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20.02.2026. Washington, EUA.- La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó este viernes 20 de febrero de 2026 que el presidente Donald Trump se extralimitó en sus facultades al imponer aranceles globales utilizando una ley reservada para emergencias nacionales.
En una votación de seis contra tres, el máximo tribunal invalidó la política arancelaria que había sido uno de los pilares de la estrategia económica y diplomática de la Casa Blanca. La decisión, redactada por el presidente del Tribunal Supremo John Roberts, contó con el respaldo de los jueces Amy Coney Barrett y Neil Gorsuch, quienes se unieron a los tres magistrados de tendencia liberal, conformando una mayoría inusual que cruzó líneas ideológicas. }
El fallo representa un revés judicial de gran magnitud para la segunda administración Trump, que había defendido los aranceles como herramienta de presión en la guerra comercial con más de cien países.
La Corte concluyó que el presidente violó la ley federal al imponer unilateralmente impuestos a las importaciones sin la autorización del Congreso, lo que deja en suspenso el destino de más de 134 mil millones de dólares ya recaudados.
La sentencia tiene implicaciones inmediatas para la economía global. Los aranceles habían afectado a socios estratégicos como China, México y Canadá, generando tensiones diplomáticas y volatilidad en los mercados financieros.
Con su anulación, se abre un periodo de incertidumbre sobre cómo se manejarán las relaciones comerciales de Estados Unidos y qué medidas adoptará la administración para sustituir una política que había sido central en su narrativa de defensa de la industria nacional.
El fallo también marca un punto de inflexión en la relación entre el poder ejecutivo y el judicial. La Corte Suprema envió un mensaje claro sobre los límites de la autoridad presidencial, reafirmando que las leyes de emergencia no pueden ser utilizadas para justificar políticas económicas de alcance global sin el aval legislativo.
Este precedente podría restringir futuros intentos de ampliar unilateralmente el poder presidencial en materia de comercio y política exterior.
La reacción política no se hizo esperar. Mientras la Casa Blanca calificó la decisión como un obstáculo para proteger a los trabajadores estadounidenses, líderes del Congreso celebraron el fallo como una victoria institucional que devuelve al legislativo su papel en la definición de la política comercial.
En el ámbito internacional, varios gobiernos expresaron alivio ante la anulación de medidas que habían deteriorado el comercio mundial y amenazado la estabilidad de las cadenas de suministro.
La resolución de la Corte Suprema no solo redefine el alcance de la autoridad presidencial en materia económica, sino que también reconfigura el tablero político y comercial en un momento de emergencia global.













