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06.04.2026 Concordia, Sinaloa.- El hallazgo e identificación del noveno cuerpo de los diez mineros desaparecidos desde enero en la sierra de Sinaloa ha confirmado el desenlace fatal de uno de los casos más graves que ha golpeado al sector minero en México en lo que va de 2026, en medio de un contexto de violencia creciente y disputas del crimen organizado por el control territorial.
La Fiscalía General de la República (FGR) y autoridades estatales confirmaron que el cuerpo corresponde a Miguel Tapia Rayón, uno de los trabajadores de la empresa canadiense Vizsla Silver que fue privado de la libertad junto a sus compañeros el pasado 23 de enero en el municipio de Concordia.
El cadáver fue localizado en fosas clandestinas en la comunidad de El Verde, una zona serrana que ha sido señalada como punto de operación de grupos criminales. Con este hallazgo, suman ya nueve los mineros identificados sin vida, mientras que uno más continúa desaparecido, lo que mantiene abiertas las labores de búsqueda por parte de autoridades federales y estatales.
Los hechos ocurrieron a finales de enero, cuando un grupo armado interceptó a los trabajadores en las inmediaciones de su campamento en la zona minera de Pánuco, en Concordia, y se los llevó por la fuerza. Desde entonces, el operativo de búsqueda ha incluido el despliegue de más de mil elementos de seguridad, cateos en campamentos clandestinos y la detención de al menos cuatro presuntos implicados.
Las investigaciones han apuntado a que los mineros habrían sido víctimas de una confusión por parte de una célula del crimen organizado, en un contexto de enfrentamientos entre facciones del Cártel de Sinaloa. La principal hipótesis señala que fueron asesinados como parte de un mensaje entre grupos rivales que disputan la región.
En un comunicado, la FGR indicó que “la autoridad ministerial ha mantenido contacto con familiares de las víctimas” y reiteró que continúan las diligencias para esclarecer los hechos y evitar la impunidad.
El hallazgo de los cuerpos se ha realizado de manera progresiva desde febrero, cuando comenzaron a localizarse restos humanos en fosas clandestinas en El Verde. Inicialmente se identificaron cinco víctimas, y con el paso de las semanas se sumaron más cuerpos hasta llegar al noveno caso confirmado.
La empresa Vizsla Silver, para la que trabajaban los mineros, confirmó la identificación del noveno trabajador y expresó su posicionamiento a través de su director ejecutivo. “Se han encontrado fallecidos nueve compañeros… mantenemos contacto estrecho con la familia del trabajador que sigue desaparecido”, señaló la compañía en un comunicado.
El directivo también aseguró que la empresa continuará colaborando con las autoridades y acompañando a las familias de las víctimas, en un intento por responder a la crisis que ha impactado tanto a la comunidad minera como a la operación de la compañía en la región.
El caso ha exhibido nuevamente la vulnerabilidad de los trabajadores en zonas donde convergen actividades económicas legales con dinámicas del crimen organizado. Concordia, históricamente una región minera, se ha convertido en un punto estratégico en la disputa entre grupos criminales, lo que ha derivado en violencia, desplazamientos y ataques contra civiles.
Autoridades federales han reconocido la gravedad del contexto. Desde el Gobierno se ha señalado que el Gabinete de Seguridad mantiene operativos permanentes en la zona, y que las detenciones realizadas forman parte de un esfuerzo por desarticular a las células responsables.
Sin embargo, el hallazgo del noveno cuerpo refuerza la dimensión de la tragedia. Lo que comenzó como una desaparición masiva se ha transformado en un caso emblemático de violencia ligada tanto al crimen organizado como a la explotación de recursos en territorios disputados.
Mientras continúan las labores para localizar al último trabajador desaparecido, las familias de las víctimas enfrentan un proceso marcado por la incertidumbre, el duelo y la exigencia de justicia. El caso, lejos de cerrarse, se mantiene como una herida abierta que refleja la compleja relación entre industria, seguridad y violencia en el norte del país.













