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10.01.2026 Washington, EUA.— Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos llevaron a cabo el 10 de enero de 2026 una serie de ataques a gran escala contra posiciones del grupo Estado Islámico en distintas zonas de Siria.
La operación, denominada “Hawkeye Strike”, fue ejecutada bajo el mando del Comando Central (CENTCOM) y contó con la autorización directa del presidente Donald Trump.
El Pentágono informó que los bombardeos se dirigieron contra infraestructura, refugios y bases operativas utilizadas por células activas del grupo yihadista, aunque no se revelaron coordenadas específicas de los objetivos.
El ataque se enmarca en una campaña de represalia iniciada en diciembre de 2025, luego de que un atentado de ISIS en Palmira provocara la muerte de dos soldados estadounidenses y un traductor sirio.
Según el comunicado oficial, la ofensiva busca debilitar la capacidad operativa del grupo yihadista, que ha intentado reorganizarse en áreas rurales y montañosas tras su derrota territorial en 2019. CENTCOM aseguró que las acciones fueron cuidadosamente planificadas para minimizar riesgos a la población civil y que se realizaron en coordinación con fuerzas aliadas en la región.
El desarrollo de la operación incluyó el despliegue de aviones de combate F-15E y drones armados, que atacaron simultáneamente varios puntos estratégicos. Fuentes militares señalaron que los bombardeos destruyeron depósitos de armas, centros de mando y rutas de abastecimiento utilizadas por el Estado Islámico.
Aunque no se han ofrecido cifras oficiales sobre bajas, se estima que varios combatientes resultaron afectados.
El gobierno estadounidense subrayó que la ofensiva es parte de un esfuerzo sostenido para impedir el resurgimiento del grupo yihadista en Siria y garantizar la seguridad de sus tropas desplegadas en la región.
El antecedente inmediato de esta acción se encuentra en la ofensiva de diciembre de 2025, cuando ISIS atacó una patrulla conjunta de fuerzas estadounidenses y sirias en Palmira. Ese hecho, que causó la muerte de tres personas vinculadas a la misión norteamericana, motivó la decisión de Trump de ordenar una respuesta contundente. Desde entonces, Washington ha insistido en que no permitirá que el grupo recupere capacidad de ataque ni influencia territorial.
La operación “Hawkeye Strike” marca un nuevo capítulo en la prolongada lucha contra el Estado Islámico en Siria. Aunque el grupo perdió su bastión territorial en Baghuz en 2019, sus células continúan activas en zonas remotas y han perpetrado ataques esporádicos contra fuerzas locales y extranjeras. Con esta ofensiva, Estados Unidos busca reafirmar su compromiso de mantener la presión militar sobre el grupo y evitar que resurja como amenaza regional.












