Frente a la eleccion de 2027, Morena ya no parece invencible

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* NEMESIS

/ Fernando Meraz Mejorado /

Ante las elecciones de 2027 el escenario muestra a Morena como la fuerza que mantiene el liderazgo con una intención de voto que oscila entre el 33 y el 45 por ciento, aunque con crecientes fisuras internas bajo la dirección nacional de Ariadna Montiel; en alianza confirmada con el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México hasta el año 2030, Morena compite ya no contra el pasado, sino contra sus propios gobiernos —los de la presidenta Claudia Sheinbaum y los gobernadores de su filiación—, mientras las pugnas por las candidaturas en su interior generan inconformidades y en diez estados sus aliados se sienten maltratados. El Partido del Trabajo, dirigido por Alberto Anaya, se mantiene en la coalición con apenas un 2 a 4 por ciento de preferencias, pero actúa como socio crítico que aprovecha el descontento dentro de Morena y no descarta ir solo en algunas entidades; por otra parte, el Partido Verde, encabezado por Karen Castrejón, tiene apenas cinco por ciento de intención y permanece en la alianza nacional, aunque en lugares como San Luis Potosí podría buscar caminos distintos a nivel local. En el lado opositor, la fragmentación es la nota dominante: el Partido Acción Nacional, con Jorge Romero Herrera al frente, registra entre el 11 y el 15 por ciento, siendo la primera fuerza de la oposición pero sin lograr una ventaja clara, y rechaza formar una gran coalición nacional, prefiriendo acuerdos selectivos por estado; el Partido Revolucionario Institucional, bajo la dirección de Alejandro Moreno, lucha por recuperar terreno con un 7 a 13 por ciento de preferencias, ha propuesto un frente amplio que el PAN y Movimiento Ciudadano han rechazado y busca avanzar mediante alianzas locales, arrastrando aún dificultades estructurales y desgaste en su dirigencia; mientras tanto, Movimiento Ciudadano que encabeza Jorge Álvarez Máynez, no supera un 9 a 12 por ciento, en empate técnico con el PAN como segunda fuerza, y avanza por la senda de competir solo a nivel nacional, abriéndose como alternativa tanto a opositores como a quienes se alejan de Morena. Los nuevos partidos “Somos” y “Paz” apenas alcanzan el uno por ciento o menos en las preferencias y su presencia sigue siendo marginal. En síntesis, Morena encabeza la intención pero ya no es invencible, la brecha se ha estrechado y las disputas internas erosionan su imagen; la oposición no logra converger, dividida entre quienes prefieren alianzas puntuales, quienes convocan a un frente único y quienes deciden caminar solos; cerca del veintiocho por ciento del electorado aún no define su voto y ese bloque será determinante; y la influencia de Andrés Manuel López Obrador sigue empeñado en gravitar sobre el proceso electoral, marcando las tensiones entre su círculo cercano, la presidenta y la vida interna del movimiento que fundó.