El rol activo de las mujeres en Tenochtitlán: comerciantes, médicas, sacerdotisas, escribanas y más.

Escrito por Paola Piña .

05.04.2025/CimacNoticas.com/ Ciudad de México.- Antes de la conquista española, las mujeres indígenas representaron un papel fundamental durante la historia de México-Tenochtitlán con la práctica de diferentes oficios o la consolidación de alianzas políticas; sin embargo, su papel ha sido relegado al olvido, ignorando su historia y omitiendo su legado.

De acuerdo con Nora Ricalde, doctora en historia y artes en la Universidad de Granada, durante el foro “Las mujeres en la fundación México-Tenochtitlan” del Museo de la Mujer, la infrarepresentación de las mujeres dentro de la historia del país ha sido en consecuencia de una sociedad patriarcal, la cual ha minimizado su valor, dejándolas a un lado y enalteciendo los logros de los hombres.

De acuerdo con registros del Gobierno de México, guiados por Huitzilopochtli, los Aztecas salieron de las siete cuevas desde el mítico Aztlán, marcharon en busca de las señales para encontrar la tierra prometida en la etapa del quinto sol, así llegaron para empezar a construir una ciudad sobre un lago, fundando una majestuosa obra arquitectónica y de ingeniería, que se convertiría en la capital del imperio Mexica, orgullo de los mexicanos.

La cosmovisión mexica se basaba en la dualidad entre lo masculino y lo femenino. Estas fuerzas no eran opuestas en el sentido de anularse, sino que se complementaban para mantener la armonía del universo. Los hombres representaban la acción, el corazón del pueblo, mientras que las mujeres eran vistas como la fuerza del hogar, las que lograban mantener el equilibrio.

A diferencia de lo que ocurrió después de la conquista española, dentro de la sociedad mexica la educación era tanto para hombres como para mujeres. Existen registros de diversas instituciones educativas donde las personas se formaban según su estatus social y su función dentro de la comunidad.

El 13 de agosto de 1521 Hernán Cortés, con un puñado de españoles e indígenas totonacas de Zempoala y tlaxcaltecas, con los que habían formado una alianza, invadieron Tenochtitlán. Sitiaron la ciudad, arrasaron todo a su paso, sembraron muerte, no quedó piedra sobre piedra; por algún tiempo la ciudad sería inhabitable.

En el Calmécac, la escuela de la nobleza, las mujeres eran educadas para ser tlacuilos, es decir, pintoras y escribanas de códices. Para ello, debían recibir formación en política, economía y religión, ya que su tarea era plasmar la historia y los acontecimientos importantes de su pueblo.

En el Ichpochcalli, por otro lado, se educaban las mujeres del pueblo, quienes aprendían oficios, valores religiosos y normas de convivencia. También existía la Cuicacalli, una escuela mixta donde hombres y mujeres recibían instrucción en canto y danza, habilidades fundamentales dentro de los rituales y celebraciones mexicas.

El papel de las mujeres dentro de la estructura social estaba claramente definido y era respetado. En las clases altas, mujeres eran clave en la consolidación de alianzas políticas mediante matrimonios estratégicos, lo que les otorgaba cierto poder dentro de la nobleza.

Además del hogar y la maternidad, las mujeres desempeñaban un papel crucial en la economía. No solo se encargaban del tejido y la recolección, sino que también ejercían de comerciantes, médicas, sacerdotisas, maestras y poetisas. Algunas mujeres alcanzaban posiciones de gran respeto dentro de la sociedad, como las médicas, quienes poseían un amplio conocimiento sobre anatomía y herbolaria.

Predominaba la monogamia y el matrimonio se consideraba un compromiso sagrado; En cuanto a la maternidad, esta tenía un significado valioso, pues dar a luz era considerado equivalente a «librar una batalla». Si una mujer moría en el parto, se le honraba como a una guerrera caída en combate, y su espíritu acompañaba a preservar la historia de su pueblo, lo que demuestra que el conocimiento no era exclusivo de los hombres.

Dentro de la historia de México-Tenochtitlán, varias mujeres desempeñaron roles clave en momentos cruciales. Durante la peregrinación de los mexicas, Malinalxóchitl, hermana de Huitzilopochtli, fue una de las líderes del grupo que salió de Aztlán, aunque más tarde fue acusada de hechicería y abandonada en Malinalco. En cuanto al gobierno, destaca la figura de Atotoztli II, quien asumió el poder tras la muerte de su esposo Moctezuma I y gobernó durante varios años, asegurando la continuidad del linaje monárquico.

¿Qué sucedió tras la conquista?

Durante la conquista, las mujeres mexicas se dividieron en distintos grupos con roles muy diferentes. Algunas anunciaron la llegada de los españoles y advirtieron a Moctezuma sobre la amenaza que representaban.

Otras fueron entregadas a los conquistadores con la intención de establecer vínculos a través de la maternidad, como fue el caso de Malintzin (Malinche), cuya figura ha sido interpretada de múltiples maneras, pero que sin duda fue una estratega clave en la caída de Tenochtitlán.

También hubo mujeres que fueron obligadas a convivir con los españoles, como doña Isabel de Moctezuma, hija del último tlatoani, quien tras la muerte de su padre fue tomada por Hernán Cortés y tuvo descendencia con él. Finalmente, hubo mujeres que lucharon en la defensa de su pueblo, como Yacotzin, quien durante la Noche Triste alertó sobre la huida de los españoles y participó activamente en la resistencia.

Tras la caída de Tenochtitlán, la mujer mexica perdió gran parte de su influencia dentro de la sociedad. Aunque las mestizas nacidas de la unión entre indígenas y españoles fueron reconocidas dentro del nuevo sistema colonial, las indígenas fueron relegadas y su papel dentro de la historia comenzó a ser invisibilizado.

Sin embargo, su influencia permaneció en aspectos clave de la nueva sociedad, como la alimentación, la vestimenta y la religión. Mientras los hombres luchaban en las guerras y participaban en la construcción del nuevo orden, las mujeres tejieron las bases de lo que más tarde sería la identidad cultural mestiza.

De acuerdo con Nora Ricalde, es importante preservar la memoria de estas mujeres y reconocer su impacto en la historia a 700 años de la fundación de México-Tenochtitlán. Su legado no solo ayuda a entender la importancia de su labor en la sociedad mexica, sino que también recuerda la necesidad de visibilizar a aquellas que han sido mantenidas en la oscuridad.