En medio de crisis, apagones y presión internacional Díaz Canel confirma conversaciones entre Cuba y EEUU .

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13.03.2026 El presidente cubano, Miguel Díaz‑Canel, confirmó públicamente que su gobierno ha iniciado conversaciones con Estados Unidos, en un giro inesperado en medio de la peor crisis económica y energética que enfrenta la isla en décadas.

El anuncio, realizado durante un mensaje dirigido a la nación desde la capital cubana, marcó la primera vez en meses que el gobierno de Cuba reconoce la existencia de contactos políticos con Washington, tras semanas de rumores sobre negociaciones discretas entre ambos países.

De acuerdo con el mandatario de Cuba, las conversaciones se encuentran todavía en una fase inicial y buscan explorar “soluciones negociadas” a las tensiones bilaterales que se han intensificado en los últimos meses.

El reconocimiento de estos contactos ocurre en un momento particularmente delicado para la isla caribeña, que atraviesa una profunda crisis energética y económica.

Los apagones se han vuelto cotidianos en muchas ciudades, los hospitales han tenido que limitar servicios por falta de electricidad y el transporte público opera con fuertes restricciones debido a la escasez de combustible.

En su discurso, Díaz-Canel aseguró que cualquier acercamiento con Washington deberá basarse en “igualdad soberana y respeto mutuo”, un principio que el gobierno cubano ha repetido históricamente cada vez que se abre la posibilidad de un diálogo bilateral con su histórico adversario político.

Un giro tras meses de tensión

El anuncio resulta particularmente significativo porque apenas semanas atrás el propio gobierno cubano había negado que existieran negociaciones políticas con Washington. A principios de año, Díaz-Canel había asegurado que los únicos contactos con autoridades estadounidenses eran de carácter técnico y relacionados con acuerdos migratorios vigentes entre ambos países.

La situación cambió gradualmente a medida que aumentó la presión internacional sobre La Habana y se agravó la crisis energética tras la captura de Nicolás Maduro.

En los últimos meses, Estados Unidos intensificó las sanciones económicas contra la isla y amenazó con medidas contra países que suministraran petróleo al gobierno cubano, una decisión que el propio Díaz-Canel calificó como un intento de “asfixiar la economía” del país.

Al mismo tiempo, el escenario geopolítico regional se volvió más complejo tras una serie de eventos que alteraron el equilibrio energético del Caribe.

La reducción de los envíos de petróleo desde aliados tradicionales y las presiones diplomáticas de Washington dejaron a la isla con reservas mínimas de combustible, lo que ha provocado apagones prolongados y protestas en algunas localidades.

Según reportes internacionales, las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos también podrían estar relacionadas con la necesidad urgente de encontrar mecanismos que permitan aliviar el impacto del embargo económico y garantizar suministros energéticos mínimos para el país.

Conversaciones discretas y mediadores internacionales

Aunque el gobierno cubano no reveló detalles sobre el contenido de las negociaciones ni los funcionarios involucrados, diversas fuentes diplomáticas señalan que los contactos habrían sido facilitados por intermediarios internacionales y figuras cercanas al poder político en la isla.

En particular, algunos reportes señalan que personas vinculadas al entorno del histórico líder cubano Raúl Castro podrían estar participando en el proceso de diálogo, lo que reflejaría la importancia estratégica que el gobierno cubano otorga a estas conversaciones. (

Desde el lado estadounidense, las conversaciones ocurren en medio de una política exterior más agresiva hacia el gobierno cubano impulsada por la administración del presidente Donald Trump, que ha endurecido sanciones y presionado para cambios políticos en la isla.

A pesar de ese contexto de confrontación, ambos gobiernos han mantenido canales de comunicación limitados en temas sensibles como migración, seguridad marítima y deportaciones, lo que habría servido como base para abrir un diálogo más amplio.

La peor crisis económica en décadas

La decisión de iniciar conversaciones con Washington también refleja la gravedad de la situación económica interna en Cuba.

La isla atraviesa una combinación de factores críticos: escasez de combustible, inflación elevada, caída del turismo y una infraestructura energética deteriorada. Estos problemas se agravaron tras la pandemia y las sanciones económicas, generando un escenario de alta presión social y migratoria.

Los apagones, en particular, se han convertido en el símbolo más visible de la crisis. En varias provincias los cortes eléctricos pueden extenderse durante muchas horas al día, afectando desde el funcionamiento de hospitales hasta la actividad industrial y el abastecimiento de alimentos.

Al mismo tiempo, el gobierno cubano intenta acelerar proyectos de energías renovables y aumentar la producción nacional de petróleo y gas para reducir su dependencia de importaciones externas, aunque estos planes aún tardarán años en ofrecer resultados significativos.

Un gesto político en medio del diálogo

En paralelo al anuncio sobre las conversaciones con Estados Unidos, el gobierno cubano también informó que liberará a 51 personas de prisión en los próximos días como un gesto de buena voluntad, una decisión que algunos analistas interpretan como parte del clima diplomático que rodea las negociaciones.

El gobierno no detalló la identidad de los beneficiados ni confirmó si entre ellos hay presos políticos, pero organizaciones de derechos humanos estiman que actualmente existen más de mil personas encarceladas por motivos políticos en la isla.

La liberación de prisioneros ha sido utilizada en ocasiones anteriores por La Habana como herramienta diplomática en momentos de acercamiento con Washington o con actores internacionales influyentes.

¿Un nuevo deshielo entre Washington y La Habana?

El reconocimiento público de conversaciones entre Cuba y Estados Unidos revive inevitablemente el recuerdo del histórico acercamiento diplomático impulsado en 2014 durante la presidencia de Barack Obama, cuando ambos países restablecieron relaciones diplomáticas después de más de medio siglo de confrontación.

Sin embargo, el contexto actual es muy distinto. Las tensiones políticas, las sanciones económicas y el deterioro de la situación interna cubana hacen que cualquier proceso de diálogo sea extremadamente frágil y difícil de sostener.

Por ahora, el propio Díaz-Canel ha pedido cautela y ha insistido en que las conversaciones apenas comienzan y podrían prolongarse durante meses antes de producir resultados concretos.