En su Segundo Informe, Sheinbaum omite la violencia contra mujeres periodistas

Mujeres aspirantes a la ONU - Periodista
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*La presidenta destacó avances para las mujeres, pero no mencionó la violencia que enfrentan las periodistas.

*Foto: Cimac / Mientras la presidenta destacó programas y reformas para las mujeres, el Segundo Informe dejó fuera la violencia contra las periodistas.

/ Escrito por Georgina Monroy Vázquez /

03.09.2026 /CimacNoticias.com/ Ciudad de México.-Las mujeres sí estuvieron presentes en el discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo durante su Segundo Informe de Gobierno, pero no todas. Mientras la mandataria destacó reformas, programas y acciones para garantizar derechos de las mexicanaslas mujeres periodistas y la violencia que enfrentan para ejercer su trabajo quedaron fuera de su mensaje.

Desde el Patio Central de Palacio Nacional, Sheinbaum afirmó que uno de los motivos de orgullo de su administración es que “las mujeres llegamos a la Constitución de la República, a las leyes y a las decisiones fundamentales”. Entre los avances que mencionó estuvieron la creación de mil un Centros LIBRE en todo el país y la distribución de 27 millones de Cartillas de Derechos de las Mujeres.

También destacó la formación de una Red de 190 mil 375 Mujeres Tejedoras de la Patria y la presentación de una Ley General para prevenir, investigar, sancionar y reparar el daño por el delito de feminicidio.

La presidenta también hizo referencia a los programas sociales dirigidos a las mujeres. De acuerdo con el recuento de su discurso, más de 2 millones de mujeres son beneficiarias del programa Mujeres Bienestar.

Estos anuncios forman parte de una política que el gobierno federal ha presentado como una transformación de las condiciones de vida de las mujeres. La Secretaría de las Mujeres, por ejemplo, reporta que los Centros LIBRE brindan atención jurídica, psicológica y de trabajo social, además de acciones para fortalecer la autonomía económica y atender situaciones de violencia.

Las periodistas quedaron fuera del balance

Pero en ese reconocimiento de derechos hubo una ausencia: las mujeres periodistas.

Un reporte estadístico elaborado por CIMAC registra 530 casos de agresiones y ataques contra mujeres periodistas entre el 1 de octubre de 2024 y el 1 de septiembre de 2026, es decir, durante los primeros 23 meses de la administración de Sheinbaum.

Los casos no se concentran en una sola entidad. La Ciudad de México encabeza el registro, con 103 agresiones, equivalentes al 19.4 por ciento del total; le siguen Coahuila, con 52; Guerrero, con 45; Puebla, con 39; y Baja California y San Luis Potosí, con 28 cada uno.

La violencia tampoco ocurre únicamente en espacios físicos. De los 530 casos documentados por CIMAC, 364 corresponden a ataques contra mujeres que trabajan en medios digitales, lo que representa 68.7 por ciento del total.

Los temas que cubren las periodistas también son un factor de riesgo. La información de CIMAC muestra que 329 de las agresiones estuvieron relacionadas con coberturas políticas; 55 con derechos humanos y 38 con temas de sociedad.

Es decir, las mujeres periodistas están siendo agredidas precisamente mientras realizan una de las tareas centrales de una democracia: investigar, informar y cuestionar al poder.

La violencia contra ellas también tiene género

El registro de CIMAC muestra que estas agresiones no pueden analizarse únicamente como ataques a la libertad de expresión. La violencia de género atraviesa los casos documentados.

De los 530 ataques, 389 fueron identificados como violencia psicológica, 97 como violencia física, 21 como económica, 19 como patrimonial y cuatro como sexual.

Entre las formas de agresión relacionadas con la libertad de expresión aparecen las amenazas, el descrédito y la estigmatización de la labor periodística, la intimidación, el hostigamiento, las agresiones físicas y las campañas de desprestigio.

El descrédito y la estigmatización representan 66 casos; las amenazas, 68; la intimidación, 61; el hostigamiento, 46; las agresiones físicas, 44, y las campañas de desprestigio, 42.

La violencia puede escalar hasta formas extremas. El reporte registra dos feminicidios, un intento de homicidio y un caso de desaparición entre las agresiones documentadas.

Funcionarios, entre los principales agresores

Otro dato que interpela directamente al Estado es el perfil de quienes agreden.

Los funcionarios públicos estatales aparecen como la principal categoría de agresores, con 115 casos, equivalentes a 21.7 por ciento. Después aparecen personas no identificadas, con 66 casos; funcionarios municipales, con 59; y civiles, con 58.

También se documentaron 31 casos en los que el agresor fue identificado como funcionario público federal.

La cifra importa porque muestra que la violencia contra las periodistas no ocurre únicamente en contextos criminales o fuera de las instituciones. Una parte importante de las agresiones proviene de personas que ocupan cargos públicos.

Y, pese a ello, la libertad de expresión y la seguridad de las mujeres periodistas no ocuparon un espacio en el mensaje presidencial.

Una agenda de mujeres que todavía tiene pendientes

El contraste es relevante. En su discurso, Sheinbaum presentó una narrativa de avance: mujeres con mayor presencia en la Constitución, en las leyes y en las decisiones públicas; programas de bienestar; Centros LIBRE; una Cartilla de Derechos; redes comunitarias y nuevas herramientas legales frente al feminicidio.

Sin embargo, hablar de los derechos de las mujeres también implica hablar del derecho de las periodistas a ejercer su profesión sin violencia, particularmente cuando su trabajo consiste en investigar asuntos de interés público y fiscalizar a quienes ejercen el poder.

El propio gobierno ha colocado la libertad de expresión entre los derechos que deben ser conocidos y ejercidos por las mujeres. La Cartilla de Derechos de las Mujeres incluye, entre otros, el derecho a la libre expresión y al libre tránsito.

Pero para las periodistas, ejercer esa libertad puede significar enfrentar amenazas, intimidación, hostigamiento, campañas de desprestigio, violencia física, acoso judicial o bloqueo informativo.