Facturas dobles del INAH

*Linotipia.

/ Peniley Ramírez /

El descubrimiento comenzó por casualidad. Quien lo notó primero fue una empleada administrativa de una oficina en el sureste del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). A mediados de junio, la mujer halló en su cuenta del SAT que no le aparecían dos facturas de nómina (una por quincena) emitidas por el INAH como comprobante de sueldo. En cambio, aparecían seis facturas.

El INAH validó las seis facturas ante el SAT unos días antes. Correspondían a pagos, supuestamente dobles, que el Instituto efectuó en la primera quincena de abril, la primera de noviembre y las dos quincenas de diciembre de 2025. Por supuesto, esta empleada no había cobrado doble. Se alarmó y corrió la voz. Decenas de empleados, incluidos investigadores de gran renombre, enviaron cartas al Instituto y a sus sindicatos exigiendo explicaciones. Los sindicatos calificaron el asunto como una “grave anomalía”. Desde entonces, el INAH ha admitido que el “error” de las facturas duplicadas afectó a unas siete mil personas, desde investigadores hasta guardias de seguridad en zonas arqueológicas.

Cuando la empleada avisó en su trabajo que había “algo raro con sus facturas”, sus colegas revisaron sus propias cuentas ante el SAT. Uno tras otro hallaron lo mismo: facturas de 2025 que aparecían en junio de 2026, como si se hubieran pagado dos veces. El INAH nunca informó a sus empleados que emitiría estas facturas ni por qué. Y claro, no dijo quién lo autorizó.

Ha pasado un mes y medio desde el primer hallazgo. Los empleados se han reunido con sus sindicatos y con directivos del INAH. Les han dicho que el director de Recursos Humanos “desconocía la situación” y que las facturas dobles buscaban atender una observación de la Auditoría Superior de la Federación sobre errores contables de 2025.
Sin embargo, este febrero, cuando el INAH publicó un comunicado en el que explicó los hallazgos de la Auditoría sobre sus cuentas, nunca mencionó facturas con errores.

En los últimos días, hablé con empleados de distintas áreas y rangos del INAH, en diversos estados del país. Me entregaron capturas de pantalla de sus propias cuentas, en las que se ve que había facturas duplicadas en sus portales del SAT. En efecto, las facturas amparan las quincenas de 2025, pero tienen fecha de generadas en la primera semana de junio de 2026.

Gracias a estas fuentes también obtuve copias de chats internos que muestran cómo se fue descubriendo el alcance del problema y cómo se fue esparciendo la preocupación de un centro laboral a otro. También me compartieron las minutas que sus sindicatos les enviaron tras reunirse con las autoridades del INAH. Entre los documentos hay un oficio en el que uno de los sindicatos les pide a los trabajadores que no sustraigan información destinada al uso interno ni la filtren a los medios.

Pedí al INAH su versión sobre este caso y le pregunté si estas facturas implican pagos dobles, dónde quedó el dinero y quién autorizó su emisión. Una hora y media después de que envié mi solicitud, el INAH emitió un comunicado en el que se afirmaba que “no ha existido un fraude ni un desvío de recursos públicos”. Agregó que había informado a los sindicatos, pero no especificó cuándo. El 28 de julio, sin embargo, un sindicato informó a sus agremiados que “se tuvo conocimiento del caso a través de las denuncias de diversos agremiados enviadas vía correo electrónico a inicios de la semana pasada”. Es decir, los sindicatos se enteraron del problema a través de sus agremiados, no a través del INAH.

Mientras esto sucede con las facturas dobles, al menos decenas de asistentes de investigación contratados bajo el esquema de Capítulo 3000 llevan meses esperando sus pagos, sin que se sepa a ciencia cierta cuándo llegarán.

Los trabajadores con quienes hablé están muy preocupados. En los últimos días, han visto cómo el INAH ha comenzado a cancelar las facturas duplicadas en su sistema. Pero no queda claro si ahora deben modificar sus declaraciones anuales de impuestos, si deben hacer alguna aclaración ante el SAT, ni si alguien usó esas facturas dobles para realizar algún cobro indebido. Siguen en el limbo y sin una explicación convincente. Mientras tanto, el INAH dice que no hay que alarmarse y que fue solo un error.