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10.03.2026 El secretario de la Defensa Nacional, el general Ricardo Trevilla Trejo, ofreció nuevos detalles sobre el operativo militar que culminó con la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ocurrido el 22 de febrero de 2026 en el municipio de Tapalpa. El mando militar explicó que la intención original de las fuerzas federales era capturarlo con vida, pero el enfrentamiento armado con su círculo de seguridad provocó que los elementos del Ejército respondieran con fuerza letal para protegerse.
Durante la conferencia matutina del gobierno federal encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, Trevilla aseguró que el objetivo del operativo fue detener al narcotraficante y no abatirlo. Sin embargo, subrayó que la reacción armada del capo y de sus escoltas cambió el desarrollo de la intervención.
“El objetivo era capturarlo con vida. Se conminó a entregarse, pero él hizo fuego. Fallece un oficial y el resto del personal, en defensa de su vida, tuvo que hacer uso de su armamento”, explicó el titular de la Defensa al describir el momento en que comenzó el enfrentamiento.
Según el reporte oficial presentado por la Secretaría de la Defensa Nacional, el operativo fue resultado de varios meses de labores de inteligencia para ubicar al líder criminal. Las autoridades lograron localizarlo después de seguir los movimientos de personas cercanas a su entorno, lo que permitió identificar su presencia en una zona de cabañas en la sierra de Jalisco. Una vez confirmada la ubicación, fuerzas especiales del Ejército y de la Guardia Nacional desplegaron un operativo en la madrugada para intentar detenerlo.
El general Trevilla relató que el primer enfrentamiento ocurrió dentro del complejo donde se ocultaba el capo. En ese momento murieron dos militares durante el intercambio de disparos, lo que obligó a intensificar el operativo. Posteriormente, el líder del CJNG logró salir del lugar y huir hacia una zona boscosa cercana, lo que derivó en una persecución por parte de unidades de fuerzas especiales.
“Se intentó capturar, pero estaba muriendo nuestra gente”, declaró el secretario de la Defensa al explicar por qué la operación terminó con el abatimiento del narcotraficante. ([El País][3])
De acuerdo con los datos presentados por la Sedena, el grupo que protegía a Oseguera Cervantes contaba con armamento de alto poder, incluyendo rifles de asalto, granadas y lanzacohetes, lo que convirtió el enfrentamiento en una operación de alto riesgo para las fuerzas federales. En su escondite también fueron localizados vehículos y una decena de armas largas utilizadas por su equipo de seguridad.
El general Trevilla sostuvo que, dadas las características del líder criminal y su historial de confrontación con las fuerzas de seguridad, la posibilidad de que se entregara era mínima.
“Por las características de este delincuente era poco probable que él se entregara”, afirmó el funcionario al justificar la respuesta armada del Ejército.
El enfrentamiento se prolongó durante varias horas y obligó al despliegue de helicópteros militares para apoyar a las unidades terrestres que perseguían al capo en el bosque. Durante la huida, el propio Oseguera Cervantes disparó contra una de las aeronaves, lo que provocó que realizara un aterrizaje de emergencia en una zona cercana.
De acuerdo con los reportes oficiales, el saldo inmediato de la operación incluyó la muerte de al menos tres militares durante los combates iniciales y varios integrantes del grupo criminal. Posteriormente, el líder del CJNG fue capturado con heridas graves y trasladado en helicóptero, pero murió durante el traslado debido a las lesiones sufridas en el enfrentamiento.
El gobierno federal ha defendido que la actuación de las Fuerzas Armadas se realizó conforme a la ley y a los protocolos de uso de la fuerza, que permiten responder con armamento cuando la vida de los elementos está en riesgo. En ese sentido, Trevilla insistió en que el personal militar actuó bajo las reglas establecidas en la legislación mexicana.
“Se cumplió con el protocolo. Si se está muriendo nuestra gente, ellos tienen todo el derecho de defenderse”, reiteró el titular de la Defensa durante su explicación pública. ([PostaMx][6])
La caída de Oseguera Cervantes fue considerada por el gobierno federal como uno de los golpes más importantes contra el crimen organizado en los últimos años, ya que el CJNG es una de las organizaciones criminales con mayor presencia territorial en México y con operaciones en diversos países.
Tras el operativo, el gobierno desplegó un amplio dispositivo de seguridad en varias regiones del país para contener posibles reacciones del cártel. En los días posteriores se registraron bloqueos, incendios de vehículos y ataques en distintos puntos del occidente del país, atribuidos a células del CJNG en respuesta a la muerte de su líder.
El caso ha generado un amplio debate público sobre la estrategia de seguridad del gobierno mexicano, especialmente en torno al uso de la fuerza en operativos contra líderes del narcotráfico y la dificultad de capturar con vida a jefes criminales que operan con altos niveles de protección armada. Mientras tanto, las autoridades federales sostienen que el operativo se realizó con base en inteligencia, protocolos legales y en un contexto de alto riesgo para los elementos que participaron en la misión.













