuerda quiénes somos.
Como mexicanos gritamos ¡gol!, pero también extendemos la mano. Porque hemos conocido los temblores, las pérdidas, las despedidas y la incertidumbre. Y aun así seguimos celebrando cuando podemos, porque celebrar también es una forma de decir: seguimos vivos.
Hoy ese mismo corazón también late por Venezuela. Que sepan que desde México los abrazamos, vibramos con ustedes y deseamos que la esperanza sea más fuerte que el miedo.
¡Fuerza, Venezuela! Aquí estamos. Porque cuando un pueblo sufre, el corazón de México también late por él.