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26.03.2026 Ciudad de México.- En medio de la polémica por el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México, la organización ambientalista Greenpeace México emitió una aclaración pública tras los señalamientos del gobierno federal sobre la difusión de una imagen que fue interpretada como evidencia de una catástrofe ambiental de gran escala presuntamente vinculada a la refinería de Dos Bocas.
El pronunciamiento, fechado el 25 de marzo de 2026, surgió luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionara durante su conferencia matutina la veracidad de una gráfica difundida en redes sociales por la organización, señalando que “esa imagen es falsa” y que no correspondía a la situación real en el Golfo.
La mandataria evidenció que dicha representación exageraba el alcance del derrame e incluso inducía a pensar que su origen estaba directamente relacionado con la refinería Olmeca ubicada en Tabasco.
En respuesta, Greenpeace México reconoció que la imagen en cuestión no era un mapa satelital ni una representación técnica directa del derrame, sino una infografía elaborada por el medio británico The Independent, a la cual dieron crédito al momento de compartirla.
“Nunca se afirmó que fuera un mapa satelital, ni de nuestra autoría”, explicó la organización en su comunicado, aunque admitió que diversos medios retomaron el material atribuyéndoselo erróneamente.
La organización también asumió responsabilidad por la confusión generada. “Asumimos la responsabilidad de haber compartido la imagen y lamentamos si ésta generó confusión por proveer información poco precisa”, señaló en un documento, marcando un matiz importante frente a las acusaciones del gobierno federal.
El contexto de esta controversia se inscribe en un escenario de creciente preocupación por el impacto ambiental del derrame, que ha afectado cientos de kilómetros del litoral entre Veracruz y Tabasco.
Greenpeace y otras organizaciones han insistido en que la magnitud del daño ha sido subestimada por las autoridades, mientras que el gobierno sostiene que no existe evidencia de una catástrofe generalizada.
Como parte de sus acciones, Greenpeace difundió el 23 de marzo un comunicado conjunto con diversas organizaciones e integrantes de la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, en el que presentaron un mapa interactivo titulado Sitios Afectados-Derrame de Petróleo Veracruz-Tabasco 2026.
Esta herramienta, basada en reportes ciudadanos, busca documentar la presencia de residuos de hidrocarburo y afectaciones a ecosistemas marinos y costeros.
Según la organización, este ejercicio de monitoreo independiente ha permitido visibilizar la magnitud del derrame, incluyendo estimaciones que apuntan a más de 600 kilómetros de litoral afectados. “Una participación que se considera esencial para identificar sitios sin atención y necesidades comunitarias”, señala el comunicado.
No obstante, Greenpeace denunció que existe un intento de desacreditar esta información mediante la polémica en torno a la imagen difundida. En su postura, la discusión sobre la infografía ha desviado la atención de los impactos reales del derrame y de la falta de información oficial clara y oportuna.
La organización también cuestionó que, hasta el momento, no se haya identificado públicamente a un responsable directo del incidente. “Sean empresas privadas o no, las autoridades federales tienen la obligación de proveer esta información a la ciudadanía de forma oportuna”, subrayó, al tiempo que exigió mayor transparencia y rendición de cuentas.
El debate se ha intensificado debido a las versiones encontradas sobre el origen del derrame. Mientras el gobierno federal ha planteado como hipótesis principal un incidente relacionado con una embarcación, especialistas y organizaciones no descartan otras causas, incluyendo posibles fallas en infraestructura petrolera en la región.
En su posicionamiento, Greenpeace fue más allá del incidente puntual y criticó el modelo energético basado en combustibles fósiles.
“El Golfo de México es tratado como una zona de sacrificio frente a la industria petrolera”, afirmó, al advertir sobre los riesgos estructurales de esta actividad y su relación con el cambio climático.
Asimismo, la organización reiteró su demanda de una transición energética hacia fuentes renovables, señalando que eventos como el derrame evidencian la necesidad de abandonar progresivamente la dependencia del petróleo. “Lo que necesitamos no son más megaproyectos de energía fósil”, concluyó.
La controversia entre el gobierno federal y Greenpeace refleja no solo una disputa por la narrativa del derrame, sino también conflictos más amplios sobre la política ambiental, la transparencia informativa y el papel de la sociedad civil en la vigilancia de emergencias ecológicas.
Mientras continúan las investigaciones oficiales, el caso se mantiene como uno de los episodios ambientales más relevantes del año en México.













