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19.05.2026 París, Francia.- El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, advirtió que el gobierno del presidente Donald Trump mantendrá una ofensiva internacional permanente para desmantelar no sólo a los cárteles mexicanos, sino también a las estructuras políticas, financieras y empresariales que les brindan protección y facilitan sus operaciones.
Durante la conferencia internacional “No Money for Terror”, celebrada en París y enfocada en el combate al financiamiento del terrorismo, Bessent sostuvo que Washington exigirá a sus aliados actuar “con firmeza” contra organizaciones como el Cártel de Sinaloa, al que Estados Unidos considera desde febrero de 2025 una Organización Terrorista Extranjera.
“Nuestros socios en todo el mundo tendrán que responder con fuerza ante la variedad de terroristas a los que nos enfrentamos”, declaró el funcionario estadounidense al insistir en que la estrategia de la Casa Blanca no se limitará a perseguir sicarios o traficantes, sino que buscará romper las redes de protección política y económica que permiten operar a los grupos criminales.
El secretario del Tesoro afirmó que Estados Unidos intensificará la identificación de financiadores, empresas fachada, operadores financieros y redes de lavado de dinero vinculadas tanto al narcotráfico como a organizaciones extremistas internacionales.
“Este es el momento de unirse a Estados Unidos para actuar de manera enérgica”, expresó Bessent al pedir a gobiernos europeos y aliados cerrar bancos, congelar activos y bloquear operaciones utilizadas para financiar a grupos criminales y terroristas.
Aunque el funcionario no mencionó nombres específicos de políticos mexicanos, la declaración ocurre en medio de crecientes investigaciones estadounidenses sobre presuntos vínculos entre funcionarios, empresarios y organizaciones criminales mexicanas, particularmente el Cártel de Sinaloa y el CJNG.
La administración Trump ha endurecido en los últimos meses su discurso contra lo que denomina “narcoterrorismo”, argumentando que los cárteles mexicanos representan una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense debido al tráfico de fentanilo, armas y personas.
Desde la designación de seis cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras, Washington amplió las facultades del Departamento del Tesoro, la DEA y el FBI para perseguir operaciones financieras internacionales, imponer sanciones y congelar bienes de personas sospechosas de colaborar con estas estructuras criminales.
En su mensaje, Bessent dejó claro que la estrategia estadounidense apunta también a quienes protegen políticamente a los grupos criminales o permiten su infiltración en gobiernos locales y estructuras institucionales.
Funcionarios estadounidenses han señalado en distintas ocasiones que el combate a los cárteles no puede limitarse a capturas aisladas, sino que debe incluir el desmantelamiento de redes de corrupción, lavado de dinero y protección institucional.
El gobierno estadounidense sostiene que gran parte del poder de los cárteles mexicanos se mantiene gracias a complejas redes financieras que operan mediante empresas fantasma, prestanombres, constructoras, exportadoras agrícolas, negocios inmobiliarios y esquemas internacionales de transferencia de recursos.
Durante la reunión en París, la presidenta del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), Elisa de Anda Madrazo, coincidió en la necesidad de reforzar la cooperación global frente al financiamiento criminal y terrorista.
“Los terroristas no respetan ninguna frontera. No tienen ningún límite. Por tanto, los países no pueden permitirse el lujo de no trabajar juntos. Debemos cooperar”, afirmó.
Las declaraciones de Bessent llegan además en un momento de creciente tensión diplomática con México, luego de que autoridades estadounidenses han presionado para investigar a funcionarios y exfuncionarios presuntamente relacionados con organizaciones criminales, mientras Washington incrementa sanciones financieras y acciones de inteligencia contra operadores del narcotráfico mexicano.
La ofensiva financiera impulsada por la Casa Blanca forma parte de la nueva estrategia de seguridad de Donald Trump, basada en perseguir simultáneamente a los líderes criminales, sus estructuras económicas y las redes políticas que, según Estados Unidos, les han permitido expandir su influencia dentro y fuera de México.












