Familiares de 18 estados se reunieron para buscar en vida a sus desaparecidos

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*Texto y fotos: Lucia Joselin Muñoz

Monclova, Coahuila | Desinformémonos. En el mes de septiembre la Búsqueda Nacional en Vida por Nuestros Desaparecidos (BNVND) realizó labores durante dos semanas en el centro y norte de Coahuila. Su objetivo: buscar, localizar y devolver a casa a las personas que actualmente se encuentran desaparecidas. Se trata de familias de 18 estados de la república que desde el pasado día 21 de septiembre iniciaron sus labores en Monclova, arrancando con una misa en la catedral de la ciudad y, en los días sucesivos, visitas a centros de readaptación social, de migrantes, así como casas de rehabilitación y acciones de concientización y visibilización como una marcha.

El día 26 de septiembre, mismo que coincide con el aniversario de los 12 años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el ex obispo Raúl Vera, ofreció una misa por las personas desaparecidas en la parroquia de Santiago Apóstol, donde instó a que la complicidad e inacción de las autoridades debe terminar y se deben tomar acciones de búsqueda eficaces, así mismo llamó a la sociedad a romper tu indiferencia y apoyar a los familiares de personas desaparecidas.

La misa fue el acto precedente a la colocación de un Árbol de la Esperanza en la plaza principal de Monclova, donde los integrantes de BNVND colgaron de un árbol las fotos de cientos de personas desaparecidas de todo el país, donde el ex obispo Raúl Vera lanzó un mensaje contundente, abanderando la acción con el reconocimiento pleno del derecho de las familias a nombrar a las personas desaparecidas, a recordarlas, a poner en alto su memoria, dejar constancia de que, aunque las autoridades nieguen la crisis de desaparecidos, estos existen y sus familias no descansan en su búsqueda.

En palabras de Raúl Vera, todo México se convirtió en un Servicio Médico Forense con fosas clandestinas a lo largo y ancho del territorio, pero las búsquedas no pueden limitarse sólo a ese contexto, sino luchar por rastrear sus huellas, por la posibilidad de encontrarles con vida. A decir de Vera, la búsqueda en vida debería ser una premisa que tendrían que acatar las autoridades, pero no lo es y, ante ello, las familias tienen el derecho de hacerlo y dejar evidencia y memoria de la crisis de desaparecidos que las autoridades tanto intentan negar.

La colocación del Árbol de la Esperanza culminó las acciones de la BNVND en Monclova, dando paso a sus actividades en Piedras Negras, Ciudad Acuña y Allende, un esfuerzo de búsqueda de las familias para las propias familias con el apoyo de personas solidarias. Veronica Ramírez, del equipo de la Coordinación de BNVND, relata para Desinformémonos, que la importancia de estas búsquedas es su enfoque en vida, ya que la mayoría de los esfuerzos se concentran en búsquedas de fosas y se han abandonado aquellos donde la apuesta es encontrar con vida a las personas desaparecidas, cuando la experiencia enseña que sí se puede localizar en vida.

Ramírez menciona que hasta la fecha se han localizado con vida a 11 personas, además un sin número de posibles positivos que han tenido al menos tres desenlaces: 1) la localización sin vida; 2) líneas de investigación abiertas en diferentes casos y, 3) la burocracia institucional que limita los procesos de las madres buscadoras, invalidando sus métodos de búsqueda y, en muchas ocaciones, omitiendo o desechando la información que obtienen en estas jornadas.

Sin embargo, las familias no se detienen, desde hace al menos nueve años la búsqueda en vida da frutos, visitando diferentes estados del país, concientizando de una problemática que le puede pasar a cualquiera en cualquier momento: yendo a la escuela, buscando trabajo, al dirigirse a la tienda de la esquina, por engaños de terceros.

Tal es el caso de Irma Claribel Lamas López, hija de María de la Luz López Castruita, Coordinadora de BNVND, joven que a los 17 años fue enganchada por una supuesta amiga, sobrina de un diputado, engañada con la promesa de un concierto de Caifanes y que desde entonces no se conoce su paradero. María de la Luz o Lucy, como le dicen de cariño sus compañeros, señala que es importante la búsqueda en vida en centros de reclusión, ya que han encontrado irregularidades como violaciones a derechos humanos, negar el acceso a número de internos, transparencia de datos, testimonios de presos a quienes se les negó el contacto con su familia o que inclusive están recluidos con nombres cambiados.

Otro grupo en el que se enfoca la Búsqueda en Vida son personas en situación de calle, trabajando en una acción que denominan la brigada callejera, Leo Emilio Robles, integrante de la Coordinación de BNVND, narra que dicha acción es un esfuerzo de las madres donde, se ubican puntos de reunión de personas en calle o migrantes. Se acude principalmente con alimentos y con dos objetivos primordiales; el primero, alimentar y apoyar a estas personas en casos donde por una u otra razón no pueden comunicarse con sus familias, siendo BNVND un enlace o, inclusive, encargándose de la logística y gastos para que las personas puedan reencontrarse con sus seres queridos.

Por otro lado, como parte de su labor, también se han canalizado los casos de personas con problemas psicoemocionales que se encuentran en la indefensión al perder contacto con su familia o no recordar qué hacen en ese lugar o cómo llegaron ahí. Finalmente, también se llevan fichas de personas desaparecidas con el fin de preguntar si se tiene alguna información que ayude a su localización.

Para Lucy López, estas acciones son indispensables como parte de la búsqueda en vida, porque se trata de personas que han sido olvidadas por la sociedad y las instituciones y que alguna vez tuvieron nombre y apellido, pero que hoy han sido despojadas de su identidad y pueden estar siendo buscadas por alguien.

En cuanto a la sociedad, Lucy, a nombre de las familias hace un llamado a la sensibilización, la solidaridad y, sobre todo, a la concientización, porque sostiene que a cualquiera le puede pasar la desaparición de un ser querido:

“Nunca se sabe que que lado van a estar, ayer nosotros estábamos allá y hoy estamos acá, pero lo que sí sabemos es que si la indiferencia sigue, un día todos van a estar de este lado, por eso nosotros trabajamos por la no repetición, la verdad y la justicia, porque este dolor no se lo deseamos a nadie y no queremos a nadie más de este lado. 

No les pido que se pongan en nuestros zapatos, pero sí que se pongan los de ellos para caminar a lado nuestro.” Finaliza.

Las labores de BNVND en Piedras Negras, el 28 de septiembre, iniciaron con una misa y marcha en la ciudad, así como la colocación de otro Árbol de la Esperanza que no sólo deja evidencia de su paso, sino de una herida abierta, dolorosa y en deuda con las personas desaparecidas y sus familias. Las acciones finalizaron el 2 de octubre.