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10.01.2025 Washington.— El Gobierno de Estados Unidos lanzó este sábado una alerta de seguridad dirigida a sus ciudadanos en Venezuela, advirtiendo que milicias armadas estarían buscando a estadounidenses o cualquier indicio de personas que brinden apoyo a Washington.
La embajada norteamericana en Colombia, encargada de asuntos consulares en Venezuela, reiteró el llamado a no viajar al país caribeño y a quienes ya se encuentran allí a salir “inmediatamente”, aprovechando la reanudación de vuelos internacionales. La advertencia incluye recomendaciones de seguridad como evitar desplazamientos innecesarios, mantener un perfil bajo y estar atentos a posibles riesgos en zonas urbanas y rurales.
La respuesta del Gobierno venezolano fue inmediata. El Ministerio de Relaciones Exteriores calificó la alerta como “relatos inexistentes orientados a fabricar una percepción de riesgo que no existe”. En su comunicado oficial, Caracas aseguró que “la totalidad de las armas de la república se encuentran bajo el control del Gobierno bolivariano, único garante del monopolio legítimo de la fuerza y de la tranquilidad del pueblo”.
La cancillería insistió en que no existen grupos armados fuera de la autoridad estatal y acusó a Washington de intentar generar alarma internacional para justificar nuevas presiones diplomáticas.
El antecedente de esta tensión se remonta a las recurrentes advertencias de viaje emitidas por Estados Unidos hacia Venezuela en los últimos años, motivadas por la crisis política, la inseguridad y la falta de servicios consulares directos.
Desde el cierre de la embajada estadounidense en Caracas en 2019, las gestiones se realizan desde Colombia, lo que ha dificultado la atención a ciudadanos norteamericanos en territorio venezolano. La reanudación de vuelos internacionales, tras meses de restricciones, abrió la posibilidad de salida para quienes permanecen en el país, y el gobierno estadounidense busca aprovechar esa coyuntura para reforzar su llamado.
La nueva alerta refleja la persistente desconfianza entre ambos gobiernos y añade un capítulo más a la relación marcada por sanciones, acusaciones y disputas diplomáticas. Mientras Washington insiste en que sus ciudadanos enfrentan riesgos reales, Caracas sostiene que se trata de una estrategia política para desacreditar al gobierno bolivariano.












