Elvia Carrillo Puerto: la Monja Roja del Mayab

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17.02.2026 Ciudad de México.- Elvia Carrillo Puerto nació el 30 de enero de 1881 en Motul, Yucatán, en el seno de una familia de clase media vinculada al auge henequenero de la región. Desde joven mostró inquietudes intelectuales y sociales que la llevaron a convertirse en una de las figuras más destacadas del feminismo mexicano.

Su vida estuvo marcada por la lucha constante por los derechos políticos, sexuales y reproductivos de las mujeres, en un contexto nacional dominado por estructuras patriarcales y religiosas.

Elvia Carrillo Puerto nació el 30 de enero de 1881 en Motul, Yucatán, en el seno de una familia numerosa de clase media. Sus padres fueron Justiniano Carrillo Paso y Adela Puerto Solís (también registrada como Adelaida Puerto), quienes tuvieron catorce hijos, entre ellos Felipe Carrillo Puerto, futuro gobernador socialista de Yucatán. La familia vivía en una región marcada por la prosperidad del henequén, pero también por la profunda desigualdad social entre hacendados y campesinos, contexto que influyó en la conciencia crítica de Elvia desde temprana edad.

Estudió en el Liceo de Niñas de Motul junto a sus hermanas y posteriormente recibió formación particular a cargo del párroco Serafín García. Desde joven mostró interés por la educación y la poesía, pero pronto orientó su vida hacia el activismo social y político.

Su entorno familiar fue decisivo: mientras Felipe se convertía en líder del Partido Socialista del Sureste, Elvia se sumaba a las luchas feministas y sociales, defendiendo la emancipación de las mujeres y cuestionando las estructuras patriarcales y religiosas.

La familia Carrillo Puerto se convirtió en un núcleo de militancia política y social en Yucatán. Elvia, conocida más tarde como la “Monja Roja del Mayab”, compartió con sus hermanos la convicción de transformar la sociedad desde la educación y la justicia social. Su origen en una familia numerosa, marcada por la vida comunitaria y la participación en los debates políticos de la época, fue el punto de partida de una trayectoria que la consolidó como una de las feministas más reconocidas en México.

En su juventud se formó como maestra y poeta, pero pronto orientó su vocación hacia el activismo social. Fue conocida como la Monja Roja del Mayab, apelativo que reflejaba tanto su compromiso con las causas feministas como su cercanía con los ideales socialistas de principios del siglo XX. En Yucatán, junto con su hermano Felipe Carrillo Puerto, líder del Partido Socialista del Sureste, impulsó campañas de alfabetización, cooperativas de mujeres y programas de salud reproductiva.

Elvia Carrillo Puerto defendió públicamente temas que en su época eran considerados escandalosos: el control de la natalidad, la libertad sexual, el derecho al divorcio y la emancipación de las mujeres frente a la opresión religiosa. Estas posturas la colocaron en el centro de la polémica, pero también la convirtieron en pionera de un discurso feminista radical que buscaba transformar las estructuras sociales.

En 1923 fue electa diputada local en Yucatán, convirtiéndose en una de las tres primeras mujeres en ocupar un cargo legislativo en México. Su llegada al Congreso fue histórica, pues se dio en un momento en que las mujeres aún no tenían reconocido el derecho al voto a nivel federal. Desde esa posición impulsó iniciativas para garantizar la igualdad de género y la participación política de las mujeres, aunque enfrentó resistencias que limitaron el alcance de sus propuestas.

Tras el asesinato de su hermano Felipe en 1924, Elvia se trasladó a la Ciudad de México, donde continuó su labor política y social. Participó en organizaciones feministas y en campañas por el sufragio femenino, manteniendo siempre un enfoque de género que vinculaba la emancipación de las mujeres con la transformación socialista de la sociedad.

Su vida estuvo marcada por la perseverancia y la convicción de que la igualdad debía ser conquistada en todos los ámbitos. Falleció el 18 de abril de 1965 en la Ciudad de México, dejando un legado que la consolidó como una de las feministas más reconocidas del país.

Elvia Carrillo Puerto es recordada como una mujer que rompió moldes y abrió caminos en la historia de México. Su insistencia en visibilizar a las mujeres en la política, en la educación y en la vida pública la convirtió en referente obligado de la lucha feminista. Su biografía muestra cómo, desde la adversidad y la resistencia, logró destacar como una de las voces más firmes en favor de la igualdad de género en el siglo XX.