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19.02.2026.- El Reino Unido vivió este jueves un episodio de alto impacto político y mediático con la detención de Andrew Mountbatten-Windsor, conocido anteriormente como príncipe Andrés y hermano del rey Carlos III.
La policía de Thames Valley lo arrestó bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de funciones públicas, en medio de nuevas revelaciones vinculadas a su relación con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.
La detención se produjo tras la publicación de millones de documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos relacionados con el caso Epstein, que reavivaron las sospechas sobre el papel de Andrés en el envío de información confidencial a su entorno.
El exmiembro de la familia real, que cumplió 66 años esta semana, fue interrogado durante varias horas en una comisaría de Norfolk, mientras agentes registraban propiedades vinculadas a él.
Finalmente, Andrew Mountbatten-Windsor fue liberado bajo investigación, lo que significa que seguirá sujeto a indagatorias mientras se analizan las pruebas recabadas. Imágenes difundidas por medios británicos lo mostraron saliendo cabizbajo de la estación de policía en un vehículo, en un gesto que refleja la magnitud del escándalo.
La reacción internacional no se hizo esperar. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la detención como “una vergüenza”, mientras que en el Reino Unido la noticia generó el debate sobre la responsabilidad de los miembros de la realeza y el impacto de sus vínculos con figuras controvertidas.
Cabe recordar que el rey Carlos III ya había despojado a su hermano de los títulos reales en 2025, tras años de presión pública por su relación con Epstein y por las acusaciones de abuso sexual que lo rodearon.
La detención y posterior liberación bajo investigación marcan un nuevo capítulo en la caída pública de Andrés, que pasó de ser un alto representante de la monarquía británica a un personaje cuestionado y apartado de la vida oficial.
El desenlace de este proceso dependerá de las investigaciones en curso y de la capacidad de las autoridades británicas para esclarecer si existió un uso indebido de información oficial.
Mientras tanto, el caso mantiene en tensión a la opinión pública y a la propia Casa Real, que enfrenta el reto de preservar su legitimidad en medio de uno de los escándalos más graves de los últimos años.












