Estados Unidos intensifica cerco contra el CJNG : 100 millones de dólares por sus narcocabezas

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05.08.2926 EUA.- Washington elevó este miércoles la presión contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) con una ofensiva que combina acusaciones penales, recompensas millonarias y restricciones migratorias. La medida tiene como principal objetivo a Juan Carlos Valencia González, alias “El 03” o “El Pelón”, a quien las autoridades estadounidenses identifican como el actual líder de la organización y por cuya captura elevaron la recompensa hasta 25 millones de dólares.

El anuncio fue presentado en Washington por funcionarios de alto nivel del gobierno de Donald Trump, entre ellos el administrador de la Administración para el Control de Drogas (DEA), Terry Cole, quien aseguró que el CJNG se encuentra entre las principales prioridades de la agencia antidrogas estadounidense.

“La DEA está más enfocada que nunca en desmantelar al CJNG”, afirmó Cole, en un mensaje dirigido a los integrantes de la organización criminal. El funcionario agregó una advertencia directa: “Esta es su advertencia, la DEA irá por ustedes”.

La nueva recompensa representa un incremento considerable respecto de los 5 millones de dólares que Estados Unidos ofrecía anteriormente por información que condujera a la captura de Valencia González. El Departamento de Estado había colocado esa recompensa desde diciembre de 2021, cuando lo identificó como un integrante de alto nivel del CJNG y como hijastro de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”. ([Estado de los Estados Unidos][1])

Ahora, después de la muerte de “El Mencho” en febrero de 2026, Washington ubica a Valencia González en la cúspide de la estructura criminal. El Centro Nacional Antiterrorismo estadounidense ya lo había señalado como líder del CJNG desde la muerte de Oseguera, aunque en ese momento la recompensa vigente era todavía de 5 millones de dólares. ([Dirección Nacional de Inteligencia][2])

La escalada anunciada este miércoles va mucho más allá de una recompensa individual. El Departamento de Estado informó que las recompensas ofrecidas por información que conduzca al arresto y, en determinados casos, a la condena de líderes y asociados del CJNG superan los 100 millones de dólares.

La ofensiva incluye además restricciones de visa para 65 personas relacionadas, según Washington, con el cártel, así como la revocación de 26 visas pertenecientes a familiares y asociados de individuos vinculados con la organización. La intención es ampliar el costo de pertenecer al entorno de los principales dirigentes del grupo, incluso para personas que no estén acusadas directamente de delitos de narcotráfico. ([El País][3])

A la presión migratoria se suma una nueva batería de acusaciones penales. El Departamento de Justicia de Estados Unidos dio a conocer cinco acusaciones contra presuntos integrantes de alto rango del CJNG: Julio Alberto Castillo Rodríguez, alias “El Chorro”; Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo”; Ricardo Ruiz Velasco; Julio César Montero Pinzón, y Carlos Andrés Rivera Varela. Las autoridades estadounidenses los señalan por actividades relacionadas con el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. ([Reuters][4])

Ninguno de los cinco acusados se encuentra actualmente bajo custodia estadounidense ni ha comparecido ante un tribunal de ese país, por lo que las acusaciones constituyen señalamientos que deberán ser acreditados judicialmente. ([Reuters][4])

La nueva ofensiva también permite observar cómo Washington está reconstruyendo el mapa de poder del CJNG después de la muerte de “El Mencho”. Durante años, Oseguera Cervantes fue considerado el máximo dirigente de la organización y uno de los narcotraficantes mexicanos más buscados por Estados Unidos. Su muerte abrió un proceso de reacomodo dentro del grupo criminal.

Juan Carlos Valencia González aparece ahora como la figura central de esa nueva estructura. Su relación familiar con Oseguera es uno de los elementos que explican la atención que Washington ha colocado sobre él. Valencia González es hijo de Rosalinda González Valencia, quien estuvo casada con “El Mencho”, por lo que el dirigente del CJNG era su padrastro. Estados Unidos lo había identificado desde antes como un integrante de alto nivel de la organización y lo había acusado formalmente de conspiración para distribuir sustancias controladas con el propósito de introducirlas ilegalmente en territorio estadounidense, además del uso de un arma de fuego durante una transacción de narcóticos.

Pero el nuevo organigrama estadounidense no se reduce a “El Pelón”. Julio Alberto Castillo Rodríguez, “El Chorro”, es identificado como uno de los principales mandos del CJNG y como yerno de “El Mencho”. Las autoridades estadounidenses lo ubican dentro del círculo de mayor jerarquía de la organización y lo han relacionado con las operaciones criminales desarrolladas alrededor del puerto de Manzanillo.

