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21.06.2026 Lima, Perú.- La pista de la Videna, en Lima, volvió a escuchar el eco de los metales chocando a toda velocidad. Cada toque, cada avance y cada defensa parecían contar una historia distinta, pero todas desembocaban en el mismo destino: la búsqueda de un lugar en los Juegos Panamericanos de 2027.
México llegó a la jornada por equipos del Campeonato Panamericano de Esgrima 2026 con el impulso que había dejado Natalia Botello apenas unos días antes. La bajacaliforniana había conquistado el oro en sable femenil individual, la primera medalla dorada para la delegación mexicana en el certamen continental, tras imponerse 15-9 en la final disputada en la capital peruana.
Con ese antecedente fresco, Botello volvió a enfundarse el uniforme nacional para liderar al equipo femenil de sable junto a Alejandra Beltrán, Regina Pedraza y Vanessa Chávez. La misión era clara: pelear por el podio y asegurar la clasificación a Lima 2027.
Las mexicanas comenzaron su recorrido con autoridad. Primero dejaron atrás al representativo local de Perú por un contundente 45-16. Más tarde superaron a Venezuela por 45-29, resultado que les abrió las puertas de las semifinales y, al mismo tiempo, les aseguró un lugar en la próxima cita panamericana.
En la antesala de la final apareció Estados Unidos, una de las potencias históricas de la disciplina. El conjunto estadounidense terminó imponiendo condiciones por 45-28, pero la derrota no borró el mérito de las mexicanas. El bronce ya estaba asegurado. Era una medalla construida a fuerza de precisión, disciplina y trabajo colectivo.
Mientras el sable femenil celebraba sobre el podio, otra historia se escribía en las pistas limeñas. El equipo mexicano de florete femenil, integrado por Georgina Morales, Melissa Rebolledo, Alondra Rebolledo y Jimena Torres, libró una de las batallas más intensas de la jornada.
Su duelo frente a Chile se resolvió prácticamente en el último aliento. El marcador final de 44-42 reflejó la tensión de un enfrentamiento que mantuvo el suspenso hasta el toque definitivo. Aunque no alcanzaron las medallas, las mexicanas lograron ubicarse entre las cinco mejores escuadras del continente, resultado suficiente para asegurar también su presencia en los Juegos Panamericanos de 2027.
La rama varonil tampoco se quedó atrás.
El equipo mexicano de sable, conformado por Gibran Zea, Julián Ayala, Brandon Romo y Santiago Ramírez, estuvo muy cerca de subir al podio. Los nacionales sobrevivieron a un dramático encuentro frente a Bolivia, resuelto por un ajustado 45-44 que mantuvo la emoción hasta el último instante. Después derrotaron con autoridad a Brasil por 45-26 y avanzaron a las rondas decisivas.
Su camino se frenó en semifinales ante Estados Unidos, que se impuso por 45-26. Sin embargo, el cuarto lugar continental les permitió cumplir el principal objetivo de la competencia: obtener el boleto rumbo a Lima 2027.
No todas las historias tuvieron un final feliz. El equipo mexicano de espada varonil, integrado por Pablo Florido, Erick Galván, Fernando Loya y Jorge Díaz, quedó eliminado en la ronda de 16 tras caer ante Chile por 44-37, resultado que los ubicó en la novena posición general.
Aun así, la delegación mexicana cerró la jornada con motivos para sonreír. Un bronce continental, tres clasificaciones aseguradas a los próximos Juegos Panamericanos y la confirmación de una generación que sigue encontrando espacio entre las mejores del continente.
La actividad en Lima continuó con la participación del equipo femenil de espada, integrado por Sheila Liliana Tejeda, Frania Tejeda, Ana Margarita Paredes y Bárbara Columba Ocegueda Velasco, además del conjunto varonil de florete conformado por Máximo Azuela, Diego Cervantes, Tommaso Archilei y Máximo Murray.
Bajo las luces de la Videna, donde cada combate dura apenas unos minutos pero exige años de preparación, México sigue acumulando razones para mirar con optimismo hacia Lima 2027. Porque detrás de cada medalla y de cada clasificación hay historias de entrenamientos silenciosos, sacrificios cotidianos y jóvenes que encontraron en una espada, un florete o un sable la forma de perseguir sus sueños.
Basada en los resultados oficiales difundidos por Conade y en la actuación de Natalia Botello, campeona panamericana de sable femenil en Lima 2026.


