*Linotipia.
/Peniley Ramírez /
Para la periodista Fernanda Echavarri, el futbol es una colección de sonidos. Los alaridos en el estadio, el crujir de una cerveza que se abre, los cantos de los fans. También el futbol es el olor de la botana, el chilito, el limón, su padre concentrado frente al televisor, mientras ella gritaba goooool a todo volumen. Esta semana, Fernanda se prepara para ver el Mundial de futbol por primera vez desde que murió su padre. Y con ella nos preparamos todos para ver el juego que amamos y que está lejos de los grandes negocios, de las obras multimillonarias y de la gran producción de un juego que nació y sigue en la calle.
Fernanda es mi colega en Futuro Media. Nació y creció en Querétaro, viendo partidos con su papá. Años después, cuando ambos ya vivían en Arizona y nació la hija de Fernanda, el futbol seguía uniéndolos. Juntos enseñaron a la niña a gritar por México. Juntos disfrutaban esos juegos, echándole porras a su país.
Ahora, mientras se acerca el primer partido de la próxima Copa del Mundo en unos días, Fernanda ha hecho acopio de su amor para honrar a su padre. En los últimos meses, la he visto poner su corazón y un tremendo empeño periodístico en este podcast que acabamos de estrenar. Se llama “American Futbol” y cuenta las historias de otros, como Fernanda, que han forjado la extrañísima cultura del futbol en Estados Unidos: la de esos fans que se niegan a llamarle “soccer”.
En estos meses, mientras he visto a Fernanda gozar y sufrir con este proyecto, su entusiasmo me ha hecho repensar el futbol. He cubierto en esta columna contratos truculentos de la FIFA, limpiezas sociales y negocios oscuros con bancos para financiar obras del Mundial. Sigo creyendo que es importante revelar todo eso. Mientras tanto, Fernanda y Rebeca Ibarra, otra brillante colega mexicana, junto con nuestro equipo, salieron a buscar en la calle las otras historias que muestran por qué el Mundial es el evento de ese tamaño que aún es, en buena parte del mundo.
Admiro que mis colegas hayan tomado ese camino. Porque han hecho un podcast donde están esos amores de padres, madres y primos; las relaciones con los abuelos y con el español; las comidas familiares. En los testimonios que recoge este trabajo figuran esos países, como México, donde futbol significa familia y raíces.
Pero también el Mundial es ese momento para unirnos por los menos favorecidos, desde esos países que luchan durísimo para llegar al campeonato, hasta quienes se organizan en el bar de su barrio o en una cancha improvisada e inventan su propio juego. Me acuerdo de Marruecos en 2022, cuando llegaron a semifinales en el Mundial de Qatar y los recibieron en casa como si hubieran ganado la Copa.
Ese año, recuerdo las sonrisas de los niños en Argentina que vi en la televisión, cuando sus jugadores desfilaban en un autobús por Buenos Aires y tardaron cuatro horas en recorrer apenas 12 kilómetros.
En estos días, he visto hasta el cansancio videos de los niños de Uganda que bailarán con Shakira en la final. He sufrido con los álbumes tipo Panini con imágenes de personas desaparecidas, esos que una organización de Guadalajara publicó. Lo hicieron para atraer la atención sobre quienes no han vuelto a casa, a diferencia de la pelota en los anuncios oficiales. Me he emocionado con mis hijos cuando consiguen intercambiar una ficha muy difícil, que les ayudará a completar su álbum Panini, y con mi marido, que otra vez está participando en una quiniela con sus amigos.
Como en Fernanda, el futbol evoca en mí momentos muy íntimos, muy preciados. Recuerdo a mi hijo mayor, de pequeño, sufriendo cuando “no era penal” en 2014 y llorando frente a la tele cuando Chile nos metió siete goles en 2016. Recuerdo la felicidad perfecta que sentí esa tarde de 2020 cuando mi Atleti ganó La Liga. Recuerdo las sonrisas, los llantos, los gritos de todos estos años, la tristeza en mi casa hace apenas unos días, cuando perdió nuestro Pumas.
Esta semana, cuando Fernanda esté cubriendo el Mundial para su podcast y añore a su padre, me acordaré de que, más allá del ruido y el negocio, el futbol es esto: ese juego que amamos. Recuérdalo tú también.