Otro de los nombres centrales es Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo”, considerado por Washington como un teniente de alto nivel. También aparecen Ricardo Ruiz Velasco, Julio César Montero Pinzón y Carlos Andrés Rivera Varela, cuyos nombres forman parte de las nuevas acusaciones anunciadas por el Departamento de Justicia.

La estrategia estadounidense se produce después de que Washington declarara al CJNG Organización Terrorista Extranjera en febrero de 2025. Esa designación amplió las herramientas jurídicas y financieras de Estados Unidos para perseguir los recursos, empresas, colaboradores y redes internacionales relacionadas con el grupo criminal.

El Departamento del Tesoro ya había golpeado este año las estructuras financieras del cártel. En julio, Estados Unidos y México anunciaron sanciones contra 55 personas y entidades relacionadas con el CJNG, mientras las autoridades mexicanas bloquearon activos mediante la Unidad de Inteligencia Financiera. La operación fue presentada como una de las acciones financieras más amplias emprendidas contra la organización.

El objetivo estadounidense es atacar al CJNG en varios frentes simultáneamente: perseguir a sus dirigentes, interrumpir sus redes financieras, impedir el acceso a Estados Unidos de familiares y asociados y aumentar las posibilidades de obtener información que permita localizar a los principales mandos.

La recompensa de 25 millones de dólares por Valencia González coloca su búsqueda al nivel de las mayores operaciones de persecución contra dirigentes del narcotráfico mexicano. El monto también refleja el cambio de percepción de Washington sobre su papel dentro del CJNG. En 2021, Estados Unidos lo describía como un dirigente de alto rango; ahora lo considera el hombre que encabeza la organización después de la desaparición de su fundador.

La dimensión internacional del CJNG explica parte de esta presión. Las autoridades estadounidenses consideran que la organización tiene una amplia capacidad para producir y traficar drogas sintéticas, cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos. El NCTC la describe como una de las organizaciones criminales más importantes de México y señala que mantiene una estructura con presencia en numerosos territorios.

Sin embargo, la ofensiva de Washington ocurre en un terreno particularmente sensible para la relación con México. El gobierno de Claudia Sheinbaum ha sostenido que el combate al crimen organizado corresponde a las autoridades mexicanas y ha defendido la cooperación bilateral en materia de seguridad, pero sin aceptar una intervención unilateral de Estados Unidos en territorio nacional.

La muerte de “El Mencho” también modificó ese escenario. Oseguera Cervantes murió en febrero de 2026 durante un operativo militar mexicano en Jalisco, y posteriormente autoridades estadounidenses comenzaron a identificar públicamente a quienes consideraban sus posibles sucesores. El proceso estuvo acompañado por una reconfiguración de las estructuras regionales del CJNG y por nuevas acciones contra sus mandos.

La caída de un líder de ese nivel no necesariamente significa el desmantelamiento automático de una organización criminal. El caso del CJNG muestra precisamente la capacidad de estas estructuras para sustituir dirigentes y mantener redes regionales, financieras y logísticas aun después de golpes contra su cúpula.

Por eso, el anuncio de este miércoles tiene un significado que va más allá de poner precio a la captura de un capo. Washington está intentando golpear simultáneamente la sucesión del liderazgo, las finanzas, los vínculos familiares y empresariales y las estructuras operativas del CJNG.

La frase de Terry Cole resume la nueva postura estadounidense: “La DEA irá por ustedes”. La amenaza no está dirigida únicamente contra Juan Carlos Valencia González, sino contra toda la estructura que Washington considera responsable de las operaciones internacionales del cártel.

Con más de 100 millones de dólares acumulados en recompensas, 65 personas sujetas a restricciones de visa, 26 visas revocadas y nuevas acusaciones contra integrantes de la cúpula, Estados Unidos ha convertido al CJNG en uno de los principales objetivos de su política antidrogas y de seguridad.

Ahora la pregunta será si esta presión consigue traducirse en capturas y desarticulaciones efectivas o si, como ha ocurrido históricamente con otras organizaciones criminales, la persecución de sus principales dirigentes provoca nuevos reacomodos y disputas internas por el control territorial y de las rutas del narcotráfico.

Lo que sí ha cambiado es el objetivo principal de Washington. Después de la caída de “El Mencho”, el nombre que ocupa el centro de la ofensiva estadounidense es Juan Carlos Valencia González, “El 03” o “El Pelón”, señalado por Estados Unidos como el nuevo líder del CJNG y ahora convertido en uno de los hombres más buscados por la justicia estadounides.