Un puñado de encapuchados continúan destrozando Palacio de gobierno en Guadalajara

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*Atacan a las y los ciudadanos que marcharon.

*Colectivos denuncian infiltrados y cuestionan intereses políticos detrás de quienes  cometieron robo, vandalismo y agresión contra manifestantes .

18.10.2026 Guadalajara, Jalisco.- La segunda marcha ciudadana para exigir agua limpia en Guadalajara, Jalisco, terminó marcada por violencia desatada de una treintena de encapuchados, que ocasionaron daños al Palacio de Gobierno y el acceso al Congreso de Jalisco .

Colectivos y organizaciones denuncian presunta infiltración de grupos de choque que, de acuerdo con organizaciones y colectivas, habrían llegado desde la Ciudad de México, vestidos con camiseta de chivas y del América, para provocar disturbios y desestabilizar la movilización.

 

La protesta de este domingo 18 de octubre, luego de que ciudadanos volvieran a las calles para exigir una solución a los problemas de calidad y suministro de agua potable, así como respuestas por los hechos de violencia registrados durante la manifestación de la semana anterior.

Desde el comienzo de la movilización, asistentes denunciaron la presencia de personas encapuchadas  y armadas con diversos objetos e increparon a quienes portaban martillos , palos y petardos;  mismos  que intentaron incorporarse al contingente con estos objetos.

De acuerdo con reportes periodísticos, algunos manifestantes rechazaron su presencia y les exigieron retirarse para evitar que la protesta derivara en nuevos enfrentamientos.von la policía

Las denuncias de organizaciones y colectivas apuntan a que estos individuos actuarían como grupos de choque y habrían llegado de la Ciudad de México. E incluso denunciaron que habían descendido de un camión del ejército.

Sin embargo, hasta el momento no existe información pública suficiente para confirmar de manera independiente su procedencia ni quién estaría detrás de su participación. Ante la pasividad de la policía la ciudadanía retuvo a dos del grupo de choque y los entregó a la policía..

Los incidentes se agravaron frente al Palacio de Gobierno, donde personas participantes en la protesta arrojaron objetos contra el inmueble, derribaron parte de las vallas de protección y golpearon las puertas con las estructuras metálicas, e incendiaron accesos en Palacio de Gobierno y el Congreso local.. También se reportaron daños en los vitrales de la planta baja y en las luminarias exteriores de la sede del ejecutivo.

La violencia alcanzó a integrantes de la prensa, quienes denunciaron agresiones y presiones para que dejaran de grabar los acontecimientos.

La destrucción de mobiliario y los intentos de incendiar accesos del recinto gubernamental se convirtieron en uno de los episodios más delicados de la jornada. Los hechos también pusieron en el centro de la discusión la actuación de los cuerpos de seguridad, pues manifestantes cuestionaron la aparente pasividad policial mientras se producían los destrozos.

La actuación de los agentes llamó la atención debido a que, pese a la presencia de elementos antimotines y las barreras instaladas para proteger el edificio, los ataques contra el inmueble continuaron durante varios momentos de la protesta.

La secuencia de los hechos y las decisiones del operativo requieren una explicación oficial que permita establecer qué medidas se tomaron, qué instrucciones recibieron los policías y por qué no se evitó el avance de los daños.

La presencia de encapuchados también generó  confrontaciónes entre los propios participantes. Desde el inicio, ciudadanos que acudieron para exigir agua potable limpia intentaron impedir que los grupos señalados como presuntos infiltrados se apoderaran de la movilización. Los llamados a retirarse y las consignas contra quienes buscaban provocar enfrentamientos reflejaron la preocupación de los asistentes por el riesgo de que los actos vandálicos desplazaran las demandas originales.

La protesta tiene como antecedente la movilización del 11 de octubre, cuando ciudadanos denunciaron represión policial durante una manifestación relacionada con la crisis del agua. Una semana después, las exigencias de acceso a agua limpia y de rendición de cuentas volvieron a reunir a habitantes de Guadalajara, pero la irrupción de personas encapuchadas y los enfrentamientos volvieron a alterar el desarrollo de la jornada.

El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, había llamado a que la movilización transcurriera pacíficamente. No obstante, los acontecimientos terminaron con daños al patrimonio público y nuevos cuestionamientos sobre la respuesta de las autoridades estatales.

El grupo de choque conformado por cerca de 30 sujetos  continúa vandalizando luego de una estela de robos y hackeos en la ruta que  recorrieron tras ser expulsados de la marcha pacífica,  a quienes atacaron con petardos más tarde.

La actuación policial deberán esclarecerse mediante investigaciones y testimonios verificables. Mientras tanto, los hechos dejaron una protesta ciudadana por el derecho al agua atravesada por actos violentos, agresiones contra quienes documentaban los sucesos y preguntas pendientes sobre la protección de los manifestantes y de los edificiospúblicos.

Las organizaciones y colectivas que denunciaron la presencia de presuntos infiltrados reclaman que se investigue quiénes participaron en los ataques, cómo llegaron a la protesta y si existió alguna coordinación con el partido de Morena para provocar la violencia.