#EsOficial: El Niño se instala en el Pacífico; expertos advierten efectos extremos para el mundo

* Foto Satélites de NOAA .

13.06.2025. EUA.- La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) confirmó oficialmente el desarrollo del fenómeno climático de El Niño en el océano Pacífico ecuatorial, un evento natural que modifica los patrones atmosféricos y oceánicos a escala global y que, de acuerdo con los pronósticos más recientes, podría convertirse en uno de los más intensos registrados en las últimas décadas.

La declaración fue emitida por el Centro de Predicción Climática de la NOAA luego de detectar durante las últimas semanas temperaturas superficiales del mar superiores a los valores normales en la región ecuatorial del Pacífico, condición que cumple con los criterios internacionales para establecer la presencia de El Niño.

Los especialistas prevén que el fenómeno continúe fortaleciéndose durante el segundo semestre de 2026 y alcance su máxima intensidad entre finales de este año e inicios de 2027.

El Niño forma parte del ciclo climático conocido como Oscilación del Sur-El Niño (ENSO) y se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico central y oriental.

Este incremento de temperatura altera la circulación atmosférica global, modifica la ubicación de las lluvias y afecta la intensidad de tormentas, sequías y olas de calor en distintos continentes.

Los modelos climáticos citados por la NOAA estiman una probabilidad del 63 por ciento de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el próximo otoño e invierno boreal, una categoría que históricamente ha estado asociada con impactos significativos sobre la agricultura, los recursos hídricos, la producción de alimentos y la ocurrencia de desastres naturales en varias regiones del planeta.

Entre los efectos más frecuentes vinculados a El Niño se encuentran lluvias extraordinarias e inundaciones en zonas de la costa occidental de Sudamérica, especialmente en países como Perú y Ecuador, así como sequías severas y temperaturas extremas en regiones de Asia, Australia y algunas áreas de África y América Latina. También se incrementa el riesgo de incendios forestales, pérdidas agrícolas y afectaciones a la disponibilidad de agua potable.

La preocupación de la comunidad científica radica en que este nuevo episodio se presenta en un contexto de calentamiento global acelerado.

Diversos investigadores han advertido que la combinación entre El Niño y el aumento sostenido de la temperatura de los océanos podría favorecer nuevos récords de calor a nivel mundial y potenciar eventos meteorológicos extremos durante los próximos meses.

Impacto potencial en México

Para México, la llegada de El Niño suele traducirse en modificaciones importantes de los patrones de lluvia y temperatura, aunque sus efectos varían según la región y la época del año. Históricamente, este fenómeno ha estado asociado con condiciones más secas y cálidas en algunas zonas del país, particularmente en regiones del centro, occidente y sur, mientras que otras áreas pueden experimentar precipitaciones por encima del promedio.

Especialistas señalan que uno de los principales riesgos para México es el agravamiento de las sequías en estados que ya enfrentan estrés hídrico, así como un aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor. Esto podría afectar cultivos estratégicos, reducir la disponibilidad de agua para uso urbano y agrícola e incrementar la demanda energética por el uso de sistemas de enfriamiento.

En materia de ciclones tropicales, la influencia de El Niño suele generar un comportamiento diferenciado entre las cuencas oceánicas. Los pronósticos de la NOAA indican que este patrón climático tiende a reducir la actividad de huracanes en el Atlántico debido al incremento de la cizalladura del viento, aunque puede favorecer una mayor actividad ciclónica en el Pacífico oriental, región donde se localiza la costa mexicana

La agricultura mexicana también podría resentir los efectos del fenómeno. Variaciones en los ciclos de lluvia pueden impactar la producción de maíz, frijol y otros cultivos básicos, especialmente en zonas de temporal que dependen directamente de las precipitaciones estacionales. A ello se suma el riesgo de incendios forestales en regiones con déficit de humedad y temperaturas elevadas.

Aunque El Niño es un fenómeno recurrente que aparece cada dos a siete años, los expertos subrayan que cada episodio presenta características propias y que sus consecuencias dependen de múltiples factores atmosféricos y oceánicos.

Por ello, organismos meteorológicos internacionales mantienen una vigilancia permanente sobre la evolución del evento y recomiendan a gobiernos, sectores productivos y población mantenerse informados y fortalecer las medidas de prevención.

La NOAA insistió en que la confirmación de El Niño no debe interpretarse como motivo de alarma inmediata, sino como una oportunidad para prepararse ante posibles cambios en las condiciones climáticas.

La experiencia de eventos anteriores demuestra que la anticipación y la planificación son fundamentales para reducir los impactos económicos y sociales asociados a este fenómeno que, una vez más, vuelve a modificar el equilibrio climático del planeta.