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04.11.2026.- El periodista, escritor, ensayista e investigador Humberto Musacchio falleció la noche de este miércoles 4 de noviembre, a los 83 años, después de más de cinco décadas dedicadas al ejercicio periodístico y a documentar la evolución de la cultura y la prensa en México.
Su muerte representa la partida de una de las voces que contribuyeron a construir la memoria del periodismo cultural mexicano, tanto desde las redacciones como a través de sus investigaciones, publicaciones y trabajos de divulgación.
Nacido el 26 de octubre de 1943 en Ciudad Obregón, Sonora, Humberto Musacchio desarrolló una trayectoria que comenzó formalmente en 1969. Aunque inició estudios de Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no concluyó la carrera y encontró en el periodismo el oficio al que dedicaría el resto de su vida.
Su acercamiento a esta profesión estuvo marcado por el contexto político y social de finales de los años sesenta. Fue sobreviviente de la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, experiencia que formó parte de su historia personal y de su generación. En distintas entrevistas recordó las consecuencias de aquella represión y cómo ese periodo influyó en el rumbo que tomó su vida.
A partir de 1969 comenzó a trabajar en medios impresos y paulatinamente se especializó en información cultural, un ámbito en el que llegó a ocupar posiciones editoriales de relevancia.
Fue responsable de las secciones culturales de El Universal y Unomásuno, periódico del que también fue jefe de redacción. Formó parte del grupo fundador de La Jornada, donde se desempeñó como subdirector, y posteriormente dirigió el suplemento cultural Comala, del diario El Financiero.
También estuvo al frente de las revistas Kiosco y Mira, colaboró en publicaciones como Nexos y Siempre! y desarrolló una prolongada labor como columnista en distintos periódicos.
Uno de sus espacios más reconocidos fue La República de las Letras, columna dedicada a acontecimientos, personajes, publicaciones y debates de la vida cultural mexicana. El nombre también identificó el programa radiofónico que condujo en Radio Red, mediante el cual acercó a los radioescuchas a la actividad intelectual y artística del país.
Musacchio no limitó su trabajo a la cobertura cotidiana. Una parte fundamental de su legado fue la investigación histórica y documental sobre la prensa mexicana. Entre sus publicaciones destacan Historia del periodismo cultural en México y México: 200 años de periodismo cultural, proyectos con los que reconstruyó el desarrollo de las publicaciones, los escritores, los críticos y los espacios que dieron forma a la vida cultural nacional.
Su producción bibliográfica también incluyó obras de consulta y crónicas. Publicó Ciudad quebrada, en 1985, donde abordó las consecuencias del terremoto que devastó la Ciudad de México ese año; Hojas del tiempo, en 1993, y Urbe fugitiva, en 2002.
A esos títulos se sumaron el Diccionario enciclopédico de México, posteriormente reeditado bajo el nombre de Milenios de México, Historia gráfica del periodismo mexicano, Quién es quién en la política mexicana y Alfonso Reyes y el periodismo, entre otros trabajos.
Otra de sus aportaciones fue la elaboración de diccionarios enciclopédicos dedicados a entidades como Guanajuato, Nayarit y el entonces Distrito Federal, con los que contribuyó a preservar información histórica, política y social.
En marzo de 2026 recibió el Homenaje al Periodismo Cultural FILCO, reconocimiento entregado durante la Feria Internacional del Libro de Coyoacán por su trayectoria y aportaciones a este campo. En aquella ocasión reiteró la importancia de defender la libertad de expresión y las condiciones para ejercer el periodismo.
A lo largo de su carrera, Musacchio sostuvo una posición crítica frente al poder político y defendió la independencia del trabajo periodístico, incluso cuando sus posturas generaban desacuerdos con sectores ideológicos con los que había tenido afinidad.
Su trabajo permitió conservar una parte importante de la historia de la prensa mexicana y dar cuenta de las transformaciones de un oficio que conoció desde distintas responsabilidades: reportero, editor, director, investigador, escritor y conductor radiofónico.
Con su fallecimiento desaparece una figura que dedicó más de medio siglo a registrar, analizar y cuestionar la realidad nacional, pero también a preservar la memoria de quienes, desde las páginas de periódicos y revistas, construyeron la historia cultural de México.

