*Hay indignación nacional ante el oportunismo de alguien hasta hoy no identificado.
23.06.2026 México.- La vertiginosa fama del Pato Merlín, convertido en uno de los personajes más populares del Mundial de Futbol 2026 y en un fenómeno viral de las redes sociales, enfrenta un nuevo capítulo que trasciende la simpatía que despertó entre millones de mexicanos, quienes hoy muestran su indignación ante el siguiente hecho.
De acuerdo con información difundida por el reportero Sebastián Reséndiz, del Programa HOY, un particular (no identificado) habría solicitado ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) el registro de la marca relacionada con el famoso pato antes de que la propia madre de familia Karla Iveth Gómez iniciara formalmente sus trámites de protección legal.
Apenas en la vispera y luego de que el Pato Merlín fuera conocido internacionalmente y a ser reconocido formalmente por la FIFA como embajador oficial del Mundial 2026, finalmente la jefa de familia Karla Iveth Gómez, su dueña, registró ante el Instituto Mexicanos de la Propiedad Industrial (IMPI) la marca e imagen de Merlín.
Durante diversas entrevistas y apariciones públicas, la dueña del pato había manifestado previamente su intención de proteger legalmente la identidad comercial de la mascota que se convirtió en uno de los símbolos más inesperados del Mundial 2026, sin embargo un sujeto de Yucatán se adelantó con alevosía y ventaja.
Según la información dada a conocer por el reportero de Hoy Reséndiz, un hombre identificado como residente de Mérida, Yucatán, habría presentado una solicitud de registro relacionada con el nombre de “Pato Merlín” antes de que la familia realizara el procedimiento.
La revelación generó una intensa discusión en redes sociales, donde usuarios cuestionaron la posibilidad de que un tercero intentara aprovechar el fenómeno mediático que rodea al ave para obtener beneficios comerciales futuros.
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El caso ha llamado la atención porque ocurre justo cuando Merlín alcanzó niveles inéditos de popularidad. Desde que fue captado entre aficionados portando una camiseta de la Selección Mexicana durante los festejos mundialistas, el pato se transformó en una celebridad digital. Su imagen apareció en videos, memes, fotografías, productos informales y publicaciones compartidas por miles de usuarios dentro y fuera del país.
La notoriedad del animal fue tal que incluso fue invitado a la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, donde acudió acompañado por su familia y volvió a acaparar la atención de medios nacionales e internacionales. Ese mismo día, Karla Ivette Gómez confirmó que iniciaría el procedimiento para registrar el nombre y la imagen de Merlín ante el IMPI.
La propietaria había explicado que el propósito era impedir que empresas o particulares utilizaran la fama del pato sin autorización. Además hizo público que al partido de este miércoles de la selección acudirá con televisa y no TV Azteca como anunció la empresa de Ricardo Salinas Pliego
También la madre de dos hijos y se autodenomina “mamá de Merlín” sostuvo que cualquier aprovechamiento comercial futuro tendría que contar con el consentimiento de la familia, al considerar que Merlín forma parte de su historia personal y familiar.
Sin embargo, la aparición de una presunta solicitud previa abre interrogantes sobre quién podría tener prioridad jurídica en caso de existir solicitudes similares.
Especialistas en propiedad industrial señalan que el simple hecho de presentar una solicitud no garantiza automáticamente la obtención de una marca. El IMPI debe realizar un proceso de revisión que incluye el análisis de antecedentes, la evaluación de posibles conflictos con registros previos y la verificación de que la denominación cumpla con los requisitos legales establecidos.
De acuerdo con la información oficial del propio IMPI, el registro de una marca en México puede tardar varios meses y no se concede de manera inmediata. El organismo analiza la documentación presentada, revisa si existen derechos previos que puedan resultar afectados y determina finalmente si procede o no otorgar el título correspondiente.
En caso de ser aprobado, el registro otorga derechos exclusivos de explotación comercial por un periodo de diez años renovables.
Hasta el momento no existe información pública que confirme que alguna de las solicitudes relacionadas con el nombre o la imagen del Pato Merlín haya sido aprobada de manera definitiva por el IMPI. Tampoco se ha difundido una resolución oficial que determine quién tendría eventualmente derechos preferentes sobre la marca.
La controversia llega en un momento en que la imagen de Merlín ya comenzó a generar interés comercial. Diversos medios han documentado la aparición de mercancía inspirada en el ave, incluidos peluches y otros artículos vendidos de manera informal en el Centro Histórico de la Ciudad de México, mientras múltiples empresas nacionales y transnacionales han mostrado interés en asociarse con el personaje viral.
Más allá del desenlace jurídico, el caso refleja cómo un fenómeno nacido de manera espontánea en las calles puede convertirse en cuestión de propiedad intelectual en cuestión de días.
Lo que comenzó como la historia de una familia que paseaba con su pato vestido con la camiseta de la Selección Mexicana ahora podría derivar en una disputa sobre derechos comerciales, registros de marca y aprovechamiento económico de uno de los personajes más comentados del Mundial 2026.


