*TIERRA DE BABEL
/ Jorge Arturo Rodríguez /
La presidenta Claudia Sheinbaum expresó hace unos días que la reforma electoral pretende reducir los costos de las elecciones y aumentar la participación ciudadana, fortalecer la democracia y… ¡Qué bonito país! Me pregunto: ¿A dónde ira ese dinero? Sí, claro, a obras y acciones para disminuir la pobreza y desigualdades y… ¡Ajá! Me recuerda la canción de Silvio Rodríguez: “¿A dónde van las palabras que no se quedaron?” En cuanto a la participación ciudadana en las elecciones, claro que sí, sólo basta con mantener las migajas del bienestar, aunque nos sigamos muriendo por falta de medicamentos y atención médica de calidad -¿calidez?-, porque así somos: nos valen los demás, primero los primeros. Y punto.
En su libro El infinito en un junco, Irene Vallejo escribe: “Se cuenta que Esquilo dijo humildemente que sus tragedias eran solo ‘las migajas del gran banquete de Homero’.” Parafraseando o, mejor, loqueando, puedo decir que en México la gran mayoría recibimos migajas del gran banquete de los políticos, compañía y asociados.
Varios de mis fans me han preguntado últimamente, vía correo electrónico, watsap o personalmente, que por qué no escribo con pelos y señales (algo así como sin pelos en la lengua; vaya, a calzón quitado), sobre la política mexicana, dando nombres, casos concretos, datos -aunque otros tengan otros datos-, de los actores hablantines, corruptos, engañaveintes, de las tropelías que hacen, deshacen y esconden, de las obras inconclusas, mal hechas o jamás iniciadas. Yo me quedo callado, aunque digan que el que calla otorga, pero también dicen que “me he arrepentido muchas veces de haber hablado; jamás de haber callado”. Porque no por mucho madrugar… No, no, no, ya me perdí. Va de nuez.
A mis fans que me han interrogado, les contesto: “Has dicho “política mexicana”, lo cual eso dice todo, siempre y cuando seas 99 por ciento crítico, pensante, reflexivo y uno por ciento lo que gusten. Y ya está. A veces es necesario callarse; claro, a veces es mejor gritar entre líneas. A buen entendedor… Porque estamos saturados de necedades, aunque veamos que el mundo se nos viene encima, qué va, se nos esfuma.
Sí, así sea del partido político que sea, México avanza, pero como el cangrejo: un pasito pa’ delante, otro pa’ atrás. A los jodidos, jodidos, jodidos les llueve sobre mojado, se arrastran en el desierto. Y ahora con violencia, narcotráfico, huachicol y un extenso etcétera, digan lo que digan las autoridades. En México lo que perdura, dura y madura es: “¡Sálvese quien pueda!” o “Cada quien jale agua pa’ su molino”.
Sin salirme del tema, ese que tanto ruido hace de “política mexicana” o, mejor, “política a la mexicana”, cuyos actores son los mismos, pero ahora disfrazados, con botargas y degustando cinismo y valemadrismo, mi tocayo Arturo Pérez-Reverte, al referirse a la política española, en su artículo “Aplauden como focas amaestradas”, escribió:
“Aplauden, fíjense en ellos. Aplauden siempre, lo aplauden todo. Aplauden incluso cuando el líder dice una gilipollez o miente con la impune desvergüenza de quien sabe que nadie le pedirá cuentas. Aplauden en grupo, a coro, jaleando la consigna como si les fuera la vida en ello, porque en realidad les va: el cargo, el coche oficial, el despacho, la tarjeta de crédito, el restaurante que nunca frecuentarían de dedicarse a un trabajo decente. Saben que aplaudir como focas bien entrenadas —y que me disculpen las honradas focas— es más rentable que el pensamiento.” (xlsemanal.com, 09/01/2026).
Pero seamos el 99 por ciento honesto: Siempre doy el 100 % en el trabajo: 10 % el lunes, 23 % el martes, 40 % el miércoles, 22 % el jueves y 5 % el viernes.”
Los días y los temas
El dramaturgo Matías Umpierrez apunta: “Vivimos una época en la que el odio ha vuelto a convertirse en una forma de relacionarse, especialmente en la política. Muchos políticos creen que provocando resentimiento y odio van a tener más respaldo. Se inventan enemigos contra los que unir a ciertos colectivos. En la televisión o en las redes sociales siempre aparece alguien que odia o que incita al odio.” (elpais.com, 14/01/2026). ¿Será?
Entretanto, Salvador Camarena, en su artículo “Creadores de leyes… inútiles”, dice: “Las leyes son mejorables, sin duda. Sin embargo, serán pura saliva en un país donde en los ministerios públicos se desalienta la denuncia, y se mata con descaro a quien eleva la voz. Gracias por la ley antiextorsión que, hasta probarse lo contrario, será inútil”. (elfinanciero.com.mx, 29/10/2025).
¿Algo les recuerda?
De cinismo y anexas
Como casi todo es celebración, festejo, perder el tiempo, y como pos se avecina el 14 de febrero -perdón, es la era Trump y del consumismo, y gana más el que se anticipa antes de tiempo, lo cual es un pleonasmo, pero da igual-, aquí les dejo lo siguiente:
*Cuando pienso en el amor que siento por ti, cierro los ojos y pienso… Mejor los abro, porque me voy a quedar dormida.
*Si te crees la última Coca-cola del desierto, a mí me gusta la cerveza.
*¿Me ayudas a buscar algo? -¿Qué cosa? -Todo el tiempo que perdí contigo.
*Soy la media naranja con más sentimientos de pulpa.
Hasta la próxima.












