*La economista y autora de la columna Monedero analizó durante años las brechas laborales, salariales y económicas que afectan a las mujeres.
/ Escrito por Leticia Puente /
18.09.2026 /CimacNoticias.com/ Carmen R. Ponce Meléndez, economista especializada en temas de género y autora de la columna Monedero, falleció este jueves 17 de septiembre de 2026, dejando una trayectoria dedicada a explicar la economía desde una perspectiva que colocó a las mujeres y las desigualdades estructurales en el centro del análisis.
A través de sus textos, Ponce Meléndez mostró que las cifras económicas no son neutras. Detrás de los indicadores de empleo, ingresos, crecimiento o finanzas públicas existen condiciones que impactan de manera diferenciada a mujeres y hombres.
Su lectura era obligada para quienes buscaban comprender cómo las decisiones económicas y las políticas públicas podían profundizar o reducir las desigualdades de género.
En sus análisis, Carmen Ponce Meléndez no se limitó a presentar datos. Una parte fundamental de su trabajo consistió en cuestionar las estructuras que reproducen las desigualdades y plantear la necesidad de construir alternativas que permitieran avanzar hacia una mayor autonomía económica de las mujeres.
El trabajo de las mujeres también sostiene la economía
Uno de los temas recurrentes en la obra de Ponce Meléndez fue el trabajo doméstico y de cuidados que realizan principalmente las mujeres y que, pese a su importancia para el funcionamiento de las sociedades y las economías, durante mucho tiempo permaneció invisibilizado.
La especialista insistió en que las labores que millones de mujeres realizan cotidianamente dentro de los hogares no pueden considerarse ajenas a la economía. Cuidar, cocinar, limpiar, acompañar a niñas, niños, personas mayores o personas con discapacidad permite que otras actividades económicas puedan desarrollarse, aunque ese trabajo no siempre sea remunerado ni reconocido.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) sostiene que el trabajo de cuidados, remunerado y no remunerado, es fundamental para el funcionamiento de las economías y las sociedades. Sin embargo, la distribución de las responsabilidades de cuidado continúa recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres.
En América Latina y el Caribe, la OIT señala que las mujeres dedican casi tres veces más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, una desigualdad que limita su acceso al empleo, a la educación y a otras oportunidades de participación social y económica.
Ese vínculo entre economía, cuidados y desigualdad fue uno de los temas que Carmen Ponce Meléndez llevó de manera constante a sus análisis.
Brechas laborales y salariales
Otro de los ejes de su trabajo fue la desigualdad que enfrentan las mujeres en el mercado laboral.
Ponce Meléndez documentó desde la perspectiva de género las diferencias en ingresos, oportunidades laborales y condiciones de trabajo, así como las estructuras que dificultan que las mujeres alcancen una verdadera autonomía económica.
La OIT reconoce que persisten brechas de género en la participación laboral, los ingresos y la calidad del empleo, además de obstáculos para que las mujeres accedan a puestos de liderazgo y a oportunidades económicas.
Para Carmen, hablar de economía también significaba hablar de derechos.
La independencia económica de las mujeres fue una preocupación constante en sus textos, al considerar que contar con ingresos y recursos propios constituye una herramienta fundamental para ampliar las posibilidades de tomar decisiones sobre sus propias vidas.
La autonomía económica también se encuentra estrechamente relacionada con la capacidad de las mujeres para enfrentar situaciones de violencia económica y patrimonial, así como con sus posibilidades de construir proyectos de vida independientes.
Una economía con perspectiva de género
El trabajo de Carmen Ponce Meléndez tuvo como punto de partida una idea fundamental: las políticas económicas no afectan de la misma manera a todas las personas.
Por ello, incorporar la perspectiva de género implica preguntarse quiénes se benefician de determinadas decisiones económicas, quiénes enfrentan mayores costos y qué desigualdades pueden reproducirse cuando las políticas públicas no consideran las condiciones diferenciadas de mujeres y hombres.
La propia OIT considera la igualdad de género un principio fundamental de la justicia social y un elemento necesario para alcanzar un desarrollo económico y social inclusivo. Entre los desafíos pendientes identifica precisamente las desigualdades en el acceso al empleo, los ingresos, los recursos productivos y la distribución del trabajo de cuidados.
Desde su columna Monedero, Carmen Ponce Meléndez hizo de estas preguntas una práctica periodística constante.
Su trabajo permitió acercar temas que muchas veces parecen reservados para especialistas —como las finanzas públicas, el mercado laboral, los ingresos o las políticas económicas— a la vida cotidiana de las mujeres.
Así, detrás de cada cifra buscó mostrar una realidad: las decisiones económicas tienen consecuencias concretas sobre la vida de las personas y, en una sociedad atravesada por desigualdades de género, esas consecuencias tampoco son iguales.
El legado de Carmen Ponce Meléndez
Desde Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), la trayectoria de Carmen Ponce Meléndez permanece vinculada a una forma de entender el periodismo económico con perspectiva de género.
Su columna Monedero fue un espacio para explicar la economía desde las desigualdades que atraviesan a las mujeres, pero también para plantear preguntas sobre las transformaciones necesarias para construir sociedades más igualitarias.
Carmen Ponce Meléndez recordó, a través de su trabajo, que hablar de economía también es hablar de las mujeres: de su trabajo remunerado y no remunerado, de sus ingresos, de sus cuidados, de sus oportunidades y de su derecho a vivir con autonomía.
Su mirada queda como parte de la memoria y del trabajo periodístico de CIMAC. Descansa en paz, querida Carmen.

