*Desde el Café
/ Bernardo Gutiérrez Parra /
Lo que sucedió entre Alejandro “Alito” Moreno y Gerardo Fernández Noroña, fue producto de un año de patanerías de este último como presidente de la Cámara de Senadores.
Fueron 365 días en que Noroña insultó, denostó y humilló a sus pares de la oposición. 365 días en que les negó la palabra o se las quitó cuando estaban al micrófono. Pero eso sí, nomás lo empujaron tantito y le dieron un descontón, corrió a las redes a escribir: “Mira mamá, me pegó. El agredido fui yo”.
Fue precisamente por eso, por negarle la palabra por enésima ocasión al presidente del PRI, que éste se calentó y subió a la tribuna a reclamarle al término de la sesión. Ambos hicieron como que cantaron el himno nacional, pero apenas terminaron las estrofas Alito lo increpó, Noroña lo empujó, el priista lo empujó más fuerte, le dio un llegue en la mejilla izquierda y el cobarde corrió.
En el inter, un sujeto de playera verde que traía un celular sobre una base tubular se interpuso entre los dos, Alito lo empujó y el sujeto cayó. Pero minutos después (¡Válgame Dios!) apareció ante los medios con un collarín y un brazo en cabestrillo como si lo hubieran atropellado en el Eje Central.
Puro show originado por un tipo que no sabe cómo comprobar el origen de su mansión de 12 millones de pesos en Tepoztlán, ni las dos camionetas Volvo de más de 600 mil pesos cada una, cuando hace cinco años vivía en una barriada del Centro Histórico y vendía sus libros para sobrevivir.
Puro show de un sujeto al que Eduardo Ruiz Healy le endilgó el calificativo de “padrote”. “Es un padrote que vive de los pobres que pagan por ver y escuchar sus babosadas en el canal de YouTube” dijo el periodista y estoy de acuerdo con él.
Puro show de un sujeto que dice que la compra de la casa en el Tepozteco (que está pagando en abonitos) es con lo que recibe de sus videos y transmisiones en YouTube.
Uta… ni que fuera Lady Gaga.
Los videos donde habla de las maravillas de vivir en la medianía y ser pobre, le reditúan (según el diario Reforma) 13 mil pesos al mes y no los 188 mil mensuales que presume.
¿De dónde saca el dinero para darse esos lujos si gana 131 mil 700 pesos como senador y ya se vio que sus ingresos en YouTube no alcanzan para mucho?
Nadie le critica que tenga un caserón que quita el hipo ni que se mueva en dos Volvos de reciente modelo. Lo que se le critica es que fustigue a los ricos y viva como ellos y que en sus mensajes a los pobres los inste a seguir en la medianía de su jodidez.
Como funcionario público, Fernández Noroña tendrá que explicar de qué transas se valió para pasar del peladaje a la opulencia. Porque honrado, honrado, honrado, así que digamos uta qué bruto, qué honrado es, ya se vio que no.
A partir de la balconeada que le dieron, ¿con qué cara le hablará a los pobres o fustigará a los fifís?
Gerardo está en el hoyo porque se está quedando sin partido donde seguir medrando. Ya estorba y mucho en Morena; en el PT no lo quieren volver a ver. En el PVEM no tiene cabida, lo mismo que en el PAN, Movimiento Ciudadano y no se diga en el PRI.
El de ayer fue su último show como presidente del Senado. En 72 horas será sustituido por Laura Itzel Castillo, verdadera mujer de izquierda, honesta y honrada. Íntegra como lo fue su padre el ingeniero Heberto Castillo Martínez. Pero que nadará en un estanque infestado de pirañas y cocodrilos.
Ojalá cuando tome posesión, Laura Itzel recuerde que los tiempos han cambiado y que ya no hay izquierdistas de la talla de su papá.
Los “izquierdistas” de ahora son una caterva de oportunistas que llegaron al poder con una mano atrás y otra adelante a llenarse las alforjas con dinero del pueblo que dicen defender.
Encabezados por López Obrador, corrieron a los verdaderos hombres y mujeres de izquierda que terminaron fustigados, denostados y en el olvido. Don Heberto hubiera sido uno de ellos.
Y uno de los bandidos que ayudaron al tabasqueño a hacer el trabajo sucio, es José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña que casi por un milagro, pasó de jodido a millonario.
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