*CAFÉ DE MAÑANA.
/ Por José Luis Enríquez Ambell /
Sin duda alguna, los impactos por efectos de los fenómenos del niño y la niña contribuyen al aumento en daños en el agua y nuestros ríos en Veracruz.
En plena recta final para cerrar y terminar la zafra 2025/2026 en los ingenios azucareros, – 18 en el territorio estatal – además de dejar daños y afectaciones en los caminos sacacochecas que transitan las unidades de carga de la caña de azúcar que se transporta así como, un mayor desgaste por el uso de las fábricas, y mismas que contienen gran antigüedad en moliendas, también causan una severa afectación al agua, ríos y afluentes del entorno de la gramínea.
Y es que, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la industria azucarera en el país presenta elevados problemas de contaminación en el agua, como producto de su elevado consumo energético, descarga de agua con alta temperatura a los ríos, lagunas y arroyos, y con gran contenido de materia orgánica como es el caso del bagazo de la caña, cachaza y vinazas, elementos todos ellos de un alto daño para el vital líquido.
Los impactos ambientales del cultivo de la caña de azúcar, principalmente, se traducen en los efectos en el suelo, ríos y aguas subterráneas debido al uso de plaguicidas y también la compactación del suelo, debido al uso intensivo de maquinaria agrícola; la erosión del suelo, así como, emisiones con los más altos contaminantes por la práctica de la quema previa al corte de la caña antes de llegar a las fábricas donde la muelen y transforman en azúcar, y de dónde extraen algunos otros subproductos.
Veracruz tiene una situación de privilegio por su ubicación geográfica – en comparación con otras entidades del país que también tienen ingenios azucareros – gozando todavía de una extraordinaria riqueza hídrica, que al mismo tiempo y lamentablemente, la totalidad de sus ríos son contaminados por la industria azucarera, y eso contribuye a la poca existencia y disponibilidad de agua para uso doméstico, pero cabe decir que NO solo esas factorías son las únicas culpables de este trastorno.
Los 18 ríos que atraviesan a Veracruz, todos contienen – en más o en menos – fuentes contaminantes que provienen de la industria; petroquímica, textilera, gases, alimentaria, fertilizantes, cítrica, papelera, curtido de piel, refresquera, lechera, química, fibra sintética, farmacéutica, cervecera, beneficios de café y de “los ingenios azucareros”, y aguas negras municipales no bien canalizadas o tratadas, y que a la vez llegan a las aguas del Golfo de México.
Desde el norte al sur, los ríos Pánuco y Tuxpan, como el río Coatzacoalcos, sin dejar de pasar por el río Tecolutla, el Nautla, el Actopan, la Antigua, Jamapa, el Papaloapan, Río Blanco y todos en más o en menos enfrentan el fenómeno de tener en sus márgenes a la industria, y que diariamente derraman fertilizantes inorgánicos, aunado al uso de pesticidas por parte del sector agrícola y ganadero. Y ante el cierre de la próxima zafra, – en abril, mayo y junio de cada año – los ingenios azucareros y el campo cañero ponen en un alto riesgo de desaparición a los afluentes.
Las dependencias de gobierno y el sector privado podrían sentarse a construir políticas públicas en la mesa de trabajo que eviten el deterioro hídrico en Veracruz, lo que afecta en la baja corriente de nuestros ríos.
SEDARPA, SEDEMA, SEDECOP, SEV, UV, SPC, SEFIPLAN, PMA, CAEV, por el Estado así como, otras arterias del gobierno de la república junto con congresos en lo local y federal a través de las comisiones legislativas permanentes y/o especiales entre algunas más entidades públicas, y junto con los empresarios e industriales en conjunto se están tardando y quizá junto con organismos sociales del entorno a la caña de azúcar, igualmente habrían de ser convocados a ese gran diálogo en busca de atender el grave impacto ambiental en Veracruz, pues incluso viene aumentando el daño entorno a los recursos pesqueros, por citar uno.
Los daños en ríos nacen y están en la deforestación en las altas montañas, y recrudece el panorama, pues deriva en poca infiltración de agua. “Hay ríos que están desapareciendo como el que atraviesa el municipio de Puente Nacional y donde únicamente queda el cauce”. No hay manera de revertir esta problemática y recuperar los ríos, a menos que haya una mayor inversión tecnológica, y trabajos con obras de dragado lo cual es muy difícil por ahora, y no solo por la desaparición de la financiera rural sino por la falta de políticas públicas y voluntad de las autoridades hacendarias para dotar de presupuesto en nuevas obras así como, para equipamiento, conservación y mantenimiento en la infraestructura.
No obstante, para tener acceso al agua limpia se requiere de una educación ambiental y generar políticas públicas de concienciación en la población, e instancias gubernamentales como la Conagua que se han visto superadas, desde hace muchos años atrás.
DE SOBREMESA
Los especialistas hablan del cambio climático, del daño irreversible que traen consigo “las quemas de cañales”, “los desagües por los ingenios azucareros sobre todo durante la molienda en la zafra”, pero sin descontar incendios forestales y la tala inmoderada de árboles; mientras que los legisladores autorizan algunas propuestas de Ley para sancionar a las empresas que contaminan, pero pareciera que en la práctica, las normas sobre temas de contaminación suponen que requieren una mayor voluntad.
UN CAFÉ CON DOBLE CARGA
Tan solo ingenios azucareros en la zona centro del estado; “El Potrero” y la Central Energética de Atoyac, contaminan y afectan el Río Atoyac; “El San Miguelito” descarga en el arroyo El Tepachero; “San Nicolás” y el ingenio “La Providencia”, en el Río Blanco; “San José de Abajo” descarga en el río El Zapote; los ingenios “Motzorongo” y el “Constancia”, en el Río Paraíso, y así pasando por “El Carmen” y el “Progreso”; cada uno de estos son los que más contaminan las aguas de ríos y arroyos de la región central durante casi seis meses que estas empresas no cesan de arrojar sus desechos; que va desde vinaza, sosa cáustica y toda esa cachaza que sale del agua de los molinos de las factorías.
Algunos empresarios en el renglón avícola en la zona de Córdoba, también aportan a la contaminación ambiental.
UN CAFÉ LECHERO LIGHT
Pareciera que la población no está valorando lo que es tener un aire limpio, tener el agua limpia y un buen suelo; ante eso, es urgente tomar cartas en el asunto, pues en los últimos estudios que se han realizado sobre la quema de la caña de azúcar, trae graves problemas de contaminación e incluso, serias consecuencias de salud, pues tan solo el tizne que emiten los ingenios mediante sus chimeneas, llamado hollín, (carbono negro) y que puede causar hasta cáncer en los pulmones; donde de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, hasta el año pasado mueren 1.8 millones de personas en forma prematura. Y parece que para todos estos empresarios, emitir tizne es una práctica común y añeja; y que además, toman el agua que quieren de estos afluentes zona arriba; porque en la parte baja va más que contaminada.
UN CAFÉ CON PILONCILLO
Todas las regiones cañeras en Veracruz cubren más de noventa territorios municipales, y que abastecen a las 18 fábricas de azúcar. Se hace urgente que los industriales instalen plantas de tratamiento y ayuden al estado y los ayuntamientos, y sobre todo a la población.
El trabajo institucional de la mano con la participación del sector privado y ciudadano en forma organizada, es la fórmula única para abatir los daños que se conjuntan en la mezcla de los frentes fríos, el estiaje, la industria azucarera – entre otras – que contaminan a los ríos.
¡ES CUANTO!













