El nuevo líder supremo de Irán amenaza con cerrar Ormuz y ampliar ataques en Medio Oriente

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12.03.2026.- El primer mensaje público del nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, marcó un punto de inflexión en la crisis que sacude a Medio Oriente. En un discurso difundido por la televisión estatal, el dirigente iraní advirtió que el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz continuará y que las operaciones militares contra países del Golfo Pérsico seguirán mientras persista lo que calificó como “agresión extranjera” contra la República Islámica.

El mensaje se produce en medio de una escalada regional que ha involucrado ataques con misiles, drones y operaciones navales en el Golfo, una de las zonas energéticas más importantes del planeta. El estrecho, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, se ha convertido en el epicentro de una crisis que ya provoca turbulencias económicas y tensiones diplomáticas entre las principales potencias.

La llegada de Mojtaba Jamenei al poder se produjo tras la muerte de su padre, el histórico líder supremo Ali Khamenei, ocurrida al inicio de una ofensiva militar impulsada por Estados Unidos y Israel contra instalaciones iraníes. La Asamblea de Expertos del país designó al nuevo ayatolá como sucesor en medio de una guerra abierta y con el respaldo inmediato de los principales órganos de poder del régimen, incluida la Guardia Revolucionaria.

En su mensaje inaugural, Jamenei aseguró que Irán continuará las acciones militares y prometió vengar a los muertos del conflicto. También llamó a los países de la región a romper vínculos con bases militares estadounidenses y advirtió que el conflicto podría extenderse si continúan los ataques contra territorio iraní.

La tensión regional ha crecido rápidamente. En las últimas semanas se han reportado ataques contra objetivos en varios países del Golfo, entre ellos Arabia Saudita, Baréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. Estas acciones forman parte de una estrategia iraní que combina presión militar y económica para desestabilizar a sus adversarios y elevar el costo de la guerra en la región.

El impacto del conflicto ya se refleja en los mercados energéticos globales. El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado una fuerte subida en los precios del petróleo y ha obligado a países productores y consumidores a tomar medidas de emergencia para evitar un colapso en el suministro. En paralelo, economías de Asia y Europa han registrado caídas bursátiles ante la incertidumbre generada por la crisis.

En el plano geopolítico, las reacciones internacionales han sido inmediatas. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, envió un mensaje de respaldo al nuevo líder iraní y reafirmó que Moscú seguirá siendo un aliado estratégico de Teherán.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su inconformidad con la designación de Mojtaba Jamenei y advirtió que Washington seguirá presionando para frenar el programa militar y nuclear iraní.

Mientras tanto, analistas internacionales advierten que el discurso del nuevo líder supremo confirma un endurecimiento de la postura iraní y reduce las posibilidades de una negociación inmediata. El control del estrecho de Ormuz, junto con la amenaza de ampliar el conflicto a más países del Golfo, coloca a la región en uno de los momentos más peligrosos de las últimas décadas.

En este contexto, la sucesión en el liderazgo iraní no sólo representa un cambio político interno, sino un elemento que podría redefinir el equilibrio de poder en Medio Oriente y provocar repercusiones económicas y militares en todo el mundo. Si el cierre del estrecho y la escalada de ataques continúan, el conflicto podría evolucionar hacia una crisis internacional de mayores dimensiones.

Agencias