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23.01.2026 Delegaciones de Estados Unidos, Ucrania y Rusia se encuentran listas para iniciar un nuevo ciclo de negociaciones trilaterales en Abu Dabi, con el objetivo de explorar salidas diplomáticas al conflicto que desde hace casi cuatro años enfrenta a Moscú y Kiev.
La reunión, celebrada bajo estrictas medidas de seguridad y con un alto grado de secretismo, busca abrir un espacio de diálogo directo entre las tres partes, después de múltiples intentos fallidos de mediación internacional. El presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahayan, recibió a las delegaciones y ofreció su país como sede neutral para las conversaciones.
El desarrollo de estas negociaciones se da en un contexto marcado por la persistencia de combates en el este de Ucrania y por la presión internacional para alcanzar un alto al fuego duradero. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, expresó que espera que este encuentro sea un paso hacia el fin de la guerra y subrayó que la prioridad es garantizar la soberanía de su país.
Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha insistido en que cualquier acuerdo debe incluir compromisos sobre la región del Donbás, considerada por Moscú como un punto estratégico.
Desde Washington, el presidente Donald Trump declaró que “la guerra debe terminar” y envió a sus representantes para participar en las conversaciones, luego de reunirse con Zelenski en Davos y sostener encuentros previos con enviados rusos.
Las negociaciones se desarrollan en paralelo a reuniones bilaterales y contactos informales entre asesores de las tres naciones, lo que refleja la complejidad de los temas en discusión. Entre los puntos más sensibles se encuentran la retirada de tropas, el futuro de los territorios ocupados y las garantías de seguridad para Ucrania.
Como antecedente, desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022 se han realizado múltiples intentos de negociación, principalmente en Bielorrusia y Turquía, pero ninguno logró consolidar un acuerdo de paz.
En 2015, los Acuerdos de Minsk habían establecido un marco para reducir la violencia en el Donbás, aunque su cumplimiento fue parcial y terminó por colapsar con la escalada militar de 2022.
De los más destacados encuentros esta el de Donald Trump con Vladimir Putin como el encuentro en Alaska con foco en la guerra en Ucrania
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, se reunieron en Anchorage, Alaska, en agosto de 2025, en lo que fue considerado uno de los encuentros más relevantes en el marco de la guerra en Ucrania.
La llamada “Cumbre Alaska 2025” se desarrolló en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson y tuvo como eje central la búsqueda de una salida negociada al conflicto que desde 2022 enfrenta a Moscú y Kiev.
Durante el desarrollo de la reunión, ambos mandatarios abordaron temas sensibles como el futuro de los territorios ocupados, las condiciones para un alto al fuego y las garantías de seguridad en Europa del Este.
Putin elogió lo que calificó como “esfuerzos sinceros” de Washington para poner fin a los combates, mientras Trump se mostró dispuesto a discutir concesiones territoriales como parte de un eventual acuerdo de paz.
El tono del encuentro fue interpretado por analistas internacionales como un gesto de acercamiento entre ambos líderes, lo que generó inquietud en sectores ucranianos que esperaban un respaldo más firme de Estados Unidos.
La cumbre también incluyó reuniones entre asesores de seguridad y cancilleres de ambos países, quienes exploraron posibles mecanismos de verificación internacional en caso de alcanzarse un acuerdo. Aunque no se anunciaron resultados concretos, la disposición de Trump y Putin a mantener un diálogo directo fue vista como un cambio respecto a la parálisis diplomática de años anteriores.
Como antecedente, Trump y Putin ya habían sostenido encuentros en 2021 y en Budapest en 2025, pero el de Alaska adquirió mayor relevancia por el contexto de la guerra. Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, los intentos de negociación se habían concentrado en Bielorrusia y Turquía, sin éxito.
El encuentro de Anchorage se inscribe en una serie de esfuerzos internacionales por frenar la escalada bélica en Ucrania y abre un nuevo capítulo en la relación entre Estados Unidos y Rusia. La expectativa ahora se centra en si este acercamiento podrá traducirse en compromisos tangibles que reduzcan la violencia y sienten las bases para un proceso de paz más amplio.
La participación directa de Estados Unidos en estas nuevas conversaciones marca una diferencia respecto a los esfuerzos anteriores y abre un nuevo capítulo en la búsqueda de soluciones diplomáticas a un conflicto que ha dejado miles de muertos y millones de desplazados.
El desenlace dependerá de la disposición de las partes para ceder en sus posiciones más rígidas y de la capacidad de la comunidad internacional para acompañar un proceso que podría redefinir el equilibrio político y militar en Europa del Este.











