Graciela Domínguez asume como gobernadora interina de Sinaloa; su pasado en el rochismo marca el relevo

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25.08.2026.Culuacan, Sinaloa.- Graciela Domínguez Nava fue designada este martes por el Congreso de Sinaloa como gobernadora interina, en sustitución de Rubén Rocha Moya, quien dejó nuevamente el cargo después de solicitar una licencia por tiempo indefinido.

La decisión coloca al frente del Ejecutivo estatal a una figura de Morena con experiencia en la administración rochista, pero también con una trayectoria política propia y antecedentes de participación en corrientes distintas dentro de la izquierda sinaloense.

La designación ocurrió durante una sesión extraordinaria del Congreso local, después de que la Comisión de Puntos Constitucionales y Gobernación propusiera a Domínguez como el perfil para conducir el gobierno estatal durante el periodo restante de la administración. La nueva gobernadora rindió protesta este martes 25 de agosto y deberá concluir de manera interina el actual periodo constitucional, que termina el 31 de octubre de 2027.

El nombramiento se produce apenas dos días después de que la Diputación Permanente del Congreso aprobara por unanimidad la nueva licencia de Rocha Moya. El gobernador había regresado al cargo el viernes 21 de agosto, después de haberse separado de sus funciones desde el 2 de mayo, pero su reincorporación duró poco más de un día. El sábado volvió a solicitar una licencia temporal con carácter indefinido y el domingo 23 de agosto el Congreso la aprobó.

Con ello terminó una de las mayores crisis políticas recientes en Sinaloa, marcada por el regreso de Rocha Moya sin el respaldo público de la dirigencia nacional de Morena y en medio de fuertes cuestionamientos políticos. La presidenta Claudia Sheinbaum había considerado que su reincorporación al cargo no era apropiada y había señalado que lo importante era garantizar gobernabilidad, capacidad, honestidad y profesionalismo en quien quedara al frente del estado.

La llegada de Domínguez tiene además una característica que ha provocado debate dentro y fuera de Morena: su relación política previa con Rocha Moya.

La nueva gobernadora fue secretaria de Educación Pública y Cultura de Sinaloa durante la primera parte del gobierno de Rocha Moya. Ocupó esa posición desde noviembre de 2021 hasta febrero de 2024, cuando dejó el gabinete para buscar una candidatura a diputada federal. El propio gobierno estatal documentó entonces su participación en el gabinete y sus comparecencias ante el Congreso para presentar resultados de la administración rochista en materia educativa.

En enero de 2023, durante una comparecencia legislativa, Domínguez afirmó que en el gobierno de Rocha Moya existía un proyecto transformador en materia educativa y destacó la visión de largo plazo que, según dijo entonces, había planteado el gobernador.

Ese antecedente es la principal razón por la que distintos actores han identificado a Domínguez con el llamado rochismo. Sin embargo, reducir su trayectoria política exclusivamente a esa corriente sería impreciso.

Su carrera comenzó mucho antes de la llegada de Rocha Moya al gobierno de Sinaloa. Domínguez militó en el Partido de la Revolución Democrática desde 1999 y fue diputada local por ese partido entre 2007 y 2010, además de coordinadora de su grupo parlamentario. Posteriormente participó en movimientos sociales relacionados con pescadores, afectados por la presa Picachos y derechohabientes del Infonavit.

En 2013 dejó el PRD y se incorporó a Morena. En 2018 volvió al Congreso de Sinaloa como diputada de Morena y durante la LXIII Legislatura fue presidenta de la Junta de Coordinación Política, coordinadora de la bancada morenista y presidenta de la Comisión de Fiscalización.

Ese recorrido le permitió construir una estructura política propia dentro de la izquierda sinaloense antes de incorporarse al gabinete de Rocha.

En 2024 llegó a la Cámara de Diputados como legisladora federal por Morena. De acuerdo con el Sistema de Información Legislativa del gobierno federal, fue integrante de las comisiones de Educación y Pesca y secretaria de la Comisión de Transparencia y Anticorrupción. En junio de 2026 solicitó licencia para participar en el proceso interno de Morena relacionado con la candidatura para la gubernatura de Sinaloa de 2027.

