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07.06.2026 Saltillo, Coahuila.- El Instituto Nacional Electoral (INE) y el Instituto Electoral de Coahuila dieron inicio este domingo 7 de junio a la jornada electoral en la única entidad del país que celebra comicios ordinarios durante 2026, una elección considerada estratégica por su valor político rumbo a las elecciones intermedias de 2027 y por representar una nueva medición de fuerzas entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Morena.
Más de 2.4 millones de ciudadanos fueron convocados a las urnas para elegir a los 25 integrantes de la próxima Legislatura local: 16 diputaciones de mayoría relativa y nueve de representación proporcional. Aunque no está en juego la gubernatura, los resultados serán observados con atención a nivel nacional debido a que Coahuila es uno de los últimos bastiones históricos del PRI y una de las pocas entidades donde Morena no ha logrado consolidar una hegemonía electoral.
Desde temprana hora, el Consejo Local del INE declaró formalmente instalada la jornada electoral, luego de reportar que los trabajos de organización del proceso avanzaron conforme al calendario previsto. Las autoridades electorales señalaron previamente que existían condiciones para una elección en orden y con los mecanismos de vigilancia necesarios para garantizar el voto ciudadano. Al momento las incidencias han sido mínimas según reporte del IEC.
La elección de este domingo tiene una carga simbólica que va más allá de la integración del Congreso estatal. En los hechos, se trata de un ensayo político de cara a 2027, cuando se renovará la Cámara de Diputados federal, varias gubernaturas y numerosos cargos locales. Analistas consideran que los resultados permitirán medir la capacidad territorial del oficialismo federal en una entidad donde históricamente ha predominado el priismo.
El PRI llega a la contienda en una posición que sus dirigentes consideran favorable. El partido gobierna actualmente el estado bajo la administración de Manolo Jiménez Salinas y mantiene la mayoría legislativa local. Además, conserva una estructura territorial construida durante décadas de control político prácticamente ininterrumpido en la entidad. La alianza formada con Unidad Democrática de Coahuila (UDC) apostó durante la campaña por mensajes centrados en seguridad pública, estabilidad económica, empleo y continuidad gubernamental.
Coahuila representa uno de los territorios más importantes para la supervivencia política del PRI. Mientras el partido ha perdido la mayoría de sus antiguos bastiones en el país, ha logrado conservar el control del estado y mantener una maquinaria electoral considerada entre las más eficientes de México. Para la dirigencia nacional priista, una victoria este domingo significaría demostrar que aún puede competir y ganar frente a Morena en determinadas regiones del país.
Morena, por su parte, llega como segunda fuerza política en la entidad, pero enfrentando dificultades internas y una campaña marcada por tensiones organizativas. Aunque el partido gobernante a nivel federal obtuvo resultados competitivos en elecciones recientes y sostiene que existe un crecimiento constante de su base electoral en Coahuila, diversos análisis coinciden en que no ha logrado construir una estructura local tan sólida como la de sus adversarios.
La coalición Morena-PT apostó durante las campañas a capitalizar la popularidad nacional de la Cuarta Transformación y el respaldo ciudadano a los programas sociales federales. Sin embargo, el proceso estuvo acompañado por cambios en la dirigencia nacional del partido y por ajustes en la estrategia electoral que generaron incertidumbre entre diversos cuadros locales.
Uno de los elementos que ha llamado la atención de observadores políticos es la fragmentación de las alianzas partidistas respecto a procesos anteriores. La histórica coalición entre PRI y PAN desapareció en esta elección, mientras que Morena tampoco logró mantener una alianza amplia con todos sus socios tradicionales. El resultado es un escenario más competido, con diversas fuerzas políticas buscando representación legislativa y un electorado menos condicionado por los acuerdos partidistas de años recientes.
La relevancia nacional de la elección también radica en que Coahuila constituye una excepción dentro del mapa político mexicano. Mientras Morena gobierna la mayoría de los estados y controla la Presidencia de la República, el estado norteño continúa siendo una de las principales reservas políticas del priismo. La confrontación entre ambos proyectos ha convertido la jornada electoral en una especie de laboratorio político sobre los alcances y límites de cada fuerza partidista.
Durante las semanas previas a la elección participaron 256 aspirantes distribuidos en los 16 distritos electorales locales. Los candidatos recorrieron municipios como Saltillo, Torreón, Monclova, Piedras Negras y Acuña en una campaña dominada por temas relacionados con seguridad, desarrollo económico, empleo, infraestructura y servicios públicos.
De acuerdo con especialistas, una eventual victoria amplia del PRI reforzaría la posición política del gobernador Manolo Jiménez y confirmaría la fortaleza de la estructura partidista estatal. Por el contrario, si Morena logra reducir significativamente la ventaja priista o arrebatar distritos considerados seguros para la oposición, el resultado podría interpretarse como un avance relevante de la fuerza gobernante a nivel federal en una región históricamente adversa.
A lo largo de la jornada, autoridades electorales mantendrán el monitoreo de las casillas instaladas en los 16 distritos. Los primeros resultados preliminares comenzarán a conocerse durante la noche, mientras que el conteo oficial continuará en los días siguientes conforme a los procedimientos establecidos por la legislación electoral.
Más allá de los números finales, la elección de este domingo representa una prueba política para dos fuerzas que buscan consolidar proyectos opuestos. Para el PRI, se trata de defender uno de sus últimos territorios emblemáticos; para Morena, de demostrar que puede romper una de las resistencias más importantes a la expansión electoral del movimiento gobernante. Lo que ocurra en Coahuila durante las próximas horas será observado atentamente por partidos, gobiernos y estrategas políticos de todo el país como un anticipo del escenario que podría configurarse rumbo a 2027.


