*Periodistas de CIMAC, La Cadera de Eva, Radio Luciérnagas y Mente Mujer reflexionaron sobre los retos de incorporar la perspectiva de género en decisiones editoriales.
*Foto: Especial / Periodistas participantes en la mesa “Periodismo feminista: Con perspectiva y sin permiso”, durante la FILGem 2026.
/ Escrito por Georgina Monroy Vázquez /
Hacer periodismo feminista no significa únicamente hablar de mujeres o incorporar temas relacionados con género a las agendas informativas. Implica cuestionar las narrativas con las que se cuenta la realidad, revisar quiénes son considerados fuentes de información y reconocer las relaciones de poder que atraviesan los hechos que se convierten en noticia.
Ese fue uno de los puntos centrales de la mesa “Periodismo feminista: Con perspectiva y sin permiso”, realizada el pasado 25 de septiembre como parte de la programación de la Feria Internacional del Libro de Género y Feminismos (FILGem) 2026, en Laguna México.
En el encuentro participaron Georgina Monroy, jefa de información de CIMAC; Luciana Wainer, de La Cadera de Eva; Cecilia González, de Radio Luciérnagas del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), y Daniela Zambrano, de Mente Mujer de El Heraldo de México.
La perspectiva de género también transforma las preguntas
Durante la conversación, las periodistas coincidieron en que incorporar una perspectiva de género modifica las distintas etapas del trabajo periodístico: desde la selección de los temas hasta la elección de fuentes, el lenguaje, el contexto y la manera de explicar las desigualdades.
Para CIMAC, esto implica colocar a las mujeres como sujetas políticas, expertas y protagonistas de sus propias historias, y no únicamente como víctimas o personas afectadas por una problemática.
La perspectiva de género permite, además, ampliar la mirada sobre asuntos que durante años han sido considerados secundarios dentro de las agendas informativas.
Los cuidados, la violencia digital, la situación de las mujeres periodistas, la movilidad humana, la salud, la participación política y las distintas formas de violencia contra las mujeres requieren ser abordados no como asuntos aislados, sino como parte de fenómenos sociales, económicos y políticos.
Esto también supone cuestionar los enfoques tradicionales. Una noticia sobre cuidados, por ejemplo, puede abordarse desde la economía y las políticas públicas; una sobre violencia contra las mujeres puede analizarse desde las obligaciones del Estado y el acceso a la justicia; y una sobre participación política puede mostrar las barreras que todavía enfrentan las mujeres para ejercer plenamente sus derechos.
Feminismos diversos, periodismo con responsabilidad
Otro de los retos discutidos fue la diversidad dentro de los propios feminismos.
Las diferencias entre movimientos, posturas y corrientes no deben convertirse automáticamente en una narrativa de confrontación. El trabajo periodístico requiere contextualizar las posiciones, contrastar información y evitar que las diferencias sean utilizadas para deslegitimar las luchas de las mujeres.
En ese sentido, hacer periodismo feminista también implica mantener los principios periodísticos de verificación, contraste y responsabilidad, al mismo tiempo que se reconoce que las desigualdades de género forman parte de la realidad que se informa.
La propia FILGem se plantea como un espacio para reunir distintas perspectivas feministas y propiciar el diálogo entre posturas diversas. Su directora, Adriana Romero Nieto, ha señalado que la feria busca abordar las teorías de género en toda su amplitud y generar una autocrítica que parta del intercambio de ideas.
¿Quién decide qué es noticia?
La conversación también llevó la discusión hacia un espacio menos visible, pero fundamental: las redacciones.
La presencia cada vez mayor de mujeres periodistas ha permitido abrir temas, modificar coberturas y cuestionar prácticas que durante años fueron consideradas normales dentro de los medios. Sin embargo, todavía existen estructuras donde las decisiones editoriales más importantes continúan concentradas, en muchas ocasiones, en manos de hombres.
Por ello, incorporar la perspectiva de género no puede ser una responsabilidad exclusiva de las mujeres periodistas.
También es necesario que quienes ocupan puestos de dirección y toman decisiones editoriales se formen en perspectiva de género y comprendan cómo sus decisiones influyen en la representación de las mujeres y en las historias que llegan a las audiencias.
“Nosotras ya tenemos campo ganado, pero aún falta mucho por hacer”, fue una de las ideas que atravesó la reflexión.
La transformación de los medios, plantearon las participantes, requiere persistencia: prepararse, contar con datos y argumentos, cuestionar las narrativas establecidas y continuar abriendo espacios para que más mujeres participen en la construcción de la agenda pública.

