02.04.2025. Birmania.- El número de víctimas del terremoto de magnitud 7.7 que golpeó Birmania el pasado viernes se incrementado a más de 2,700 fallecidos, de acuerdo a la información proporcionada por la junta militar, pese a que han rescatado a 650 personas debajo de los escombros.
El jefe militar Min Aung Hlaing ha reportado 4,500 heridos y 441 personas continúan desaparecidas. No descartan que la cifra de personas fallecidas se incremente conforme los equipos de rescate logren acceder a las zonas más afectadas, muchas de ellas aún incomunicadas debido a la destrucción de infraestructura.
El devastador sismo, cuyo epicentro se ubicó cerca de Mandalay, la segunda ciudad más grande del país, ha dejado a miles de personas sin hogar y agravado una crisis humanitaria en un país ya afectado por años de conflicto interno.
Birmania guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas el martes cuando siguiendo órdenes de la junta militar, las sirenas sonaron exactamente a las 12:51:02 (06:21 GMT), la hora en que ocurrió el sismo. En Mandalay, frente al complejo de apartamentos Sky Villa, uno de los más dañados, rescatistas y voluntarios se alinearon con las manos en la espalda para rendir homenaje a los fallecidos.
El gobierno ha declarado una semana de luto nacional hasta el 6 de abril, mientras continúan las labores de rescate cian algunos equipos que han ingresado al país con permiso de la junta militar.
En Birmania, las labores de rescate avanzan lentamente debido a la destrucción de carreteras y la falta de comunicación en muchas aldeas. Equipos de rescate de India han llegado para apoyar las operaciones, pero el olor a cuerpos en descomposición comienza a invadir algunas zonas de Mandalay. “El hedor es muy intenso”, comentó un oficial indio que trabaja en las labores de recuperación.
El desastre natural llega en un momento crítico para Birmania, un país sumido en el conflicto desde el golpe de Estado militar de 2021. La ONU estima que al menos 3.5 millones de personas han sido desplazadas por la guerra civil, muchas de ellas en riesgo de hambruna.
Pese a la catástrofe, los enfrentamientos entre la junta militar y los grupos armados rebeldes no cesaron en los primeros días tras el sismo.
Sin embargo, este martes, una alianza de tres grupos insurgentes anunció un alto el fuego unilateral de un mes para permitir la asistencia humanitaria en las zonas afectadas. La enviada especial de la ONU para Birmania, Julie Bishop, instó a todas las partes a cesar las hostilidades y priorizar la ayuda a los civiles.
A diferencia de otras crisis en el país, en las que los gobiernos militares han rechazado la asistencia extranjera, Min Aung Hlaing pidió ayuda internacional. Más de 1,000 socorristas de países como China, Rusia e India han llegado a Birmania para colaborar en las labores de rescate.
Según medios estatales, hasta el momento se ha logrado rescatar con vida a casi 650 personas entre los escombros.
A medida que la comunidad internacional responde al llamado, el pueblo birmano enfrenta el doble reto de sobrevivir a una catástrofe natural y a la inestabilidad de un país dividido por el conflicto. La magnitud total del desastre aún está por determinarse, pero las autoridades advierten que el número de muertos podría seguir en aumento en los próximos días.
Una mujer de unos 60 años fue rescatada con vida este martes en Naipyidó, la capital, tras permanecer 91 horas atrapada entre los escombros , caso que aumentó la esperanza ante la posibilidad de encontrar más sobrevivientes.
Miles de personas en las regiones más afectadas han optado por dormir a la intemperie sea porque sus hogares quedaron destruidos o por el temor a nuevas réplicas. “No me siento seguro. Hay edificios de seis o siete plantas inclinados junto a mi casa y pueden colapsar en cualquier momento”, declaró sobrevivientes a AFP.
El terremoto no solo afectó a Birmania. En Tailandia, al menos 20 personas murieron y decenas más quedaron atrapadas tras el colapso de un rascacielos de 30 pisos en construcción en Bangkok. “La búsqueda ha entrado en una segunda fase que implica remover estructuras pesadas. Todavía tenemos esperanza de encontrar sobrevivientes”, declaró el gobernador de Bangkok, Chadchart Sittipunt.