*ColumnaSinNombre
Pablo Jair Ortega / @pablojair
La mañana de este martes 10 de febrero, sobre la carretera federal de Paso del Toro, se suscitó un lamentable accidente donde una moto atropelló a una joven mujer y a una niña.
Como ocurre en estos casos, la gente se arremolinaba en el lugar de los hechos y, coincidentemente, pasaba por ahí el convoy de la gobernadora Rocío Nahle, quien se dirigía a Xalapa, pero detuvo su marcha al ver la aglomeración y la escena.
La gobernadora bajó de inmediato de su camioneta. Ahí, los habitantes comenzaron a pedirle su intervención no solo por las accidentadas que yacían en la carretera, sino también porque es una zona escolar y faltan luminarias, reductores de velocidad o topes que moderen a los vehículos que cruzan por esta vía.
(Está de más decir que mucha gente maneja motocicletas de manera muy irresponsable, poniendo su vida y la de los demás en riesgo solo por querer manejar a alta velocidad. Vatos que, neta, deberían tener penas más severas por la estúpida temeridad con la que manejan).
De entrada, la mandataria atajó: “Vamos a poner un paso peatonal”…
“No muevan a la niña”, pidió, como es debido en estos casos.
Ordenó una ambulancia del hospital privado Covadonga —el más cercano— y se acercó a las accidentadas. A la joven mujer le dijo que no se preocupara, que iba a estar pendiente del asunto y que una persona de su equipo se quedaría a supervisar todo.
En lo que llegaban los servicios de paramédicos, se escucha a los pobladores del lugar haciendo otras peticiones a la mandataria y ella los escucha de manera directa. Solo su escolta personal y su asistente se ven en la escena, porque nunca se despliega un aparatoso dispositivo de seguridad alrededor de su persona.
En cuestión de minutos llega la ambulancia. Verifica que atiendan a las accidentadas y regresa a su vehículo. Se escucha a la gente agradecer la oportuna intervención.
“Pues ya se va la gobernadora; se va a hacer cargo de los gastos de las accidentadas. Nos van a poner señalamientos, nos van a poner también un puente peatonal en toda esta parte, además de pedir alumbrado, reductores de velocidad y todo por el tema de la seguridad y la integridad de la niñez. Ahí se va la gobernadora; la verdad, qué bueno que nos atendió”, se escucha decir a una persona que transmitió en vivo a través de redes sociales, todo lo ocurrido.
Muchas veces se dice que no se le debe aplaudir a los gobernantes por hacer su trabajo, pero tampoco podemos obviar la sensibilidad para atender personalmente un accidente vial y la disponibilidad para escuchar a los habitantes de ese sector. Eso habla mucho de una gobernante.
Y es que a veces se nos olvida que tanto Doña Rocío como su antecesor (así como la presidenta Sheinbaum y un tal Andrés Manuel) han preferido andar a ras de tierra, en carreteras, para tener el pulso directo de los que andan a pie y constatar de primera mano las necesidades de todos los rincones veracruzanos. No es lo mismo andar en helicóptero como en el pasado, cuando para inaugurar, por ejemplo, el libramiento incompleto de Coatepec, bajaron tres helicópteros Puma con el entonces presidente Peña y toda su comitiva a bordo.
Por la noche, la gobernadora subió un video donde se le ve visitando a la pequeña internada en el hospital, dando a conocer que fue condonado el costo del servicio por parte del hospital y que en próximas horas será dada de alta.
Porque no todo es grilla, no todo es ir a sentarse al café, tomarse selfies para las redes, hablar como perico y opinar de todo como si la opinión fuese la revelación que el mundo espera.
No: la política es servir.
Incluso un accidente presenciado en el paso rumbo a la oficina, que afortunadamente no tuvo fatales consecuencias, ayudó a atender como se debe a dos mujeres lesionadas y a que la gobernadora se comprometa a la construcción de un puente peatonal, así como a la instalación de señalizaciones y reductores de velocidad.
Lo dicho: hay vocación y se siente cuando se camina en territorio.










