España levanta su segunda Copa del Mundo tras someter a Argentina en una final dramática

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19.07.2026 Nueva Jersey, EUA.- España volvió a conquistar la cima del fútbol mundial. Dieciséis años después de su primer título en Sudáfrica 2010, La Roja derrotó 1-0 a Argentina en tiempos extra para proclamarse campeona de la Copa Mundial de la FIFA 2026, en una final en la que dominó de principio a fin, pero que estuvo marcada por decisiones arbitrales controvertidas que mantuvieron el suspenso hasta el último instante.

El gol del campeonato llegó al minuto 106. Ferran Torres apareció dentro del área para empujar un balón servido por Nico Williams, culminando una jugada iniciada con un centro de Pedro Porro. Foto: @SEFutbol

Fue el premio para un equipo que nunca dejó de atacar y que durante más de cien minutos insistió frente a un Emiliano “Dibu” Martínez convertido en la gran figura argentina.

Las estadísticas reflejaron un dominio casi absoluto de España. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente realizó alrededor de 20 disparos, mientras que Argentina apenas logró generar uno o dos intentos en todo el encuentro, sin inquietar realmente a Unai Simón durante el tiempo reglamentario.

La posesión, la circulación del balón y las ocasiones claras fueron ampliamente favorables para los europeos, que monopolizaron el juego ante una Albiceleste concentrada casi exclusivamente en resistir.

La final, sin embargo, no estuvo exenta de controversias. España vio cómo al menos dos anotaciones le eran invalidadas. La más discutida ocurrió al inicio del tiempo suplementario, cuando Nico Williams envió el balón a las redes después de un rebote concedido por Emiliano Martínez.

El árbitro esloveno Slavko Vinčić había señalado previamente una falta de Mikel Merino sobre Nicolás Otamendi, por lo que la acción quedó anulada antes de que concluyera la jugada, impidiendo incluso que el VAR pudiera intervenir.

Analistas arbitrales y buena parte de la prensa española consideraron que la infracción era, cuando menos, muy discutible.

La actuación del cuerpo arbitral fue objeto de fuertes críticas. Además del gol invalidado, diversas acciones disciplinarias generaron debate. Mientras algunos especialistas consideraron correcta la expulsión de Enzo Fernández por doble tarjeta amarilla tras una fuerte entrada sobre Pau Cubarsí en el tiempo añadido del segundo tiempo, también señalaron que otros futbolistas argentinos, como Leandro Paredes, pudieron haber visto la segunda amarilla por reiteración de faltas.

Con un hombre menos desde el minuto 93, Argentina terminó refugiándose aún más cerca de su portería. España aprovechó la superioridad numérica para incrementar el asedio, acumulando llegadas por ambas bandas, disparos desde media distancia y constantes intervenciones del arquero argentino, quien evitó durante varios minutos que el marcador se moviera.

Lionel Messi, en lo que todo apunta fue su última aparición mundialista, vivió una tarde frustrante. El capitán argentino estuvo bien contenido por la defensa española y apenas pudo participar en la construcción ofensiva.

Su primer intento de remate llegó hasta los minutos finales del encuentro, reflejo del control ejercido por el conjunto ibérico durante prácticamente toda la final.

España confirmó así el brillante ciclo encabezado por Luis de la Fuente. Después de conquistar la Liga de Naciones, la Eurocopa y consolidar una nueva generación encabezada por Lamine Yamal, Nico Williams, Pau Cubarsí, Rodri, Pedri, Fabián Ruiz y Ferran Torres,

La Roja sumó su segunda estrella mundialista y reafirmó un estilo basado en la posesión, la presión alta y el control absoluto del balón.

Del lado argentino quedó la sensación de haber sobrevivido durante gran parte del encuentro gracias a su orden defensivo y a las intervenciones de Emiliano Martínez. El campeón defensor nunca encontró la forma de desarrollar el fútbol ofensivo que había mostrado en fases anteriores del torneo y terminó cediendo ante un rival que fue ampliamente superior en el desarrollo del juego.

mde

Cuando sonó el silbatazo final, los jugadores españoles estallaron en celebración sobre el césped del estadio de Nueva Jersey. La Roja levantó por segunda vez en su historia la Copa del Mundo y puso fin al reinado de Argentina, en una final intensa, polémica y cargada de emociones, donde el marcador fue mínimo, pero la diferencia futbolística fue considerable.