Hacienda activa subsidio a gasolinas para evitar presión inflacionaria en México.

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21.03.2026. Mexico.- En medio de la creciente volatilidad de los mercados energéticos internacionales, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció la activación de un esquema de subsidios a los combustibles con el objetivo de evitar aumentos abruptos en el precio de las gasolinas en México, una medida que busca proteger la economía de millones de familias ante el encarecimiento del petróleo.

El mecanismo, basado en la reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), forma parte de una estrategia del gobierno federal que ha utilizado en momentos de crisis energética global.

De acuerdo con autoridades, el subsidio se activará en caso de que el precio internacional del crudo continúe al alza, particularmente por los efectos del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en rutas clave como el estrecho de Ormuz

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo explicó recientemente el funcionamiento del esquema al señalar que “si aumenta el precio de la gasolina, hay un mecanismo a través de la disminución del IEPS para que no aumente la gasolina en nuestro país”, dejando claro que el subsidio no es directo al consumidor, sino una reducción fiscal aplicada a los combustibles.

El IEPS es un impuesto que se cobra por cada litro de gasolina o diésel vendido, y constituye una de las principales fuentes de ingresos tributarios en el sector energético. Al reducirlo o eliminarlo temporalmente, el gobierno absorbe parte del impacto del aumento en los precios internacionales, lo que permite mantener relativamente estables los costos al público.

La decisión de Hacienda se da en un momento particularmente complejo. Durante gran parte de 2025 y el inicio de 2026, el gobierno había eliminado prácticamente todos los estímulos fiscales a las gasolinas, lo que implicó que los consumidores pagaran el 100 por ciento del IEPS por litro.

Sin embargo, el repunte en los precios del petróleo a nivel global ha modificado el escenario. Factores geopolíticos, como los conflictos en Medio Oriente, han presionado al alza el costo del crudo, lo que amenaza con trasladarse directamente al precio de las gasolinas en países importadores como México.

Ante este panorama, la SHCP ha dejado abierta la posibilidad de reactivar los subsidios de manera gradual, priorizando el control de la inflación. De hecho, especialistas señalan que el gobierno enfrenta un dilema: permitir que suban los precios de los combustibles o sacrificar ingresos fiscales para mantener la estabilidad económica.

En paralelo al posible subsidio, el gobierno federal ha impulsado otras medidas para contener el precio de los combustibles. Entre ellas destaca el acuerdo voluntario con gasolineros para mantener la gasolina Magna en un máximo de 24 pesos por litro durante varios meses, lo que busca amortiguar el impacto en el bolsillo de los consumidores.

Aun así, los precios actuales reflejan la presión del mercado internacional. En promedio, la gasolina Magna ronda los 23 a 24 pesos por litro, mientras que la Premium y el diésel superan los 25 y 26 pesos respectivamente, dependiendo de la región.

El subsidio al IEPS ha demostrado en el pasado ser una herramienta eficaz para evitar incrementos súbitos en los combustibles, pero también implica un costo significativo para las finanzas públicas. Analistas advierten que, si se mantiene por periodos prolongados, puede reducir considerablemente la recaudación del gobierno.

El uso de estímulos fiscales a los combustibles no es nuevo en México. Durante crisis anteriores, como el aumento global de precios tras la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, el gobierno llegó a aplicar subsidios de hasta el 100 por ciento del IEPS para evitar un “gasolinazo”.

No obstante, en los últimos años la política fiscal ha sido más restrictiva. En 2025, por ejemplo, el estímulo solo se aplicó durante algunas semanas, y en 2026 prácticamente no se había implementado hasta ahora, lo que marcaba una tendencia hacia la eliminación gradual de estos apoyos. ([Expansión][6])

El reciente anuncio de Hacienda representa, por tanto, un cambio de rumbo ante la coyuntura internacional. Incluso ya se han aplicado medidas parciales, como subsidios al diésel para contener el costo del transporte de mercancías, clave para evitar incrementos en los precios de alimentos y productos básicos. ([El País][7])

El futuro del subsidio dependerá en gran medida de la evolución del precio del petróleo y de la estabilidad en los mercados internacionales. Si la tendencia alcista continúa, el gobierno podría ampliar los estímulos a las gasolinas, con el objetivo de evitar un impacto inflacionario mayor.

Sin embargo, esta decisión no está exenta de riesgos. Mantener precios artificialmente bajos puede presionar las finanzas públicas y limitar la capacidad de inversión del Estado, en un contexto donde México aún depende en gran medida de la importación de combustibles refinados.