De hecho, Domínguez estaba entre los perfiles que habían manifestado interés en competir por la gubernatura en 2027. Su incorporación al proceso la colocó dentro de la disputa interna de Morena por la sucesión de Rocha Moya, junto con otros cuadros políticos de la entidad.

Ahora, al asumir como gobernadora interina, queda fuera de esa competencia electoral, debido a que deberá concentrarse en concluir el periodo constitucional que corresponde al actual gobierno estatal. Su tarea será administrar Sinaloa durante los próximos meses y entregar el poder a quien resulte electo en 2027.

La decisión del Congreso también debe leerse a partir de la fractura que dejó el episodio Rocha Moya.

El gobernador había solicitado inicialmente licencia el 2 de mayo y permaneció separado del cargo durante 112 días. Su retorno del 21 de agosto provocó una reacción política adversa. Morena y figuras cercanas a la presidenta Sheinbaum se desmarcaron de la decisión, mientras el propio Congreso terminó procesando una nueva solicitud de licencia.

La crisis coincidió además con acusaciones formuladas por autoridades estadounidenses contra Rocha Moya por presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa. Rocha ha rechazado esas acusaciones y sostiene que se trata de señalamientos con motivaciones políticas. En México, la Fiscalía General de la República mantiene investigaciones relacionadas con el caso, mientras el gobierno federal ha señalado que no existen elementos suficientes para atender una eventual solicitud de extradición.

En ese escenario, el relevo no representa únicamente un cambio administrativo. La designación de Domínguez ocurre cuando Morena intenta recuperar estabilidad política en Sinaloa y evitar que la confrontación interna alrededor de Rocha Moya se convierta en un factor que complique el proceso rumbo a 2027.

Su perfil puede resultar particularmente significativo porque conoce desde dentro la administración estatal que ahora deberá conducir, pero también cuenta con una trayectoria política previa y propia dentro de Morena y de la izquierda sinaloense.

La presidenta Sheinbaum respaldó públicamente la designación y describió a Domínguez como una mujer honesta. El mensaje adquiere relevancia porque la propia mandataria había planteado que la persona encargada de conducir Sinaloa debía contar con capacidad, honestidad y profesionalismo para garantizar la gobernabilidad del estado hasta las próximas elecciones.

La nueva gobernadora enfrenta, sin embargo, un escenario complejo. Sinaloa arrastra una crisis de seguridad derivada de la confrontación entre facciones del Cártel de Sinaloa, además de una fuerte tensión política que se intensificó durante los últimos meses. El relevo ocurre también en un momento en que sectores sociales y empresariales demandan estabilidad, seguridad y certidumbre para la entidad.

La discusión sobre si Domínguez representa una continuidad del rochismo o una nueva etapa dentro de Morena quedará inevitablemente ligada a sus primeras decisiones.

Su pasado como integrante del gabinete de Rocha Moya es un hecho y forma parte de su trayectoria política. También lo es que construyó una carrera propia desde el PRD, los movimientos sociales y posteriormente Morena, antes de ocupar un cargo en el gobierno estatal.

Por eso, más que una simple sustitución, su llegada al Poder Ejecutivo sinaloense representa una prueba para Morena: demostrar si el relevo será una continuidad del grupo político que acompañó a Rocha Moya durante buena parte de su administración o si Domínguez buscará imprimir una conducción propia al último tramo del actual gobierno.

La respuesta comenzará a verse en las decisiones que tome frente al gabinete estatal, la seguridad, las investigaciones abiertas, la relación con el Congreso y, sobre todo, en la manera en que prepare la transición hacia las elecciones de 2027.

Por ahora, el dato político es claro: Graciela Domínguez Nava, exsecretaria del gabinete de Rubén Rocha Moya y actual diputada federal de Morena con licencia, es desde este 25 de agosto la gobernadora interina de Sinaloa. Su llegada ocurre después de una crisis que obligó a Rocha a solicitar nuevamente licencia y deja en sus manos la responsabilidad de cerrar una administración marcada por profundas disputas políticas y una severa crisis de seguridad.