Fotos: Gerardo Magallón
22.04.2026., Ciudad de México | Desinformémonos. En el marco de la visita a México del alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos, familias de personas desaparecidas denunciaron la persistencia y profundización de la crisis de derechos humanos que atraviesa el país, marcada por décadas de impunidad, abandono institucional y violencia. Durante el encuentro, organizaciones y víctimas señalaron que la desaparición en México no es un hecho aislado, es una práctica que mantiene la responsabilidad del Estado.

“Escuchó de cada familia que hemos hecho en 50 años en una línea de continuidad de la desaparición en México”, expresó Alicia de los Ríos Merino, quien participó en la reunión junto con otras plataformas. Añadió que no hubo testimonios que reconocieran acciones efectivas del Estado. “No escucho ningún comentario de las familias de las víctimas que estén de acuerdo o agradecidas por un acto mínimo del Estado”, dijo. Las familias relataron que han enfrentado procesos de búsqueda en soledad, sin acompañamiento institucional.
Tita Radilla Martínez, hija de Rosendo Radilla Pacheco, detenido y desaparecido en 1974, señaló que la reunión abre una expectativa. “Me da esperanza de que pueda salir algo bueno de esta visita, esperamos que también sean sensibles las autoridades”, afirmó. Las familias insistieron en que la crisis no puede reducirse a cifras y exigieron que se reconozca su dimensión humana. “Nuestros hijos, nuestras hijas, nuestros familiares no somos cifras”, reclamaron, al recordar la magnitud del problema en el país.
Durante el encuentro también se advirtió un agravamiento reciente de las desapariciones. “Tenemos un incremento del 300 por ciento en desapariciones y esto es alarmante”, señalaron, al advertir que el Estado no ha logrado contener la crisis. Socorro Guzmán, madre buscadora, cuestionó las condiciones del diálogo. “En cinco minutos uno no dice mucho”, dijo, al señalar la falta de tiempo para exponer los casos y la ausencia de garantías de seguridad para las familias.
Tras la reunión, el alto comisionado reconoció la gravedad de lo escuchado. “Es difícil encontrar las palabras para describir los intercambios que tuve hoy en México con las familias de personas desaparecidas. Es aún más difícil comprender la profundidad de su dolor y sufrimiento. Su búsqueda de verdad y justicia debe ser atendida”, expresó. Para las familias, el reconocimiento debe traducirse en acciones concretas frente a una crisis que continúa sin resolverse.













