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Ciudad de México.- Alrededor de 20 mil operadores mexicanos de autotransporte de carga perdieron su autorización para trabajar en Estados Unidos durante el último año, luego de que el gobierno estadounidense reforzó la aplicación de los requisitos de dominio del idioma inglés para los conductores extranjeros que operan vehículos comerciales en su territorio.
La medida, derivada de disposiciones impulsadas por la administración del presidente Donald Trump y aplicadas con mayor rigor por las autoridades de transporte y seguridad vial estadounidenses, ha impactado a miles de choferes mexicanos que realizaban cruces fronterizos o trabajaban para empresas vinculadas al comercio entre ambos países.
La cifra fue dada a conocer por Augusto Ramos Melo, presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), quien señaló que, de acuerdo con información compartida por la American Trucking Associations (ATA), entre abril de 2025 y abril de 2026 fueron retiradas 30 mil visas de trabajo a operadores extranjeros en Estados Unidos, de las cuales 20 mil correspondían a mexicanos.
“Estos operadores regresaron a México al quitarles su visa de trabajo”, explicó el dirigente transportista al presentar un balance de sus primeros 100 días al frente de la organización.
La decisión se registra en un contexto particularmente complejo para la industria del transporte en América del Norte. Tanto Estados Unidos como México enfrentan una escasez estructural de operadores de carga, situación que se ha agravado por el envejecimiento de la fuerza laboral y la falta de relevo generacional. A pesar de ello, Washington decidió endurecer la vigilancia sobre el cumplimiento de la norma que exige a los conductores comerciales poder leer, escribir y comunicarse en inglés durante inspecciones, revisiones de seguridad y procedimientos oficiales.
Aunque la obligación de que los conductores comerciales comprendan el inglés existe desde hace décadas en la regulación federal estadounidense, la administración Trump ordenó reforzar su cumplimiento y eliminar la flexibilidad con la que históricamente se aplicaba en diversos estados. Las autoridades argumentan que la medida busca mejorar la seguridad vial y garantizar que los operadores puedan entender señales de tránsito, responder a agentes de seguridad y completar documentación obligatoria sin recurrir a intérpretes o aplicaciones de traducción.
El impacto de esta política no se limita a los trabajadores afectados. Según Canacar, la salida de miles de operadores del mercado estadounidense ha comenzado a generar presiones sobre la disponibilidad de mano de obra y sobre los costos logísticos en la principal economía del mundo. Ramos Melo explicó que la reducción de choferes ha provocado un efecto de oferta y demanda que empieza a reflejarse en incrementos graduales en las tarifas de flete dentro de Estados Unidos.
La industria transportista mexicana observa con preocupación el desarrollo de esta situación debido a la intensa integración comercial entre México y Estados Unidos. Cada año millones de toneladas de mercancías cruzan la frontera terrestre, particularmente a través de corredores estratégicos en Texas, California, Arizona y Nuevo México, donde los operadores mexicanos desempeñan un papel clave en la cadena de suministro regional.
Ante este escenario, Canacar puso en marcha un programa de capacitación virtual de inglés dirigido a operadores, transportistas y sus familias. La iniciativa busca que los conductores puedan fortalecer sus habilidades lingüísticas y cumplir con los requisitos exigidos por las autoridades estadounidenses para mantener o recuperar oportunidades laborales vinculadas al transporte transfronterizo. El organismo informó que los cursos pueden tomarse en línea desde teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos.
La cámara también advirtió que el problema podría agravarse en los próximos años si no se generan nuevos mecanismos de capacitación. De acuerdo con estimaciones del organismo, México enfrenta actualmente un déficit cercano a 96 mil operadores de carga, mientras que organismos internacionales del sector prevén que la escasez global de conductores seguirá creciendo hacia el final de la década.
La cancelación masiva de visas refleja además un endurecimiento más amplio de las políticas migratorias y laborales de Estados Unidos bajo la administración Trump, que en los últimos meses ha incrementado las revisiones de permisos laborales y los controles sobre trabajadores extranjeros en sectores considerados estratégicos. En el caso del transporte de carga, las nuevas exigencias han colocado el dominio del inglés como un requisito determinante para mantener el acceso al mercado laboral estadounidense.


