*El homenaje realizado en la Glorieta de las Mujeres que Luchan se convirtió en un acto histórico de memoria y protesta.
01.02.2026 Ciudad de México.- La memoria de Jael Monserrat Uribe Palmeros, joven desaparecida en la Ciudad de México en 2020, fue honrada en una ceremonia realizada el 31 de enero de 2025 en la Glorieta de las Mujeres que Luchan, sobre Paseo de la Reforma.
Colectivos de búsqueda, familiares y defensores de derechos humanos acompañaron a su madre en un homenaje que se convirtió en un acto histórico de denuncia y deuda de justicia.
Uribe Palmeros desapareció el 24 de julio de 2020, cuando tenía 21 años, tras ser vista por última vez afuera de su domicilio en la alcaldía Iztapalapa.
A finales de 2024, durante una búsqueda en el Ajusco en la que participaba su madre, fueron hallados restos humanos que, tras las confrontas periciales, resultaron ser los de la joven.
El traslado de sus restos a la Glorieta de las Mujeres que Luchan marcó un momento sin precedentes: por primera vez, una madre realizó un homenaje de cuerpo presente en este sitio de memoria viva, convertido en símbolo de resistencia frente a la violencia feminicida y las desapariciones en el país.
La ceremonia, cargada de música, danza, pronunciamientos y flores, fue también un acto de protesta que visibilizó el dolor y la indignación de las familias buscadoras.
Los asistentes destacaron la fuerza de la madre de Monse, la ternura de sus hijos y el acompañamiento de sus hermanos, en un ambiente solemne que combinó la rabia con la esperanza. Para los colectivos, el homenaje reafirmó que encontrar a las víctimas no equivale a alcanzar justicia, y que la lucha continúa hasta que se garantice verdad y reparación.

La desaparición de Monse.
La historia de Jael Monserrat Uribe Palmeros es un caso emblemático de desaparición en la Ciudad de México: joven de 21 años, trabajadora de un call center, desaparecida en Iztapalapa en 2020, cuyos restos fueron hallados por su propia madre en el Ajusco en 2024.
Jael Monserrat Uribe Palmeros desapareció el 24 de julio de 2020 en la colonia Apatlaco, alcaldía Iztapalapa. Tenía 21 años y trabajaba como recepcionista en un call center.
Ese día abordó un vehículo gris, presuntamente para dirigirse a una reunión laboral, y nunca regresó. Su madre, Jaqueline Palmeros, denunció la desaparición ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, pero durante años no obtuvo avances significativos en la investigación.
Durante más de cuatro años, Jaqueline encabezó jornadas de búsqueda y creó el colectivo Una Luz en el Camino, con el objetivo de localizar a su hija y acompañar a otras familias en la misma situación. En noviembre de 2024, en una búsqueda en el Ajusco, la madre participó en el hallazgo de restos humanos que, tras confrontas genéticas, fueron confirmados como los de Jael.
El hallazgo fue descrito por la madre como “promesa cumplida”, pues había jurado encontrar a su hija. El cuerpo fue entregado oficialmente en enero de 2025, y el 31 de enero de este año los restos fueron llevados a la Glorieta de las Mujeres que Luchan, en Paseo de la Reforma, donde se realizó un homenaje público. La ceremonia se retrasó varias horas por la tardanza de las autoridades en entregar el cuerpo, lo que reflejó nuevamente las dificultades que enfrentan las familias buscadoras.
El caso de Jael Monserrat visibiliza las fallas institucionales en la investigación de desapariciones y la fuerza de las familias que, ante la ausencia de resultados oficiales, se convierten en buscadoras.
El memorial por Jael Monserrat Uribe Palmeros se inscribe en la defensa de la Glorieta como espacio de memoria y exigencia, y deja constancia de la persistencia de las familias que, frente a la ausencia y la violencia, reclaman justicia y dignidad para sus hijas.












