#Entérate: Bloqueos, deslindes y versiones encontradas en paro de transportistas.

* El conflicto sigue en marcha.
* Prevén que persista el paro
* Este lunes permitieron el paso, evalúan si mañana lo bloquean completamente.

06.04.2026 Ciudad de México.- El país amaneció este lunes 6 de abril de 2026 con bloqueos carreteros, marchas lentas y casetas liberadas en múltiples puntos estratégicos. Lo que fue anunciado como un “megabloqueo nacional” por organizaciones de transportistas y campesinos derivó en una jornada de movilizaciones con impactos en 20 estados y marcada por narrativas contrastantes entre los convocantes y el Gobierno federal.

Luego de que varias asociaciones de transportistas se deslindaran del bloqueo nacional, la danza de cifras se desató. Por un lado, las organizaciones convocantes como ANTAC señalaron que el paro y los bloqueos estaban previstos en alrededor de 20 estados del país. Esa fue la dimensión anunciada desde días previos y que sostenían como alcance nacional.

Sin embargo, en los hechos durante la jornada, el impacto fue menor al proyectado. Reportes y listados de afectaciones muestran presencia en múltiples entidades, como Estado de México, Puebla, Veracruz, Jalisco, Michoacán, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, entre otros, sumando entre 18 y 20 estados con algún tipo de movilización o afectación .

En contraste, el Gobierno federal, a través de la Secretaría de Gobernación, redujo significativamente esa cifra y sostuvo que las protestas fueron focalizadas en aproximadamente 9 a 12 estados, con bloqueos limitados .

La protesta fue impulsada principalmente por la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) y el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, quienes habían advertido un paro indefinido en al menos 20 estados del país como medida de presión ante lo que califican como una crisis estructural en el sector.

Desde primeras horas del día, comenzaron a registrarse cierres parciales y totales en autopistas clave como México–Querétaro, México–Puebla, México–Toluca y el Arco Norte, además de bloqueos en estados como Veracruz, Tlaxcala, Chihuahua, Sinaloa y Estado de México.

En la autopista 150D Veracruz–Puebla, por ejemplo, transportistas iniciaron con marchas lentas pero posteriormente decidieron bloquear completamente la circulación, generando largas filas de vehículos y afectaciones al transporte de mercancías.

Las demandas del movimiento no son nuevas, pero sí más urgentes, según sus líderes. Reclaman mayor seguridad ante robos y extorsiones, reducción en el precio de combustibles, eliminación de impuestos al diésel, apoyos al campo y mejores condiciones para operar.

En voz de su dirigencia, la ANTAC insistió en que el paro no fue cancelado, pese a versiones que circularon desde temprano. “Totalmente falso”, declaró su vocera, quien además denunció un intento de desinformación y sabotaje contra la movilización.

La organización fue más allá y acusó directamente al Gobierno federal de intimidación. “Responsabilizamos al gobierno… de cualquier cosa que les suceda”, advirtió, al señalar la presencia de fuerzas de seguridad en distintos puntos de protesta.

En contraste, la Secretaría de Gobernación (Segob) presentó una lectura muy distinta de los hechos. La dependencia sostuvo que las movilizaciones fueron “focalizadas” y con “afectaciones reducidas”, lejos del escenario de colapso nacional anunciado por los transportistas.

De acuerdo con cifras oficiales, se registraron bloqueos en entre nueve y doce entidades, con la participación de aproximadamente 575 personas y 161 vehículos, así como poco más de una decena de cierres carreteros.

La postura del Gobierno ha sido firme: no hay justificación para los bloqueos. “No existe razón alguna para que transportistas bloqueen carreteras y afecten a terceros”, señaló la dependencia, al asegurar que las demandas han sido atendidas mediante mesas de diálogo y apoyos económicos que superan los 3,400 millones de pesos para productores.

Sin embargo, desde el lado de los manifestantes, el diagnóstico es radicalmente distinto. Para ellos, las reuniones con autoridades no han generado soluciones concretas, y la inseguridad en carreteras continúa siendo el principal problema.

La crisis de fondo no es menor. Datos recientes señalan que en México se registran en promedio 21 robos diarios a transportistas, la mayoría con violencia, lo que ha impactado directamente en costos, rutas y condiciones laborales del sector.

A esta problemática se suma el deterioro en los ingresos del campo, lo que ha llevado a una alianza cada vez más visible entre productores agrícolas y transportistas, quienes dependen mutuamente para la distribución de mercancías.

Durante la jornada, también se registraron testimonios que reflejan el hartazgo del sector. “No pedimos otra cosa más que justicia”, expresó un integrante del movimiento campesino en Tlaxcala, al denunciar que los bajos precios y los costos de operación hacen insostenible su actividad.

Pese a la presión, los transportistas no han fijado una fecha para levantar el paro. La ANTAC ha dejado claro que las movilizaciones continuarán de manera indefinida hasta que exista un acuerdo directo con el Gobierno federal.

En los hechos, la jornada terminó sin un colapso total del país, pero con múltiples puntos de tensión que evidencian un conflicto abierto. Mientras el Gobierno insiste en que se trata de protestas limitadas, los transportistas advierten que apenas es el inicio de una escalada mayor.