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08.04.2026 Xalapa, Ver.- El muralista Melchor Peredo García murió a los 99 años durante la madrugada de este miércoles en Xalapa, según confirmó su esposa Lourdes Hernández Quiñones. Su fallecimiento ha provocado consternación entre la comunidad artística veracruzana, donde el pintor desarrolló gran parte de su obra y consolidó una fuerte identidad cultural.
En los días previos, su estado de salud se había deteriorado debido a complicaciones renales y a un evento cerebrovascular que finalmente derivaron en su muerte. A partir de las 11 de la mañana, sus restos serán velados en el recinto Bosques del Recuerdo, donde se prevé la asistencia de familiares, amistades y figuras del ámbito cultural que acudirán a rendirle homenaje.
De acuerdo con su esposa, el artista enfrentó con dificultad sus últimos momentos debido a su profundo apego a la vida. La noche de su fallecimiento permaneció en su domicilio, ubicado en la colonia Mártires de Chicago, acompañado por su círculo cercano, entre ellos su esposa, la madre de ésta y algunos amigos que estuvieron presentes en sus horas finales.
Hasta semanas antes de su muerte, Peredo continuaba activo en el ámbito intelectual. Recibió a investigadores provenientes de Guanajuato interesados en documentar su trayectoria, al tiempo que aguardaba la publicación de su libro Una revolución continúa, obra respaldada por la Secretaría de Cultura de Veracruz. El texto reúne reflexiones sobre uno de sus murales más representativos y otros trabajos que marcaron su carrera.
Originario de la Ciudad de México, donde nació en 1927, Peredo dejó un legado de aproximadamente 30 murales distribuidos en distintos países, incluyendo Estados Unidos y Francia. Sin embargo, fue en Veracruz donde desarrolló la mayor parte de su producción artística, con obras emblemáticas en espacios públicos que forman parte del patrimonio visual de la entidad.
Entre sus creaciones más destacadas se encuentran fragmentos del mural Resistencia heroica del pueblo veracruzano ante las invasiones, ubicado en el Palacio de Gobierno, así como piezas integradas en Una revolución continua, localizadas en el ayuntamiento de Xalapa, donde plasmó episodios históricos y figuras clave de la identidad regional.
Su formación artística tuvo lugar en instituciones fundamentales del arte mexicano, como la Academia de San Carlos, además de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda. También se especializó en técnicas vinculadas al muralismo en el taller impulsado por David Alfaro Siqueiros en el Instituto Politécnico Nacional, donde profundizó en el uso de materiales y métodos propios de esta disciplina.
Con su muerte se cierra un capítulo importante del muralismo mexicano contemporáneo, pero su obra permanece como testimonio de una vida dedicada a narrar la historia social y política a través del arte público.













