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14.10.2026. – La familia de William Chapman, un joven británico de 23 años que murió tras ser atacado por un tigre en un parque de fauna silvestre de Inglaterra, pidió detener la difusión de las imágenes del suceso luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compartiera un video del ataque en su plataforma Truth Social. Los familiares advirtieron que la circulación de ese contenido les provoca un profundo sufrimiento mientras intentan asimilar la pérdida.
El caso ocurrió el sábado 10 de octubre en Yorkshire Wildlife Park, ubicado cerca de Doncaster, en el norte de Inglaterra. De acuerdo con los reportes de las autoridades, Chapman ingresó al recinto donde se encontraba un tigre de Amur llamado Altai. El felino lo atacó y, pese a la intervención de los servicios de emergencia, el joven murió en el lugar.
Cuatro días después, el martes 13 de octubre, Trump publicó en Truth Social un video de aproximadamente 41 segundos que muestra parte del ataque. La grabación permite observar cómo el animal se abalanza sobre Chapman y lo sujeta con sus garras y mordidas, aunque no muestra el momento de su muerte. El mandatario acompañó las imágenes con un mensaje en el que advirtió que nadie debe desafiar a la naturaleza.
La publicación generó controversia por la difusión de imágenes de una persona en sus últimos momentos y por el tono empleado para acompañarlas.
La indignación aumentó cuando Trump compartió posteriormente otro video con escenas de ataques de grandes felinos y una tercera grabación elaborada con inteligencia artificial, en la que aparece interactuando de manera lúdica con un tigre, imitando algunos de los gestos que se observan en el material original.
La familia de Chapman difundió un comunicado en el que expresó el dolor que atraviesa tras la muerte del joven y cuestionó que el episodio se convierta en contenido viral. Sus integrantes señalaron que la publicación y circulación de material que consideran profundamente ofensivo les está causando un sufrimiento severo en un momento de especial vulnerabilidad. Por ello, solicitaron a la población que deje de compartir las imágenes.
En el mismo mensaje, sus familiares describieron a William como un joven afectuoso, cálido y con una personalidad que lo hacía cercano a quienes lo conocían. También informaron que durante varios años enfrentó problemas importantes de salud mental y que recibía tratamiento farmacológico. Subrayaron que corresponderá a las autoridades competentes determinar si esa situación tuvo alguna relación con lo ocurrido.
La petición familiar pone el foco en una dimensión que suele quedar relegada cuando una tragedia se convierte en tendencia en internet: el derecho de las personas cercanas a una víctima a atravesar el duelo sin que los momentos más dolorosos de su pérdida se reproduzcan de manera masiva. La difusión de imágenes de violencia extrema puede prolongar el sufrimiento de quienes enfrentan la muerte de un ser querido, especialmente cuando el contenido se comparte sin considerar las consecuencias para sus familiares.
La polémica también alcanzó a la Casa Blanca, cuya cuenta de respuesta rápida difundió el video del ataque en la red social X. En Reino Unido, las autoridades gubernamentales llamaron a respetar la postura de la familia, mientras que la Policía pidió evitar la circulación del material.
Además del impacto por la difusión de las imágenes, el fallecimiento de Chapman abrió una investigación sobre las circunstancias del incidente y las medidas de seguridad del parque. El Ayuntamiento de Doncaster, responsable de la supervisión y las licencias del establecimiento, inició una investigación en materia de salud y seguridad para esclarecer lo ocurrido.
La administración del Yorkshire Wildlife Park informó que Altai no será sacrificado y confirmó que el animal permanece bajo resguardo. El parque se mantuvo cerrado después del ataque mientras avanzan las actuaciones correspondientes. La investigación deberá establecer las circunstancias en las que Chapman ingresó al recinto y si existieron fallas en los protocolos de seguridad.
Mientras las autoridades investigan la muerte, la familia insiste en que el joven no sea recordado ni convertido en objeto de burla a través de una grabación de sus últimos momentos. Su llamado es concreto: dejar de reproducir y compartir el video para evitar que la tragedia siga multiplicando el dolor de quienes lo amaban.

