*¿Falta de escrúpulos, cinismo, propaganda?
*Otros jefes del Narco en México también han intentado la misma estrategia.
22.01.2026 Michoacán.- César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Botox”, difundió un video en enero de 2026 en el que pidió directamente la intervención de Donald Trump en México para combatir la corrupción..
En ese mensaje, se presentó como líder de Los Blancos de Troya, brazo armado de Los Viagras, y luego de quejarse de la situación que impedía que ganará lo suficiente en sus extorsiones a limoneros de Michoacán, solicitó a Donald Trump apoyo para “erradicar la corrupción” y frenar las acciones de las autoridades mexicanas contra su grupo criminal.
El video fue difundido pocos días antes de su captura en Buenavista Tomatlán, Michoacán. La estrategia resultó inusual, pues es raro que un capo criminal busque públicamente la intervención de un mandatario extranjero.
El llamado no tuvo eco oficial en Estados Unidos, pero sí generó atención mediática en México por la forma en que intentó internacionalizar su causa y presentarse como víctima de persecución política.
La petición se dio en un momento crítico, ya que las fuerzas federales lo tenían identificado como objetivo prioritario. Apenas días después de ese mensaje, fue detenido y trasladado bajo custodia a la Ciudad de México.
El Botox está vinculado a la extorsión sistemática de productores de limón en Tierra Caliente y a homicidios de alto impacto, como el del líder limonero Bernardo Bravo y el exlíder de autodefensas Hipólito Mora.
Su captura fue anunciada por Omar García Harfuch está mañana durante la conferencia matutina de Claudia Sheinbaum desde Puebla, como parte de la estrategia federal contra la delincuencia organizada.
Tras la difusión del video en el que César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Botox”, pidió la intervención de Donald Trump en México, los productores de limón y las comunidades locales reaccionaron con desconcierto y rechazo.
Para los agricultores, que han sido víctimas directas de las extorsiones y amenazas de su grupo, el mensaje fue visto como un intento desesperado de legitimarse y desviar la atención de sus crímenes.
En Tierra Caliente, donde la violencia ligada a la extorsión ha golpeado la economía y la vida cotidiana, el llamado de El Botox a un presidente extranjero fue interpretado como una maniobra propagandística más que como una acción realista.
Los productores señalaron que mientras él buscaba proyectarse como un perseguido político, ellos enfrentaban pérdidas millonarias y el riesgo constante de ser asesinados por negarse a pagar cuotas.
Las comunidades locales también expresaron indignación. Para muchos habitantes, el hecho de que un líder criminal intentara involucrar a un mandatario extranjero en asuntos internos de seguridad reflejó la magnitud de la crisis y la falta de escrúpulos del capo.
En contraste, la captura de El Botox fue recibida como un alivio, aunque con cautela, pues los bloqueos y reacciones violentas de su grupo tras la detención recordaron que la estructura criminal sigue activa en la región.
En suma, la petición de ayuda a Trump no generó respaldo social ni político, sino que reforzó la percepción de que El Botox buscaba manipular la narrativa para ocultar su responsabilidad en la violencia y la extorsión que han marcado a Michoacán.
Otros narco delincuentes con la misma tactica.
A lo largo de los últimos años varios capos han intentado usar mensajes públicos o mediáticos para influir en la opinión social y política, con resultados diversos. El caso de César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Botox”, pidiendo ayuda a Donald Trump, se inscribe en esa tradición de buscar legitimidad o presión a través de discursos grabados y difundidos.
Un antecedente claro es el de Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, líder de Los Caballeros Templarios, quien durante su auge en Michoacán difundió videos y entrevistas en medios locales donde se presentaba como un defensor del pueblo frente a la corrupción política. Su estrategia buscaba ganar simpatía social y proyectar una imagen de autoridad paralela al Estado.
Otro ejemplo es Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, cuya organización ha difundido mensajes en video con despliegues de fuerza armada, intentando mostrar control territorial y capacidad de confrontar al gobierno. Estos mensajes han tenido un impacto de intimidación más que de legitimación, reforzando la percepción de poder del grupo.
También se recuerda a Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien en su momento buscó entrevistas y contactos con figuras mediáticas internacionales, como el caso de la reunión con el actor Sean Penn y la actriz Kate del Castillo, que derivó en la publicación de una entrevista en la revista Rolling Stone.
Aquella exposición mediática pretendía mostrarlo como un personaje con influencia más allá del mundo criminal, pero terminó siendo un factor que facilitó su localización y posterior captura por parte de las autoridades mexicanas.
Estos antecedentes permiten ubicar el intento de César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Botox”, de pedir ayuda a Donald Trump dentro de una línea de estrategias mediáticas utilizadas por distintos capos para ganar notoriedad, legitimidad o presionar a las instituciones. Sin embargo, mientras “La Tuta” buscaba simpatía social y “El Mencho” proyectaba intimidación, el mensaje de “El Botox” se interpretó como un gesto desesperado en un momento de debilitamiento de su estructura criminal.
La tradición de recurrir a discursos públicos, entrevistas o videos se ha convertido en un recurso de los líderes del narcotráfico para influir en la opinión pública y tratar de moldear la narrativa sobre su papel en la sociedad.
En la mayoría de los casos, estas estrategias no logran el efecto buscado y terminan siendo utilizadas como evidencia de la capacidad de los grupos criminales para desafiar al Estado, lo que refuerza la necesidad de operativos de seguridad y coordinación institucional.












