Feminicidio: homologar no basta.

*Alguien como tú.

/ Gladys Pérez Maldonado /

La propuesta busca superar la dispersión normativa que durante años ha permitido que el asesinato de una mujer sea investigado, tipificado y sancionado de manera distinta dependiendo del estado donde ocurra. Este trato desigual no solo contradice el principio de seguridad jurídica: también convierte el lugar del crimen en un factor que puede determinar si habrá justicia o impunidad.

La reforma constitucional que faculta al Congreso de la Unión para expedir una legislación general en materia de feminicidio fue aprobada por unanimidad en el Senado el 14 de abril de 2026. La nueva iniciativa plantea unificar el tipo penal, las razones de género, los protocolos de investigación y las sanciones; contempla penas de entre 50 y 70 años de prisión y diversas agravantes relacionadas con la edad, condición o actividad de la víctima.

El planteamiento representa un avance jurídico indiscutible. Resultaba inadmisible mantener 32 criterios diferentes frente a una de las expresiones más extremas de violencia contra las mujeres. La vida de una víctima no puede valer más en una entidad que en otra, ni la capacidad para acreditar un feminicidio debe depender del código penal local, de la interpretación de un fiscal o de la voluntad política del gobierno en turno.

Sin embargo, sería irresponsable presentar la homologación como la solución definitiva. México no carece solamente de leyes; carece, sobre todo, de investigaciones profesionales, ministerios públicos capacitados, servicios periciales independientes, presupuestos suficientes y autoridades dispuestas a actuar con diligencia.

Endurecer las penas produce titulares contundentes, pero no necesariamente justicia. Una condena de 70 años resulta irrelevante cuando el responsable no es detenido, cuando la escena del crimen se contamina, cuando desaparecen evidencias o cuando la fiscalía insiste en investigar el caso como suicidio, accidente, homicidio simple o “crimen pasional”.

El verdadero problema sigue siendo la impunidad.

Investigar con perspectiva de género no significa presumir culpabilidades ni sustituir pruebas por discursos. Significa analizar el contexto de violencia, los antecedentes de amenazas, las relaciones de poder, la violencia sexual, la desaparición previa y cualquier elemento que permita identificar las razones de género. También exige evitar estereotipos sobre la conducta, vestimenta, relaciones personales o vida privada de la víctima.

La iniciativa acierta al ampliar la protección y reconocer que el feminicidio destruye familias enteras. Las madres que buscan justicia, así como las hijas e hijos que quedan en orfandad, son víctimas indirectas y requieren asistencia psicológica, jurídica, médica y económica. La propuesta contempla mecanismos de atención y reparación, pero éstos solo serán efectivos si cuentan con presupuesto, registros confiables y autoridades responsables de cumplirlos.

También deberá establecer consecuencias severas para quienes obstaculicen las investigaciones. No puede hablarse de combate al feminicidio mientras las omisiones ministeriales, la filtración de imágenes, la pérdida de expedientes y la revictimización continúen tratándose como simples errores administrativos.

Homologar es necesario, pero no basta. La nueva ley debe acompañarse de fiscalías fortalecidas, policías especializadas, peritos suficientes, evaluación permanente, transparencia y sanciones para los servidores públicos negligentes. Incluso desde el Congreso se ha advertido que existen fiscalías especializadas sin recursos humanos ni presupuesto para cumplir su función.

México no necesita únicamente castigos más largos. Necesita investigaciones que lleguen a los responsables, sentencias sustentadas en pruebas y un Estado que intervenga antes de que las amenazas se conviertan en asesinatos.

La homologación será un avance verdadero únicamente cuando deje de ser una promesa legislativa y se convierta en justicia cotidiana. Porque tipificar mejor la muerte de las mujeres sirve de poco si el Estado continúa llegando tarde, investigando mal y dejando intacta la impunidad…